EL envés de Catasús

FOTO Rafael Martínez Arias

Sencillo, afable en el trato y comunicador por excelencia, se muestra ante mis ojos Julio Joaquín Catasús Guerra, incesante investigador, único agrostólogo para el área de las Américas y el Caribe, considerado una autoridad en el campo de la botánica en Cuba por sus aportes en esta ciencia, cuyos envés, también revelan a un bayamés “aplatanado”, ocurrente, amante de la Patria y dedicado al entorno.

SE SIEMBRA UNA SEMILLA

Su crecimiento no se diferenció de cualquier muchacho de su edad, aunque, los estudios durante la niñez en colegios religiosos, es posiblemente, la causa de ese tono pausado, lineal, con exiguos matices de emoción.
En el 52, luego del golpe de estado de Batista inicia estudios en Bayamo. Desde joven se integra al M -26-7 y por sus acciones, fue apresado en el 57.

Foto /Cortesía del entrevistado
Foto /Cortesía del entrevistado

“Posteriormente me uní al Ejército Rebelde en El caño, donde estaba el capitán Luis Enrique de la Paz. Luego marché al Pimer frente y subí hasta Minas del frío, localidad perteneciente al municipio de Bartolomé Masó. Alfabetizaba en las primeras horas del día y después hacía prácticas de escopetero.

“Días antes del desembarco de Playa Girón habíamos terminado un curso. Entre los alumnos estaba el propio Raúl Castro. A medida que llegaban los novatos armamos los batallones y enseñábamos sobre armamento.
“Fui el segundo batallón ligero en salir. Tenía 150 hombres y una compañía de 100 ubicada desde Punta Gorda hasta Yamaniguey.
“Por la zona apreciamos un intento de distracción del enemigo. Entonces comprendimos que no íban a desembarcar por ahí; el triunfo en Bahía de Cochinos ratificó la suposición.”

Participó en la limpia del Escambray. Integró el Ejército Oriental y fue fundador de la Escuela Interarmas “General Antonio Maceo”.

EL GERMINAR

Inició sus trabajos como jardinero en el Jardín Botánico Nacional, en el 68. En la década del 70 llegó a la Mayor de las Antillas el Doctor Johannes Bisse, padre de la nueva generación de botánicos, quien al observar sus potencialidades le convidó a ser su ayudante.

Aunque el recocido biólogo quiso ceñirle las amarras de la pedagogía, Catasús cabalgó por otros rumbos en los cuales la botánica no se enmarca al mero acto de decodificar contenidos. Prefirió entonces atravesar los enrevesados senderos de la investigación. Así se hizo agrostólogo y logró su especialización en gramíneas.

FRUTOS

En el 86, en el corazón del Capitolio habanero, discutió su tesis doctoral. La investigación se centró en el tema de la taxonomía vegetal, en el género Aristida, en Cuba.

Sin embargo, el perspicaz guajiro no iba con las manos en el bolsillo, sino que presentó al auditorio tres especies nuevas para la ciencia, correcciones taxonómicas y nuevos reportes para Cuba que le merecieron la victoria.

Ha publicado Manual de Agrostología, después tomo I y II Las Gramíneas de Cuba, tomo I y II, editados por el Real Jardín Botánico de Madrid; luego Los bambúes arburescentes cultivados en Cuba.

De conjunto con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov, publicó un Manual para la explotación de pastos y forraje en Granma. Su más recientes ejemplares lo constituyen Gramíneas I y II, editados por el Proyecto Flora de Cuba, en Alemania y que lo hicieron merecer el Premio Academia de Ciencias de Cuba.

La devoción al estudio y su sencillez, son a mi juicio los dos grandes rasgos que marcan la personalidad de Catasús, por eso no resulta extraño ni fingido que prefiera el ambiente familiar que se gesta entre amigos, familiares y compañeros de trabajo, a las pomposas ceremonias en el capitolio habanero.

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Anaisis Hidalgo Rodríguez

Colaboradora en temas de Ciencia y Técnica, medio ambiente y otros temas del sitio www.cnctv.icrt.cu. Periodista del semanario La Demajagua.

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