Para enfrentar desastres naturales: es preciso modelar los escenarios

Fotos de personas fallecidas en las calles; niños con caras sucias que miran a la cámara sin entender por qué perdieron padres y hogar; pueblos arrasados por convulsiones de la tierra, son mostradas en los talleres sobre riesgos que cada año se realizan en la provincia de Granma, sudeste de Cuba, organizados por la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (Unaicc).

Los presentadores de tan sobrecogedoras imágenes no son fotorreporteros ni camarógrafos, sino investigadores interesados en alertar sobre peligros potenciales que nos acechan, y cómo prepararnos para enfrentar, por ejemplo, huracanes, intensas lluvias, terremotos, sequías y otros eventos, tanto naturales como provocados por el hombre de manera accidental.

El doctor en ciencias, ingeniero geofísico Fernando Guasch Hechavarría, quien acumula 27 años de estudios relacionados con la actividad sismológica, es un concurrente habitual a los mencionados encuentros.

En uno de ellos ofreció una conferencia magistral titulada Barreras que limitan el desarrollo humano en escenarios críticos de riesgos, las cuales son obstáculos e impedimentos que frenan el avance de regiones, países y, de manera especial, localidades, las cuales deben ser interpretadas como debilidades de los sistemas sociales, económicos, políticos y ambientales.

Concluida la sesión plenaria del referido encuentro, en la cual tuvo activa participación, pues intervino en varias ocasiones al ser presentadas ponencias por los demás asistentes, Guasch Hechavarría, accedió a responder preguntas de este redactor.

Al preguntarle qué es vulnerabilidad y riesgos, eje temático de la jornada acabada de finalizar, se alisó la blanca guayabera y respondió:

-Un tema de suma importancia, porque al hablar de riesgo lo hacemos sobre una situación potencial que se puede poner de manifiesto en el futuro.

-¿De qué tipo son las vulnerabilidades?

-Pueden ser físicas, estructurales, no estructurales; educacionales, económicas… pero lo más importantes es que seamos capaces de reconocer dónde se concentran y por qué existen.

-En su conferencia (la antes citada) usted asegura que el oriente cubano constituye un escenario de riesgo.

¿Puede precisar cuáles son los mayores peligros potenciales en el caso específico de la provincia de Granma?

-La región oriental de Cuba es una zona multiamenazada, o sea, que es dable que en ella se pongan de manifiesto diferentes fenómenos naturales y, al mismo tiempo, de tipo sanitario y tecnológico, los que pueden constituir premisas de desastres.

“Aclaro, para que un fenómeno se convierta en desastre, tiene que existir vulnerabilidad en los elementos expuestos. La posible situación de riesgo y desastre en nuestro país y su porción oriental en particular, están precisamente en la existencia de diferentes tipos de vulnerabilidades”.

El director desde 1994 hasta 2001 del Centro nacional de investigaciones sismológicas (Cenais), con sede en Santiago de Cuba, y asesor de un programa regional en Centroamérica, relacionado con la gestión del conocimiento en función del riesgo, puntualiza que en la zona oriental de la Mayor de las Antillas, se reportan 28 sismos de gran intensidad.

Los terremotos –precisa- que se producen en Cuba son de origen tectónico, relativo a la estructura de la corteza terrestre, asociados a fallas activas, no volcánico como en otras regiones del planeta.

“Puedo decir que en Granma, por la memoria histórica conocida, el mayor impacto lo han ocasionado fenómenos hidrometeorológicos extremos, por ser los más recurrentes y temporales cada año en el país. No podemos olvidar el (ciclón) Flora, el huracán Dennis en julio de 2005, que ocasionó 16 muertos en esta provincia”.

Esos fenómenos impactaron, en primer lugar, mediante fuertes vientos, lluvias intensas, inundaciones y penetraciones del mar.

El primero de los dos huracanes citados en el párrafo anterior azotó gran parte de Cuba durante los primeros días de 1963, siendo el territorio de la actual provincia de Granma uno de los más afectados: en 93 horas cayeron mil 840 milímetros de agua, causantes de enormes riadas, un deslizamiento en Pinalito, Guisa, la muerte de mil 126 personas, destrucción de 11 mil 103 viviendas, averías a otras 21 mil 486, destrucción de cuatro mil caballerías de arroz y serias afectaciones a extensas áreas cañeras y cafetaleras, servicios de electricidad, telefonía, carreteras y caminos.

FONDO HABITACIONAL, PRINCIPAL FLAQUEZA

El entrevistado asevera que en Granma las vulnerabilidades se concentran en el fondo habitacional, de manera particular en sus principales asentamientos poblacionales, como las ciudades de Bayamo, Manzanillo, Niquero y Pilón.

La mención de las dos últimas localidades, le recordó a este redactor el dantesco panorama que ambas mostraban tras el azote del huracán Dennis, en el cual destacaban las cientos y cientos de viviendas destruidas como si las hubieran bombardeado.

“Independientemente del esfuerzo realizado por el Estado cubano en el fortalecimiento de las líneas vitales, aún existen vulnerabilidades en determinados sistemas básicos, sobre todo en algunas instalaciones de salud, de educación, sistemas de distribución de electricidad, de agua potable, en las redes de comunicación”.

El investigador remarca no debe olvidarse que, independientemente de ser los fenómenos hidrometeorológicos los más repetidos, sobre Granma se cierne otra amenaza potencial: la sísmica, pues su territorio reporta terremotos de gran intensidad en 1521, 1624, 1926, 1976 y 1992. Por ende es, después de Santiago de Cuba, la segunda provincia cubana en peligrosidad sísmica.

Los susodichos eventos, puntualiza, demuestran que existen estructuras geológicas activas, capaces de generar sismos potentes, y si estos encuentran fondos habitacionales vulnerables hacen colapsar las edificaciones, factor determinante en cuanto a la morbimortalidad de los terremotos. El último en Haití lo corrobora.

Fernando Guasch Hechavarría recalca que en relación con las vulnerabilidades y riesgos, la palabra de orden es trabajar sistemática e integralmente en su evaluación y, a continuación, en la administración de estos por parte de los organismos correspondientes, gestión estratégica que permitirá la gestión correctiva y prospectiva (conjunto de análisis y estudios realizados con el fin de explorar o predecir el futuro, en una determinada materia).

“Hablo de reducir áreas de riesgo y trabajar en la planificación y ordenamiento territorial a futuro, que permita contar con sistema de salud seguro, escuelas seguras, ciudades seguras y, por tanto, con seres humanos residentes en espacios seguros para sus vidas, capaces de garantizar el desarrollo sustentable del país, a lo cual nos llaman los Lineamientos del VI Congreso del Partido.”

ESCASA APRECIACIÓN

-¿Qué opina de la percepción de riesgo que tenemos los cubanos?

-Pregunta interesantísima. Pienso que tenemos que seguir trabajando por el incremento de una cultura comunitaria, dirigida a elevar la percepción de los peligros, el análisis de las vulnerabilidades y evaluación de riesgos potenciales.

“Tenemos que incrementar la educación, tanto formal: asignaturas específicas, como El mundo en que vivimos, en la Educación Primaria, insertar el tema de gestión de riesgo en el currículo universitario, como no formal: llegar a las amas de casa, a los cederistas, federadas, campesinos, a toda la población, porque cuando se tiene un pueblo preparado, se puede lograr un enfrentamiento exitoso a las fuerzas de la Naturaleza.”

Síganos en las redes sociales:

Deja un comentario

Facebook
Facebook
YouTube
YouTube
Instagram
RSS
Follow by Email