Por la salud de los manzanilleros (OPINIÓN)

Por: Valia Marquínez Sam

Los primeros meses del año en Manzanillo, Cuba,  fueron de poca lluvia y en ocasiones bajas temperaturas, la primavera vino para reverdecer el paisaje y regalarnos frutas exquisitas y propias de la estación como el mango, un verdadero comodín en las comidas de la temporada.

Dicha estación es sinónimo de abundantes precipitaciones y si bien estas son favorables para los cultivos, la limpieza de la ciudad y el adecuado equilibrio de la naturaleza también constituyen la puerta de entrada a algunas enfermedades como las diarreicas agudas, las respiratorias y otras cuando no se toman algunas precauciones sanitarias.

Circunstancias no relacionadas con la temporada lluviosa inciden en la hoy desfavorable situación higiénica del territorio y también propician la aparición de malestares, argumento de nuestro comentario de hoy.

Preocupa el incremento de las indisciplinas sociales por parte de la población como el vertimiento de basura y otros desechos en la vía pública y en zanjas, acción evidente de baja percepción de riesgo.

Ayuda a completar el complejo panorama higiénico sanitario, el prolongado ciclo de abasto de agua que en algunas zonas es de hasta cinco días lo que obliga a la población a almacenar el líquido en cualquier tipo de depósitos, con el riesgo de contaminación durante la manipulación y de servir de criadero a vectores transmisores de enfermedades.

El incremento de los salideros de agua en la red de distribución con riesgo de re-contaminación, la incorrecta disposición de los residuales líquidos, las fosas desbordadas con vertimiento hacia la vía pública y el deterioro desde el punto de vista estructural en la mayoría de los locales, algunos con peligro de derrumbe, son otras de las tantas dificultades muchas veces advertidas, criticadas pero aún sin solución.

El actual cuadro higiénico sanitario nos hace muy vulnerables y estar bajo asedio constante de enfermedades conocidas como el cólera, la fiebre amarilla y el dengue hemorrágico por solo citar algunas y de otras que son exóticas para Cuba pero que con el fomento de nuestras relaciones internacionales, el cambio climático, la multirresistencia a los medicamentos han tenido un incremento con el consecuente aumento del riesgo para su transmisión y propagación en la isla.

Gracias a la estricta vigilancia clínico epidemiológica y a la preparación cada vez más creciente del personal de la salud en Manzanillo, durante el transcurso del año no se notifican eventos ni casos sospechosos de vibrio colérico en una ciudad donde se generó una epidemia tres años atrás y como en ningún otro sitio fue controlada en menos de 60 días.

Tampoco ha sido alta la focalidad de insectos como el aedes cuando territorios vecinos son víctimas de estos vectores.

De cara a la temporada estival, una estación que genera actividad, movimientos inter-municipales y provinciales y de la que a todos nos gusta disfrutar, resta multiplicar la responsabilidad individual para el cuidado del entorno, de los medios y recursos dispuestos por el Estado para que el agua llegue, en breve plazo y limpia a los hogares, aprender a percibir riesgos sin olvidar que también es importante la gestión estatal en la solución de problemas. Todo sea por la salud de las estaciones.

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Valia Marquínez Sam
Valia Marquínez Sam

Periodista del Canal Golfovisión, Manzanillo, Granma.

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