El legado en un cañaveral robusto

Por: Televisión Granmense

 En la tarde del domingo último falleció en Bayamo, a la edad de 54 años, víctima de un severo tumor cerebral, Ramón Romero Pérez; un hombre que sin títulos de héroe era reconocido en toda Cuba como uno de los mejores productores de caña de azúcar.

 Miembro del Comité Central del Partido desde 1997, Ramoncito —como era conocido— convirtió el cultivo de la gramínea en la razón de su vida laboral cuando, apenas un año después de graduarse como ingeniero agrónomo y con 26 años de edad, asumió la presidencia de la prestigiosa Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) “Primer Sóviet de América”, del poblado de Mabay-Julia, en el municipio granmense de Bayamo.

 En la conducción de la entidad productiva —tenente de 870 hectáreas de excelentes cañaverales y a la cual están asociados hoy 222 socios— Romero hizo galas de líder natural y empático, merecedor de un cariño familiar por quienes lo conocieron.

 Sobresalió por la claridad meridiana de un pensamiento económico aplicado con sentido práctico a las condiciones de la cooperativa, de cuyo objeto social principal siempre exaltó, como parte y premisa fundamental, la elevación progresiva y real de la calidad de vida de sus trabajadores.

 En su CPA se instaló el primer sistema de riego por goteo emplazado en Granma, cuyos terrenos lograron rendimientos que rondaron la admirable cifra de 200 toneladas por hectárea; aunque por varios años el promedio de los cañaverales de la cooperativa superó las 100 y 120 toneladas por hectárea, apuntalándola en muchas zafras como la mejor productora cañera del país.

 La autoridad y prestigio de Ramoncito ante la comunidad campesina de Granma y otros territorios cubanos, se asentaron siempre en el mérito laboral y la integridad personal, cualidades que lo hicieron merecedor de innumerables reconocimientos como la Distinción Antero Regalado, la Medalla Romárico Cordero, la Orden 17 de Mayo y la propuesta en curso para Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

   FOTOS DEL SEPELIO DEL RECONOCIDO DIRIGENTE CAMPESINO  
 
 

Amigos y familiares así como las autoridades de Granma dieron el útlimo adiós a Ramón Romero, un paradigma de la…

Posted by CNC Granma TV on Martes, 21 de abril de 2015

 
     

  Participante en cuatro congresos de la ANAP y seleccionado delegado directo al cónclave venidero, nunca fue espectador pasivo sino defensor activo de las buenas prácticas en la agricultura cañera, siempre a través de la palabra franca; como las que reflejó en una entrevista (Más caña que esfuerzo, febrero 21 de 2011), y que aún hoy constituyen lecciones por aprender en muchos de los cañaverales cubanos:

 “En primer lugar no se puede lograr buena caña trabajando tres o cuatro horas diarias, ni esperar rendimientos aceptables con campos despoblados. La mayor parte del tiempo requiere doble jornada, así lo hacemos nosotros. ¡Ah! pero el trabajo vale porque el campo está bien sellado."

 “Ninguna extensión puede tener menos del 60 por ciento de los plantones que exige. Si una hectárea lleva 10 mil 417, el mínimo debe ser seis mil 500. Se trata de ser celosos con eso, y como acá lo somos, hoy nuestros campos promedian un 80 por ciento de población."

 “Otra cosa, ¿por qué lloramos tanto recostados de los recursos que faltan y no pensamos en aprovecharlos con inteligencia, combinando el tractor, los bueyes y hasta las olvidadas piochas y guatacas?"

 “Para nosotros también son insuficientes los recursos; pero entonces mezclamos la máquina, la atención manual y la tracción animal, y mira que ironía, hoy tenemos atrasos en el cultivo mecanizado mientras con los bueyes le vamos pisando los talones al corte.”

 “Este año (2011) la Primer Sóviet debe producir unos seis millones de pesos entre caña, arroz, carne, posturas, leche y cultivos varios. Más de tres millones serán solo de caña, con una ganancia neta de un millón 400 mil, lograda entre los 196 socios."

 “Lo que quiero decir es: si hay fortaleza económica real la motivación se construye sola, porque la atención al hombre es posible."

 “Nadie se motiva sin ganar dinero, sin alimentarse bien él y su familia, sin buenas herramientas de trabajo, e incluso, si con el sudor diario no puede aspirar a mejorar o construir su casa."

 “Tampoco puede mirarse con prejuicios a quien bien se gana mil 200, mil 500 o más de dos mil pesos. Hoy con los justos aumentos del precio de la caña, el diario por hombre en mi cooperativa se multiplicó, ¡y la gente no quiere descansar ni los domingos! Eso es motivación.”

 “El problema no es de ABC perdido, sino de disciplina, porque la orientación es sembrar a tres trozos una semilla seleccionada, y contrariamente se planta a dos trozos y una simiente larga y llena de paja, sin escoger. Se viola mucho la composición de cepas y tampoco queda la gramínea de ciclo largo."

 “Nosotros para el año venidero (2012) tendremos 145 hectáreas de este tipo, y esa extensión solamente debe aportar 18 mil toneladas, ¡un señor rendimiento! Pero lograrlo requiere dejar crecer el plantón nuevo más de 18 o 20 meses y no querer cortarlo cuando empieza a parecer caña. Eso de picarlo con menos de 11, 10 y hasta nueve meses no debiera admitirse porque alguien dice “hay un plan”, “el central está vacío” o “el país lo necesita”. Cuando nos lo han pedido, discutimos muy fuerte."

 “Si tienes buenos campos, a lo mejor un año puedes hacerte el sueco. Mira, nosotros en este, sin composición de cepas, superamos las 80 toneladas por hectárea; pero cuando sí la hagamos el próximo, no podemos bajar de las 100, ¡es obliga’o!”

 A las honras fúnebres de Ramoncito —cuyos restos fueron trasladados a su natal poblado de Jibacoa, en Manzanillo— asistieron Sonia Pérez, primera secretaria del Partido en Granma; Manuel Sobrino, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, Ramón Aguilar, miembro del Buró Nacional de la ANAP; Orlando Lugo Fonte, por muchos años al frente de la organización de los campesinos cubanos, y otros dirigentes, familiares y amigos.

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