Paisaje lacustre

Por: Televisi贸n Granmense

Al concluir el nada primaveral -por el intenso calor y escasez de lluvias- mes de abril último, en la provincia de Granma, Cuba, eran proveídas de agua mediante pipas, en ciclos de siete a 15 y más días, 39 mil personas residentes en 62 comunidades que cuentan con sistemas de acueductos, pero sus fuentes de abasto se achicaron, e incluso agotaron, debido a la actual sequía.

Los camiones y tractores empleados en esa tarea consumen 20 mil litros de combustible en un mes.
Para mitigar, también, las severas afectaciones causadas por el intenso estiaje, en El Salvial, barrio del municipio de Cauto Cristo, fue construido a marcha forzada un pozo, a un costo de varios miles de pesos.

Recursos Hidráulicos (RH) gestiona la importación de motobombas y sus trabajadores intensifican las labores en la supresión de salideros en añosas tuberías, y en la reparación de canales.

Mientras las represas de de la localidad semejan oasis, para no decir charcos, y no podrán entregar el líquido necesario para sembrar de arroz extensas áreas, y en el mundo 750 millones de seres humanos no tienen acceso al agua potable, entidades estatales en Bayamo muestran en su interior un paisaje lacustre, del cual dan fe fotografías mostradas a la prensa por Eduardo Viltres Álvarez, especialista principal de inspección estatal de RH en Granma.

El derroche de agua en el hospital Carlos Manuel de Céspedes parece ser un mal incurable, incluso en sus salas, pues en las 2N y 3P maternidad, 3E, 3F, 4H y cocina-comedor, fueron detectados ¡30! derrames permanentes, por falta de herrajes en duchas y lavamanos, y de zapatillas en las pilas, más otros en la cubierta y en una cisterna, en esta por la ausencia de boya.

En la panificadora simulan tapar huecos en las tuberías, con nailon; en la Fábrica de refrescos hay salideros en la red de distribución interna y en dos tanques, uno denominado suavizador y de tratamiento el otro, y le falta una válvula a la cisterna.

   

El hidrómetro en el frigorífico está roto (al hacer la foto). En la pasteurizadora El Alba, el Instituto politécnico General Luis A. Milanés, la Comercializadora de carne y huevos, y la Embotelladora de cervezas, en la cual también está descompuesto el metrocontador, el agua que no han de beber, la dejan perder.

Por tales despilfarros fueron impuestas multas, a pagar por las instituciones unas, y las otras del bolsillo de los responsables. En otros casos se les dejó indicación de solucionar los problemas en un determinado lapso.

Las mencionadas son muestras de una manifestación generalizada en el territorio granmense, pues, por ejemplo, el hospital Celia Sánchez Manduley, de Manzanillo, “gasta el doble de la cantidad de agua asignada”, expresó el presidente de la Asamblea provincial del Poder Popular (gobierno), Manuel Santiago Sobrino Martínez.

Eduardo Viltres puntualiza que la responsabilidad de la Empresa de Acueductos y Alcantarillados en cuanto a las redes de suministro de agua, llega hasta los límites de propiedad de los centros, a los que atañe darles mantenimiento en su interior.

Añade que estudios realizados en la pasteurizadora arriba mencionada, arrojaron que había solicitado, en el balance anual de agua, más de la requerida y el gasto de esta no se corresponde con la producción, por cuanto “en algunos meses producen más y consumen menos, y viceversa”.

Derrocha el líquido, también, el sector residencial. En este las cisternas y tanques elevados desbordados, las plumas que no paran de verter y el fregado de vehículos en las calles, lo corroboran.

El agua es un recurso contemplado en los planes económicos de la Mayor de las Antillas, igual que las materias primas y los combustibles, y como tal debe ser administrado.

Ver, o saber, que quienes disponen de él lo despilfarran, no pueden entenderlo ni aceptarlo esas personas a las cuales se les lleva en pipas, a razón de 50 litros diarios, o pasan noches en vela para acopiar un poco, o lo pagan caro a los aguadores particulares.

Lo mismo en situaciones de escasez, como la actual, o de abundante disponibilidad de agua, su empleo racional, eficiente y productivo, no debe ser húmeda consigna, sino realidad tangible y permanente.

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