Calisur en Río Cauto, Calidad y empeño para aportar a la economía

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Bajo el sol abrasador, desafiando los mosquitos y las lluvias, y cumpliendo estrictamente con los procedimientos, los trabajadores de la Camaronera Litoral Sur (Calisur), en Río Cauto, aspiran a repetir, o superar, los indicadores positivos del 2014.

Esta es la mayor entidad de su tipo en el país, con 957 hectáreas destinadas al cultivo del crustáceo en un centenar de espejos de agua.

“En el 2014 obtuvimos los mejores resultados históricos en cuanto a supervivencia del camarón, de un 60 por ciento. Eso significa un superior aprovechamiento de la larva y manejo en los estanques para mayores rendimientos, se traduce también en un mayor peso promedio y, de manera general, en buenos indicadores de eficiencia”, explicó el subdirector Juan Saborit Peña.

Además, dijo que el factor de conversión (uno de los elementos primordiales desde el punto de vista financiero) cerró de manera positiva en esa etapa -1,8 toneladas de pienso por cada tonelada de camarón-, y se ahorró por ese concepto más de 600 mil dólares en importación de esta materia prima:

“Hasta el 2000 el precio del alimento estaba en el orden de 600-700 dólares la tonelada, hoy cuesta desde mil, hasta mil 300, en dependencia de la calidad.

“Alcanzamos un aprovechamiento del 85 por ciento, eso significa que exportamos la mayor parte del camarón cosechado en el 2014, lo que se revirtió en ingresos al país. Calisur se distingue del resto de las camaroneras de Cuba en este aspecto productivo”.

 COMPROMISOS AL LADO DEL ESTANQUE

En siete granjas está dividida la camaronera, todas sembradas en estos momentos. Los trabajadores conocen sus planes al detalle y, por esta fecha, los cuidados se intensifican porque tienen como propósito cosechar antes de los 120 días, período normal.

“Los ciclos se están acortando, hemos logrado en 90 días, y hasta en menos tiempo, camarones de 14 gramos, peso promedio para la comercialización. Es posible a partir de un mejor manejo y dosificación del pienso, con tablas de alimentación y operaciones adecuadas”, agregó Saborit Peña.

La disciplina tecnológica y laboral constituye la esencia para obtener resultados alentadores. El camarón es sensible, el monitoreo tiene que ser constante y se debe respetar el tiempo para cada procedimiento; parte del éxito depende de ello.

Pedro Alena, quien lleva 12 años en esa labor y es el mejor camaronicultor del archipiélago, conoce muy bien sobre esos cuidados.

“En el 2014 cogí 66 toneladas, soy responsable de dos estanques y a veces no voy a la casa en dos o tres días. La atención tiene que ser en todo momento para recoger lo que uno espera”.

Los desvelos, los jejenes que importunan, y las rigurosidades con el cultivo son retribuidas con una buena remuneración económica. Alena, por ejemplo, recibió 65 mil pesos en el 2014.

En Calisur, además, se encuentra el mejor jefe de granja de Cuba: Luis Carlos Frías Tamayo, biólogo marino y jefe de brigada, que junto a sus 13 trabajadores capturaron 315 toneladas, de 193 planificadas, con un rendimiento de mil 300 kilogramos por hectárea y un factor de conversión de 1,6.

“Hace 26 años trabajo aquí, y llevo 17 con la responsabilidad. El cultivo de este tipo de camarón es muy complicado, pero la calidad del personal hace posible nuestros resultados, somos punteros en el país”.

“La motivación resulta primordial y, a pesar de las dificultades, aquí producimos con calidad; la entrada de la cosechadora, que se utiliza sobre todo en estanques con mal drenaje, contribuirá a mejorar”, aseveró Frías Tamayo.

Asimismo, apuntó que el triunfo de ese equipo tiene que ver con el adecuado trabajo técnico en los estanques, con los ecosistemas y con el tratamiento de las patologías del animal; de ese modo, logran camarones con pesos adecuados, sin manchas ni daños mecánicos, y el caparazón en condiciones óptimas, parámetro cardinal para definir la calidad.

 FORTALEZAS Y SENTIDO DE PERTENENCIA

Calisur cuenta con una industria bien equipada y capaz de procesar de 10 a 12 toneladas del crustáceo diariamente, mientras sus trabajadores tienen experiencia y habilidades que permiten aumentar el aprovechamiento.

Además, la estabilidad en la fuerza laboral es otra ventaja, así como el sentido de pertenencia; algunos camaronicultores, por las noches, son los propios protectores de sus estanques.

En dependencia de las toneladas de camarón que cultiven es la remuneración, y varios, en un ciclo de tres meses, han cobrado más de 30 mil pesos.

Desde el 19 de diciembre de 1986, cuando el Líder de la Revolución cubana fundó esta institución, allí se hace historia. El empeño y la motivación acompañan a los hombres y mujeres de este centro productivo, quienes continuarán aportando a la economía.

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