Con el porvenir en sus manos

FOTO Rafael Martínez Arias
FOTO Rafael Martínez Arias

La primera vez que visité la finca El Porvenir, un perro negro paralizó mis pasos con su intimidante tamaño y ásperos ladridos. En esta ocasión, una voz femenina me sacó de la preocupación: “¡Pasen, el perro está amarrado!”
Al instante, Alexis Milán Leyva, dueño de la finca perteneciente a la cooperativa de créditos y servicios Braulio Curuneaux, de Guisa, postergaba sus faenas para dialogar.
CAMINO CORTO Y SEGURO
Lleva un pantalón de trabajo, y la enguatada, a plenas 8:00 de la mañana ya está saturada de sudor, y las gotas se escurrían bajo el sombrero recién renovado.
“El Porvenir se concibió para producir plantas y aviverar especies de interés. Hoy tenemos 11, entre estas mango, guayaba y aguacate; las anonáceas (anón, mamón y guanábana), otras no frutales como el café, y las ornamentales, para jardinerías de instituciones estatales y particulares, venta a la población en ferias y a la Forestal, por contrato. Este es nuestro fuerte.
“La finca, de dos hectáreas, la adquirí hace cuatro años por el Decreto-Ley 259. Era obsoleta, por lo cual tuvimos que sustituir plantaciones de mango con 60 y 65 años de vida.
“Una tarea de gigantes para un solo hombre, pero con el apoyo de la familia (esposa e hijo), y la fuerza, contratada o asalariada, se alivia”, explica Alexis, cuya aspiración dentro de un quinquenio es que su finca sea completamente renovada.
“Hemos tenido que aplicar la técnica de arrope para conservar los suelos. Ahora nos enfrascamos en la creación de barreras y tenemos el reto de ejecutar 100 metros de tranques, que es clave para asegurar el riego localizado.
-¿Por qué dedicarse a la tierra?
-Mis raíces son campesinas.
-¿Anteriormente qué hacía?
-Soy maestro de la Enseñanza
Primaria. Nidia y yo trabajamos durante 17 años en el Centro de pioneros exploradores. Yo era director y ella económica, hasta jubilarnos.
-¿Qué distingue su finca?
-Es una finca familiar cuya máxima consiste en aplicar la ciencia y la técnica.
-Sobre tradición campesina y ciencia, ¿qué opina?
-La tradición no se puede perder de vista, pero rinde superiores frutos si se acompaña de la ciencia y la técnica, porque gracias a ella apreciamos incremento, productividad y mejoramiento de los cultivos.
“Por ejemplo, mediante la técnica del injerto -una de las más utilizadas por Alexis- elevamos la calidad del cultivo y acortamos el tiempo improductivo de la planta.
La primera parición de una mata de mango o de aguacate, sin injertar, es a los cinco años; injertada, a los dos, y de calidad, de una especie escogida.
“El marco de plantación antes era a 14 metros de distancia, una improductividad por área tremenda. Actualmente, con la poda adecuada se puede plantar a cinco o seis metros. Tradición no significa desoír lo nuevo”.
Alexis aplaca su gorrión por la pedagogía compartiendo su saber con otros campesinos en reuniones de la cooperativa y en acciones de capacitación. Allí concurren a nutrirse de sus conocimientos homólogos de las cooperativas de producción agropecuaria
Antonio Maceo y Ramón Vázquez, de ese territorio.
Para los curiosos, una minibiblioteca con decenas de materiales -entre libros y folletos de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales- explican cómo tratar los suelos, aprovechar la materia orgánica y preparar compost (abono orgánico).
TINO EN LA SELECCIÓN
Casi al mediodía, cuando el sol del verano cae aplanando los campos y abrumando de calor los caminos, Alexis desafía los desniveles y las rudezas del terreno; unas veces supervisa la cría de aves, esmero que le mereció la condición de Referencia nacional,
y otras las consagra a atender el vivero, una pequeña área que le apasiona y a la cual “quisiera dedicarle todo el tiempo del mundo”.
El follaje de las plantas se entrelaza formando un techo que atenúa los picantes rayos del sol. La repoblación está diseñada en forma de cortina rompevientos para reducir su acción mecánica sobre los cultivos.
Este año Alexis entregó 17 toneladas de carne de cerdo y 56 kilogramos de conejo, logros que se deben no solo a la adecuada alimentación, sino también a la selección de las especies.
En la finca todo se utiliza. La excreta y la orina de los conejos se emplean en la cría de lombrices, para alimentar aves y cerdos.
Los residuales de la gallina (gallinaza) son triturados en el molino junto con el maíz, polvo de arroz industrial y palmiche, para fabricar el pienso de 75 cerdos.

