Una piedra en el camino

 Actualmente en este municipio las calles son callejones deteriorados completamente: llenos de huecos y sin asfaltar. Así plantea Iván, uno de los pobladores de la montañosa localidad de Bartolomé Masó, para referirse a las condiciones de los viales.

 La situación es palpable, basta con caminar por los exteriores para percatarse del fenómeno: badenes interminables, el transitar de los vehículos levanta olas de polvo que se convierten en lodo apenas llueve. 

 Hace más de 15 años que las arterias y caminos del territorio no perciben una reparación general, fundamentalmente la intersección de las calles Antonio Maceo (entrada del municipio) y la avenida Bartolomé Masó.

 Solo somos los inversionistas

 Héctor Guerra García, director de la Unidad Empresarial de Base de Servicios Comunales conoce acerca del descontento de la población: “Los viales urbanos del municipio, en general, tienen una situación muy crítica, pero lo que tenemos para arreglar las calles es el presupuesto, hacemos el contrato con construcción para que ellos ejecuten el mantenimiento.”

 Con una suma de más de 550 mil pesos cuenta, anualmente, la Unidad de Servicios Comunales para reparar el paseo y la avenida de Bartolomé Masó, sin embargo, al decir de su directivo, el capital constituye solo una pieza del rompecabezas para solucionar el enigma.

 La papa caliente, las justificaciones…

 Norberto Herrero Toirac, vicepresidente del Consejo de Administración Municipal refiere que existe un patronato vial donde cada entidad es responsable o dueña jurídica de este.

 "Aquí interviene Comunales, en representación el Poder Popular, y que se encarga de las 60 calles secundarias que existen, y Vialidad, que atiende las carreteras de principal acceso, ejemplo Yara- Masó, Bayamo- Marea de Portillo, y Bayamo- Montero”.

 Lo cierto es que, entre la Construcción con su falta de equipos especializados, dígase cargador, motoniveladora, camiones de volteo, que son necesarios para arreglar los viales; y Comunales, con la insuficiencia de otros recursos como el macadán y la piedra, el futuro de los masoenses se torna gris.

 ¿Maldito culpable?

 El encargado de suministrar los recursos es el gobierno provincial, a través de un plan por municipio. Pero también muchos inconvenientes salen al paso. Por ejemplo, en el 2012 se priorizó el asfalto de la provincia en arreglar las vías de Bayamo por su aniversario 500. Mientras que las asignaciones para el municipio, en los últimos años han sido ínfimas, de 10 metros cúbicos, como máximo, que es prácticamente nada, asevera Guerra García.

  “La calle Antonio Maceo es un tramo que nosotros siempre hemos tratado de darle una solución con pavimento. Eso no ha sido posible porque ahí hay alrededor de tres kilómetros y nunca hemos adquirido ese nivel de recurso.

 La solución que ofreció la dirección provincial fue la de elaborar un proyecto ejecutivo en el 2014, para presentarlo este año, y así realizar la inversión correspondiente de este tramo que es el que más nos preocupa”, afirmó Herrero Toirac.

¡Huecos estelares diseñados sobre los viales!

 Hoy la opción de utilizar materiales como el rocoso, el balastro y el asfalto frío que se produce en el mismo municipio, resulta ineficaz, pues estos recursos se deterioran con mucha rapidez, y a la llegada de la lluvia su resistencia se torna efímera.

 Y es que el trabajo del bacheado deja mucho que desear. Como dice Joaquín Velázquez, vecino de la comunidad de Canabacoa, “lo que hacen es echarle un poco de tierra como una aspirina para un dolor de muela, y a los días está igual, o peor.”

 Y he ahí el pollo del arroz con pollo, hay que estar claros de que lo que se hace no da resultado, y no es menos cierto que hay caminos cuya única alternativa es el asfalto, pero… y en lo que este llega cuál será la solución, ¿resignarse?, ¿seguir expuestos a accidentes, convencerse de que así está bien, y repetir que todo es por la falta de recursos?

 ¿Hálitos de esperanza?

 El decir del directivo de la administración “Para las calles internas en estos momentos no se tiene planificada ninguna inversión, simplemente mejorarlas con las condiciones alternativas que se tienen en el territorio y en lo referente al nivel de asfalto asignado para este año bachear, o sea, ir mejorando algunos baches peligrosos en las calles del casco histórico.”

 Han pasado más de 20 años de la última reparación general de las vías de Bartolomé Masó, los baches y derrumbes han visto crecer a generaciones y aún los pobladores buscan respuestas y acciones para sus inquietudes.

 Las arterias de la localidad no pueden esperar más tiempo por recursos espectrales, se impone el trabajo mancomunado de los organismos pertinentes y responsables de su reparación, de lo contrario el pueblo: ciclistas, peatones, choferes, cocheros; nunca descansará de esos problemáticos huequitos que de vez en mes reflejan la luna llena. 

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