Oda al atardecer cubano

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Antes del sol cepillarse los dientes para irse a dormir se viste con su pijama anaranjado para saludar a las estrellas. Es entonces que se antoja de jugar a las escondidas en las nubes o darse algún chapuzón en playas y lagos. Es cuando silva llamando a las garzas y gaviotas. Todo un niño travieso que dibuja siluetas negras y se cuela casi siempre en la cámara de algún enamorado.

Eso precisamente me pasó a mí, por más que intenté evadirlo salía cuando menos los esperaba, no respetó la apertura del diafragma, el tamaño del lente y la velocidad de obturación; se pegó en mi cámara tal y como lo pintan los niños en la esquina del papel. Tuve que rendirme y hacerle esta sección de fotos que compartió con sus amigos de la web láctea.

Atardecer en Bayamo
 
Atardecer en Guantánamo 
 
En la Habana, Cuba.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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