La creación del biodigestor facilita la cocción de los alimentos a esta familia./ FOTO Rafael Martínez Arias
La creación del biodigestor facilita la cocción de los alimentos a esta familia./ FOTO Rafael Martínez Arias

“Tenemos montado un biodigestor, que consiste en un contenedor dentro del cual se deposita el material orgánico a fermentar (excrementos de animales, desechos vegetales) en determinada disolución de agua para que mediante la fermentación anaeróbica se produzca gas metano y fertilizantes orgánicos ricos en nitrógeno,
fósforo y potasio”.
Una de las características más importantes de la biodigestión es que disminuye el potencial contaminante de los excrementos de origen animal y humano.
El gas metano es conducido a través de 78 metros de tubería soterrada hasta el fogón de gas.
Sobre sus bondades nos refiere Nidia Labrada Guerra, esposa de Alexis: “No tengo que lidiar con carbón, leña ni equipos eléctricos.
No me ensucio las manos, y el consumo energético es menor, así que también cuidamos el bolsillo.Antes pagábamos casi 200 pesos de corriente, ahora 60 o 70”.
El residual sólido se destina al sustrato del bolso en el vivero, y el líquido para el fertirriego”.
Cuentan, también, con una máquina para moler king grass y caña, con la cual elaboran saccharina, un compuesto energético que lleva algún elemento fosforado y sal de cocina. Además elaboran yogurt a partir de la fermentación de la yuca.
DE TAL PALO, TAL ASTILLA

Alexey Milán Labrada /FOTO Rafael Martínez Arias

Alexey Milán Labrada no degenera la pasión por la tierra que corre por las venas de sus progenitores. Aunque recién se licenció en Cultura Física, siempre aprovechó
el tiempo libre para apoyar a su familia.
“Me siento realizado cuando ayudo a que mi padre y mi madre cumplan sus sueños. Materializar junto a ellos sus proyectos enraizados en la ciencia, me inspiran.
“Mi misión es regar las plantas cuando la naturaleza no nos favorece, y colaborar en lo que necesiten.
Me gusta sentirme útil”,asevera con una sonrisa, y se acentúa el brillo de sus ojos verdes.Entre las perspectivas de El Porvenir está mejorar cuanto tienen con soporte de la ciencia y la técnica. Montar áreas educativas con un caney incluido y potenciar el microordeño de chivas, a partir de la incorporación de otras dos
hectáreas.
A pocos metros, dos montañas de mangos, bizcochuelo y reina de México, hablan de una producción que pronto rondará los 170 quintales de la preciada fruta. En las manos de Alexis, un ejemplar súper jay, de dos libras y 10 onzas, demuestra las bondades del injerto.
Alexis Milán se acuesta y se levanta pensando en la tierra, meditando en lo que está por venir, de ahí el nombre de su finca. El premio es un constante diálogo con la madre natura, en el cual la ciencia y la técnica alientan a este entregado campesino a desafiar las probabilidades y, quién sabe, en un futuro, a implantar nuevos récords.

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Anaisis Hidalgo Rodríguez

Colaboradora en temas de Ciencia y Técnica, medio ambiente y otros temas del sitio www.cnctv.icrt.cu. Periodista del semanario La Demajagua.

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