GRANDES FIGURAS: Víctor Bejerano, la modestia en el terreno

Por: Televisión Granmense

Hoy comienzo con la CNC digital esta suerte de sección sobre esas pequeñas estrellas del deporte en Granma que necesitan un lugar en la memoria colectiva.

Y quién mejor para el inicio que el pelotero local con más historial en nuestras series nacionales. Me refiero a Víctor Vicente Bejerano Morales, quien en la selección de Granma formó parte durante muchos años del llamado Trío de la Preocupación junto a su hermano Pablo y su primo Santiago Valerio.

Ante sus números hay que quitarse el sombrero, pero algunos de ellos los dejaré para párrafos más abajo.

Víctor nació el 22 de enero de 1967 y se inició en la pelota bajo la tutela de Emilio Vargas, ya fallecido, quien integró equipos Cuba en la década del 60 y después dedicó gran parte de su vida a formar discípulos en Campechuela.

Pronto se destacó con el madero por lo que con apenas 16 años llegó a series nacionales. Sin embargo, sus mayores éxitos en esa etapa están ligados a los equipos Cuba de la categoría juvenil: estuvo en los mundiales de 1984 y 1985, celebrados en Canadá y Estados Unidos, respectivamente.

En 1988 llegó a la preselección de mayores, que entonces integraron 25 hombres. Cuando parecía con méritos suficientes para hacer el grado, resultó uno de los cinco excluidos. “No tuve suerte”, dijo Víctor alguna vez sobre ese capítulo.

Un año más tarde, consolidado como el tercer bate de Granma, fue pieza clave en la medalla de bronce conseguida por su equipo en la serie nacional. Por cierto, esa es la mejor ubicación de los hoy llamados Alazanes en la historia de estos clásicos.

Bejerano jugó en total ¡24 series! en las que acumuló méritos para colocarse como uno de los primeros en varios departamentos de por vida. Es, por ejemplo, segundo en dobles conectados, con 382 (solo por detrás de Rolando Merillo) y uno de los punteros en juegos jugados (2033), anotadas (1167), impulsadas (1097), hits (2126), total de bases (3366) y triples (57).

Este hijo de Campechuela, que promedió 284, es además el granmense con más jonrones (246), aunque bien se sabe que ese número debe quebrarlo dentro de dos o tres series Alfredo Despaigne.

Sumemos a estos guarismos su caballerosidad, sencillez y modestia. Rara vez se vio a Víctor protestar una jugada o un conteo. Y eso que durante años fue el capitán de su escuadra. Nunca se le vio en un pose de soberbia o autosuficiencia.

Internacionalmente participó con el equipo de las cuatro letras en la Copa Intercontinental de 1991, que ganó de modo sensacional el oro; en la Copa LG de Panamá en 2001 y en sendos torneos celebrados en Holanda en 1989 y 2004.

En 2001 tuvo una experiencia con el béisbol de Japón: jugó con el Shidax en el campeonato nacional amateur de ese país.

“No salí, pero donde quiera que estuve traté de hacerlo bien”, me confesó una vez este hombre que hoy se desempeña como coach de la selección de Granma y que merece un mejor sitial en el recuento de la pelota en nuestra tierra.
 

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