Etel Bacigalupe Di Fabio: “En el inconsciente colectivo cubano está la pintura oriental”

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Bacigalupe durante la demostración al público de la técnica Sumi-e/FOTO Rafael Martínez Arias
Bacigalupe durante la demostración al público de la técnica Sumi-e/ FOTO: Rafael Martínez Arias

Etel Bacigalupe Di Fabio, quizás, es de las que piensa que la providencia es la que pone las cosas una detrás de otra. Cuenta que después del fallecimiento de su profesora profesora Tomoko Kodama, a quien conoció en Canadá y le unió una gran amistad, esta se le apareció en sueños y le encomendó dar a conocer el Sumi-e, técnica de dibujo monocromático procedente de la escuela de pintura japonesa y desarrollada en China durante las dinastías Tang y Song.

“Por eso, cada vez que me invitan para enseñar lo hago, asisto porque siento que tengo que hacerlo. ”

Ello explica que la consagrada aprendiz, hoy artista apuntalada en la técnica del Sumi-e, no renunciara ante la invitación que hiciera el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de Granma, a esta XXI edición de la Fiesta de la Cubanía, donde la uruguaya impartió una clase demostrativa sobre la técnica, e inauguró la muestra personal titulada Expresión del Sumi-e en Cuba, en la galería del Teatro Bayamo, de la Ciudad Monumento Nacional.

A través de sus dibujos, Bacigalupe nos familiarizó con esta filosofía de enlace a la naturaleza y brindó segmentos de reflexión y contacto emocional con el entorno. Sobre los motivos que la inspiraron a aprender esta técnica explicó:

“Nosotros vivimos un año en Japón en la época en que en Uruguay estaba bajo una férrea dictadura. Mi esposo como es científico encontró una beca y nos fuimos.

“Estando en un museo por primera vez vi la pintura de un gato, ese gato estaba con un solo trazo, eso me impresionó mucho que pudiera simplificarse algo tan complicado como un gato, en un solo trazo. Tal vez fueran más, pero la idea del gato estaba ahí, en uno solo. Desde entonces me propuse aprenderla.

“En la isla de Shikoku, de Japón, encontré a alguien que me enseñó a tomar el pincel, cómo mojar el papel. Después la profesora Tomoko Kodama, a quien conocí en Canadá, desarrolló un sistema para que personas que no preveníamos de la cultura oriental, aprendiéramos a hacer las diferentes pinceladas a través del alfabeto,

“Ahí donde pude aprender más, pero porque ella se adaptó a nosotros, de otra forma no sé si me hubiera salido. También aprendí en Vancouver con otros maestros, pero en realidad Tomoko Kodama fue quien más incidió en mi aprendizaje.

“Me fascinó la simplicidad. Después me di cuenta que forma parte de la filosofía de ellos. Con tres pinceladas se hace toda una historia. En general vienen siendo como caricaturas, pero con mucha sabiduría”, acotó.

Si bien Bacigalupe considera que la técnica puede ser aprendida por muchos, solo quienes provienen de la cultura oriental son buenos en eso.

“Todo nace de la caligrafía, aprendiendo el trazo de la caligrafía se puede pintar lo que uno quiera, pero ellos son verdaderos maestros en eso. Yo lo que tomé de ellos es el tratar los espacios en blanco, negro; la simplicidad, el tratar con la respiración de hacer los gestos más vivos y tener en cuenta que esto es artes plástica.

“El artista plástico tiene la misión de poner en armonía lo que es un caos, lo que no es ni armónico ni bello. Producir armonía es bien difícil porque vivimos en un mundo de caos, y la respiración ayuda a centrarnos”, refiere Bacigalupe.

Durante cuatro años que residió en Cuba, Bacigalupe trajo sus pinturas orientales, más pensó que otras obras llamarían más la atención, e hizo acuarelas, acrílico. Sin embargo, su sorpresa fue otra cuando percibió el interés y la predilección de los cubanos por la pintura oriental.

“Pienso que fue porque en el siglo XVIII y XIX vinieron 180 mil orientales de China, mal o bien se quedaron acá, pero de alguna forma está en el inconsciente colectivo cubano la pintura oriental, porque la gente me dice que le atrae, y es difícil que atraiga algo que es en blanco y negro y de lo cual la gente no tenga conocimiento previo. A las gentes si no hay color, generalmente no les atrae.”

Añadió además que esta profunda técnica, que lleva siglos desarrollándose, hoy tiene un lugar en La Habana, en la casa de arte oriental. Ellos son los herederos de esta cultura cuya pintura basada en técnica de caligrafía, requiere de mucha concentración, incluso de ejercicios físicos para ayudar para desbloquear la chacra.

Por lo visto el Sumi-e tendrá varios adeptos en Cuba, donde por azares de la providencia, arribaron 180 mil orientales de China, que mal o bien, se quedaron acá y nos legaron su arte.

Anaisis Hidalgo Rodríguez

Colaboradora en temas de Ciencia y Técnica, medio ambiente y otros temas del sitio www.cnctv.icrt.cu. Periodista del semanario La Demajagua.

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