Media Luna

Por: Televisión Granmense

Pasada las dos de la mañana, Media Luna, en la suroriental provincia cubana de Granma, es un poblado fantasma, y pasada las dos de la tarde también. Es el municipio del central que ya no es, del parque solitario, del mar y las montañas. Sus callejuelas empolvadas muestran cierta soledad.

Algunos sueños se hacen reales, nacen sitios recreativos, se reparan inmuebles y la dibujada algarabía adorna el ambiente. Ahora hay piscina, cremería, Casa de la Cultura reparada, pista de baile en construcción y cientos de planes para aumentar el disfrute del pueblo.

La sombra de los parques es uno de sus mayores encantos, solo comparable con la belleza de las mujeres y la tradición. Esos edenes, con bancos y árboles, son escenarios ideales para improvisar piropos y arriesgarse en el amor, lugares públicamente privados que esconden besos adolescentes y juramentos de pasión.

El parque uno de los espacios acogedores en el municipio de Media Luna.
 

Algunas medialuneras, bellas como son, salen en puntillas de pies, como Alicia Alonso, para, lejos de la vista de sus padres, convertirse en princesitas furtivas que reciben besos y caricias en el mundo de los parques.

Media Luna, aunque casi no se diga, también tiene glorieta. Tal vez, no tan elegante, como la de Manzanillo, pero muy bella. Se levanta, con aires de historia a su alrededor, allí están las imágenes de Celia Sánchez, Raúl Podio, Juan Vitalio, próceres de esa tierra.

La playa no tiene arena tan fina, ni blanca, pero el paisaje es hermoso. Se ven botes viejos y navegantes arriesgados. Quizás algún pescador se llame Santiago, no sé. De todas formas, es casi imposible que uno haya cogido un pez aguja gigante, como en la noveleta de Hemingway.

 
FOTO: CORTESÍA DE MICHEL ALVAREZ  
   

 Hay gente picaresca en aquel costero municipio: cantantes sin voz, lectores sin libros, un Juan Candela local.

El municipio tiene ese raro encanto de unir las brizas del mar y el aire de las lomas, la tradición y la contemporaneidad. Casas antiguas se conjugan con otras modernas.

La música de órgano corre libre cada tarde, de jueves a domingo. Decenas de personas se contagian con el ritmo y disfrutan en compañía de amigos.

Existen mujeres secas, sí, es cierto, pero también otras muy buenas. Algunos poetas, sin brevedad, dicen frases nerudianas ante la belleza de ciertas flores locales. Y en verdad a veces es difícil contenerse.

Lo más hermoso de Media Luna es su centro, que, como dijera el poeta Andrés Conde, “no está en jardines, ni en los barrios de Pueblo Nuevo, Maceo o el Carmen”. El centro está en su gente, en el amor a la Patria y a la vida, que es lo mismo.

MEDIA LUNA EN FOTOS  
 Antiguo Central   Paisaje rural   Iglesia 
 La Glorieta  Casas de madera   Casas de madera
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