Los cubanos, cada día más enamorados del fútbol

Por: Televisión Granmense

 Cuando culmina una Serie Nacional como esta número 54, se demuestra la fuerza que tiene el béisbol en el país. El nivel mostrado por los equipos, parejos hasta el último momento, es prueba de ello.

 Los jugadores se esfuerzan en cada partido por ofrecer un buen espectáculo a esa afición que los sigue. Y es que desde la llegada a la isla de este deporte en los años 60 del siglo XIX, los cubanos lo acogimos como pasatiempo nacional y hasta hoy se vive la emoción por la pelota en todo estadio, parque, casa y centro de trabajo.

 Sin embargo, cada vez me resulta más difícil ver a los jóvenes jugar pelota en los barrios. Desde hace un tiempo, cuando los veo corretear en grupo en medio de las calles o avenidas, casi siempre resulta detrás de un balón de fútbol.

 A los de la Isla siempre les ha atraído el deporte de las multitudes. Aún cuando la televisión no daba esa posibilidad, se las arreglaban para seguir cuanto aconteciera a sus clubes y ligas preferidas. Mas el furor futbolístico se respiraba de verdad, en todo su esplendor, en época de Mundiales o Eurocopas, transmitidas en su totalidad por las señales televisivas cubanas.

 La futbolmanía se ha intensificado en la actualidad. Se han desarrollado incluso torneos a lo largo del país, organizados en los barrios y escuelas. Por solo citar un ejemplo, en la Genética, comunidad que pertenece al municipio capitalino de Playa, se celebra este 2015 la tercera edición de una lid con equipos formados por los propios habitantes de la barriada.

Lo imprescindible, el balón. Ellos adquieren como campo disímiles espacios: plazas, parques, calles, incluso hasta patios amplíos donde crean que el área les alcanza para correr tras el esférico. / Foto: AIN

 Pero no solo a nivel de comunidad el amor por esta disciplina avanza, pues precisamente por estos días se desarrolla la IV Copa Ismaelillo de Fútbol para niños, auspiciada por la Asociación de Fútbol de Cuba y otras entidades, con una amplia promoción por los medios masivos de comunicación.

 Además, ha resultado demasiado atrayente el hecho de contar con un canal televisivo dedicado completamente a los deportes donde al menos una vez al día se habla de fútbol.

 Ahora los cubanos pueden acceder a los juegos más importantes de las principales ligas, a través de programas como Gol 360 o Fútbol Internacional, donde reciben también resúmenes del panorama futbolístico en el mundo, estadísticas y actualizaciones constantes del estado de sus jugadores predilectos.

 Se transmiten otro tipo de deportes, pues hasta los más extremos han encontrado su espacio e incluso se ha llevado a las pantallas partidos de béisbol de las Grandes Ligas estadounidenses, pero el de las multitudes cuenta con un gran protagonismo.

 Tener a sus ídolos al alcance de un clic en la tv ha intensificado en los jóvenes y hasta en los niños, las ansias de jugar fútbol. Pero… por qué ya no veo a tantos chicos practicar béisbol, a pesar de haberse efectuado este año una serie tan impresionante y llena de desenlaces inesperados.

 Quizá la cuestión sea meramente económica. Nadie duda que practicar fútbol donde lo único que necesitas es un balón, sale más barato que conseguir los bates, guantes y pelotas necesarios para un verdadero partido.

 Y eso sin contar las dimensiones de los terrenos que hacen falta para jugar uno y otro, pues el balompié callejero en la ínsula ha sido disminuido a su versión de sala, que no requiere de áreas muy extensas, más nuestro pasatiempo nacional cada vez se juega menos hasta a la mano, como le decían a una modalidad que se practicaba usando la mano de bate y una pelota de goma.

 Como pasatiempo nacional la pelota seguirá reinando, pero las nuevas generaciones han encontrado otras aficiones para jugar en su tiempo libre. Tal vez habría que trazar estrategias para atraer nuevamente a los pequeños hacia esta práctica, sin duda, parte ya de la historia y tradiciones del patio.

 Sin importar las causas, el fútbol se coló en los corazones de los cubanos y, quién sabe si logremos llegar algún día a esa ansiada Copa Mundial. Lo esencial ya lo tenemos: una cantera que practica a diario en las calles y avenidas de sus barrios.

 Por: Saylin Hernández Torres, AIN

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