Día de los padres: Cuando el amor perdura

Por: Televisión Granmense

Nidilberto Vénega Sánchez va de un lugar a otro en su finca La Ofelia, en el Consejo Popular de Corralillo, en Guisa. Atiende las más de 60 reses, toma un poco de café, y sigue en el ajetreo.

Sus manos ásperas, el sombrero, pantalón y botas, típicas del vaquero, le confieren un aspecto algo rudo, pero, cuando habla de su padre, fallecido hace un año, y los hijos, lo ojos se le humedecen y el tono de la voz revela cuanto amor siente hacia ellos.

“Mi papá era muy exigente. Disfrutó el trabajo con los animales hasta los 92 años de edad. En los últimos meses de su enfermedad, lo llevé para la otra casa, en el poblado, porque aquí siempre andaba con machetes y ansioso por seguir en la lucha. Lo recuerdo como un ejemplo, mi columna vertebral en la enseñanza y en todo. Siempre pienso en él con cariño”, dice con una leve sonrisa y mira a lo lejos, como si lo viera otra vez.

Nidilberto habla con la sencillez de un hombre de campo orgulloso de su origen: “Aquí nací en 1956, y jamás me iré. Vivíamos en una casita de tablas y yaguas.

“Todo esto lo levantamos papi y yo. Le debo lo que soy. Ahora la finca tiene la condición de Referencia Nacional en la Agricultura Urbana y Suburbana.

Cada año, él entrega de 20 a 25 toros, con un peso de 420 kilogramos como promedio, casi todos provenientes de sus propias vacas, y siembra caña, kingras, pasto estrella, moringa y otros forrajes para la alimentación animal.

Cuando menciona sus hijos, la cara se le llena de luz: “El varón se graduó de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Holguín, hace dos años, y la niña es promotora cultural. Son inteligentes cantidad. Yo estudié poco, pero mira hasta donde llegaron ellos.

Me relaciono mucho con los dos, como me enseñó el viejo. Les digo por ustedes hago lo que sea, pero sean lo mejor posible”.
Casi al final, tomamos café en el portal de la casa, conversamos sobre otros temas de la cotidianidad. Luego, estrechamos las manos en señal de despedida. Las reses seguían en el pasto, como si nada.

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