La misión de Bayamito el 2 de enero de 1959

Foto: Rafael Martínez Arias
Foto: Rafael Martínez Arias

Cada 2 de enero, Joel Sánchez Leyva (Bayamito) saca del armario su uniforme verde olivo con los grados de capitán en las charreteras, coloca en la parte izquierda de la pechera de la camisa las medallas y distinciones recibidas, se lo pone y asiste a la rememoración de la entrada a Bayamo de la Caravana de la Libertad.

Mientras frente a la sede de la Asamblea municipal del Poder Popular, niños, adolescentes y jóvenes recitan, cantan y danzan, y dirigentes políticos pronuncian patrióticos discursos, mira hacia el círculo infantil Pedro Pompa y ve al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, avanzar, casi a media noche de aquel segundo día de 1959, por la Plaza de la Revolución, acompañado por combatientes y cientos de entusiastas personas que lo vitorean.

“Yo entré a esta ciudad con él. En realidad lo hice primero”, asegura.

Aclara que formaba parte de los compañeros de armas que acompañaban a Fidel, en su marcha gloriosa rumbo a la capital del país, iniciada en Santiago de Cuba, y como él es de Bayamo, le asignaron, junto a otros compañeros, la misión de asegurar la llegada del líder rebelde y su tropa, a la revolucionaria y combativa urbe.

Conocía bien la sede del Ayuntamiento, desde cuyo balcón Fidel habló en horas de la madrugada a los cientos de citadinos congregados en frente “porque, hoy no me da pena decirlo, una vez que Batista vino a Bayamo y estaba ahí, fui a pedirle dinero, como había hecho una prima mía, llamada Machi, quien le tumbó 100.00 pesos, pero cuando estaba cerquita, casi le podía tocar los pies, me obligaron a retirarme”.

Recuerda al profesor Víctor Montero, maestro de ceremonia del acto realizado en el Ayuntamiento bayamés, y la presencia del periodista cubano-colombiano José Pardo Llada, a quien en la Sierra Maestra le llevó unas alpargatas y una hamaca por indicación de Fidel.

Y a Rita la Caimana, pintoresco personaje, llamar caballón al Comandante en Jefe e intentar tocarle partes impublicables.

Ese día Joel Sánchez llega triunfante a la ciudad en la cual, a los 15 años, pasaba las noches en la panadería de Luisa Miniet, para salir antes del amanecer a repartir pan a domicilio; se vio involucrado de manera casual en las acciones de ocupación por estudiantes de la Escuela del Hogar, el 30 de noviembre de 1955, y cumplió tareas orientadas por integrantes del Movimiento 26 de Julio, como la adquisición de materiales para pintar consignas contrarias al régimen batistiano.

Aunque no puede recuerda la fecha exacta, precisa que se incorpora al Ejército Rebelde a mediados de 1957, pues fue poco después del combate de El Uvero, en el actual municipio de Guamá, provincia de Santiago de Cuba.

“Nos alzamos un grupo, entre ellos Pedro Pompa y Evelio Saborit. Nada más se quedó Evelio. A mi se me viró un pie y Pedro pompa estaba chivao. Estuvimos unos días. Bajamos y nos dieron la tarea de quemar caña. Aquí quitamos dos armas. Subí de nuevo a la Sierra Maestra hasta que se acabó la guerra”.

Por su corta edad y ser de Bayamo, los combatientes del Ejército Rebelde comenzaron a decirle Bayamito cuando se les unió, apodo con el que aún lo nombran viejos camaradas de filas.

-¿Con quién estaba?

– Con el Uno (Fidel); pertenecía a la Columna 1. Ramiro Valdés fue mi primer jefe, después estuve con Paco Cabrera.

-¿Acciones combativas?       

– En combates, tirando tiros, unos cuantos: en Jiguaní, Maffo, Guisa, Palma Soriano… y varias escaramuzas. Fui herido en una mano y en un muslo.

Recuerda que antes de su llegada a la actual capital de Granma, el 2 de enero de 1959, Fidel habla en horas de la tarde con los oficiales del Puesto de Mando del club Cautillo, exhortándolos a entregarse y quienes “estuvieran limpios” (de crímenes) podían unírseles”.

Similar acto realizó al día siguiente, 3 de enero, en el Puesto de Mando de Bayamo. Luego Sale rumbo a Holguín, despidiéndolo largas hileras humanas a ambos lados de la carretera.

Bayamito presencia asombrado y feliz la entrada triunfal de Fidel y su tropa a La Habana, el 8 de enero, y forma parte de la escolta del Comandante en Jefe, con quien, “había que amanecer en la calle. Andar con él no era fácil. Cuando entregó el Cuartel Moncada para escuela (28 de enero de 1960) se fue y cuando vine a ver estaba en la granjita Siboney, friendo pollo y bistec. Yo asustado él y riéndose.

LA ÚLTIMA MISIÓN

Tras el devastador paso del ciclón Flora por el oriente cubano, en octubre de 1963, a Bayamito le encargan ayudar a los damnificados de la Sierra Maestra, y mucho le entristece ver los daños causado en esos parajes tan conocidos y queridos por él, entregándose en cuerpo y alma a socorrer a los sus pobladores, quienes, se sabe, fueron el sostén del Ejército Rebelde en sus primeros meses.

Cumplida esa última misión militar, pasa la vida civil y solo viste el uniforme verde olivo en ocasiones especiales, como la rememoración de la entrada a Bayamo de la Caravana de la Libertad, de la cual formó parte.

Orlando Fombellida Claro

Orlando Fombellida Claro. Licenciado en periodismo en Centro Universitario de Holguín. Trabajó en el Semanario Antorcha, de Banes, y el periódico Ahora, de Holguín, se desempeñó como corresponsal del periódico Granma, en la provincia de igual nombre. Es redactor-reportero del periódico La Demajagua. Colabora habitualmente con CNC Digital y Cubaperiodista

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