Osvaldo Chacón, “el barbero” del Che

Barbero del Che-Miren, el barbero del Che, él también conoció a Camilo (Cienfuegos Gorriarán) dijo uno de los presentes refiriéndose al recién llegado: Osvaldo Chacón Acuña.

Fue hace más de dos décadas, en casa de Miguel Ángel Núñez Cedeño, en Los Robles, Sierra Maestra, municipio de Buey Arriba, en la provincia de Granma, de la que estábamos a punto de partir cuando llegó casualmente Osvaldo, en aquel momento vigoroso campesino septuagenario, a quien tras los saludos y presentaciones preguntamos:

-¿Cómo es eso de barbero del Che (Guevara)?

-Yo sabía -explicó- algo de barbería y cuando me alcé, a todo el rebelde que quería pelarse lo pelaba. Un día, estando en esta zona, pelaba a un compañero y el Che me mandó a buscar para que lo pelara en el portalito del Puesto de Mando de La Otilia.

“Fui y me preguntó: -¿Tú eres barbero o cortapelo? -Cortapelo -le contesté. Porque esa es la verdad, yo lo que hacía era cortar pelo.

“Al terminar le pregunté: -¿quiere que lo afeite? Y me dijo: -No, déjame la barbita.

“En la cabeza tenía mucho pelo, negro, suave, lacio, pero en la cara no, muy poco. “Rostro de barbas que ralean”, diría en inmortal poema Nicolás Guillén.

“Fue la única vez -añadió Osvaldo- que lo pelé. Aquí en la Sierra Maestra yo estuve bastante tiempo con él y no recuerdo que otro lo pelara, se dejó crecer la melena.”

Durante la conversación, el testimoniante narró aspectos de su propia vida. Era un luchador clandestino. Lo denunciaron y desde Yara vino un guardia del ejército de Fulgencio Batista a cogerlo preso, “pero al parecer se acobardó; antes de llegar aquí, a Los Robles, él mismo se hirió de un tiro, creo que en una pierna”.

Osvaldo se fue entonces, recién comenzada la guerra liderada por Fidel Castro Ruz, para el monte, a la Pata de la Mesa. El humilde pequeño agricultor, trabajó directamente con los jefes rebeldes Orlando Rodríguez y Gilberto Capote, distribuyó mercancías a los combatientes y una noche llevó desde El Molino, en La Piñuela, hasta La Estrella, ambos sitios en el actual municipio de Buey Arriba, el mimeógrafo en el que se imprimiría el periódico El Cubano Libre.

En ese momento Helio Vitier, entonces director del museo municipal de Buey Arriba, dijo que al conocer el hecho antes narrado el Che Guevara exclamó: ¿Cómo es posible que ya esté aquí!”, entonces Osvaldo se limitó a hacer el siguiente comentario: “Es que yo andaba en un caballo. -precisamente de Miguel Ángel Núñez- que era una bala, no había quién lo cogiera”.

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Orlando Fombellida Claro

Orlando Fombellida Claro. Licenciado en periodismo en Centro Universitario de Holguín. Trabajó en el Semanario Antorcha, de Banes, y el periódico Ahora, de Holguín, se desempeñó como corresponsal del periódico Granma, en la provincia de igual nombre. Es redactor-reportero del periódico La Demajagua. Colabora habitualmente con CNC Digital y Cubaperiodista

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