Eduardo Galeano, el escritor y el hombre

Muchos amantes de la literatura andamos tristes, desde hoy en la mañana. El fallecimiento del escritor uruguayo Eduardo Galeano, a los 74 años de edad, nos golpea en el pecho, aunque conociéramos antes de su cáncer y lo inevitable de la muerte.

Sus últimos días fueron sufrimiento. “Hacía meses que estaba muy mal”, comenta, por correo electrónico, Ivonne, una familiar residente en La Habana. Y uno imagina el rostro del paradigma durante los últimos momentos, del muchacho nacido el 3 de septiembre de 1940 en una familia descendiente de europeos, de clase media y católica en Montevideo, quien a los 14 años de edad vendió su primera caricatura política al semanario El Sol del Partido Socialista, con el seudónimo "Gius".

Fue mensajero y dibujante, peón en una fábrica de insecticidas, cobrador, taquígrafo, cajero de banco, diagramador, editor y caminante por los caminos del continente, en especial de América Latina, tanto que les conoció sus venas y las escribió para los demás en una obra traducida a más de veinte idiomas.

Otros de sus títulos más influyentes son Los días siguientes (1963), Memoria del fuego (1986), Bocas del Tiempo (2004), Carta al señor futuro (2007) y Espejos. Una historia casi universal (2008).

Después del Golpe de estado del 27 de junio de 1973 en Uruguay, lo expulsaron del país natal y algunos de sus textos fueron censurados también en Argentina y Chile, por su compromiso con los movimientos de izquierda. Combinó siempre la ficción, el periodismo, análisis políticos y la historia.

Eduardo Heras León, Premio Nacional de Literatura 2014 en Cuba, cuenta que siempre andaba con una agenda y anotaba cuanto le llamaba la atención, fuera un grafitti sobre una pared u otras expresiones que les resultaran interesantes.

"¿Qué es la muerte para usted?", le preguntaron una vez a Galeano. Y respondió que depende de la hora del día:

"A veces me angustia. A veces le tengo miedo. A veces me resulta indiferente, y otras veces, las más frecuentes, creo que la muerte y el nacimiento son hermanos. Que la muerte ocurre para que el nacimiento sea posible. Y que hay nacimientos para confirmar que la muerte nunca mata del todo".

Ojalá hoy haya nacido otro como él en cualquier parte del planeta. La literatura y nosotros, los lectores, siempre lo agradeceremos.

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