Félix Pedro Guillén, ambientalista comunitario

Frondosos árboles llenan hoy el otrora vertedero clandestino en la comunidad Marcial Jiménez / Foto del autor
Frondosos árboles llenan hoy el otrora vertedero clandestino en la comunidad Marcial Jiménez / Foto del autor

La buena salud –reflejada en troncos y follajes- de los ejemplares de Roble Blanco, Guásima, Algarrobo, Copey, Flamboyán, Espino, Ficus elástico rojo, Yagruma, -Bambú, Ateje y otros árboles y arbustos, estar identificados con sus respectivos nombres científicos y comunes, adecuada y simétrica distribución espacial, y ausencia de hierbas indeseables en el terreno, lo hacen parecer –y de hecho lo es- un jardín botánico.

Se le conoce como parque ecológico y lleva el nombre de Rosa Elena Simeón Negrín, la científica cubana ya desaparecida, quien entre las varias responsabilidades desempeñadas figura la de ministra de Ciencia, tecnología y medio ambiente.

Se encuentra en el barrio Marcial Jiménez, en la periferia del centro urbano de Campechuela, municipio de la provincia de Granma, Cuba, y es un ejemplo de lo que pueden hacer los vecinos en función de transformar sus condiciones de vida.

Sus habitantes, con esfuerzo propio, edificaron en la última década más de una veintena de obras de beneficio común, situándola como una comunidad de referencia nacional.

Sobresalen el asfaltado de calles, la construcción de aceras y contenes, panadería, bodega, barbería, restaurante, consultorio del médico y la enfermera de la familia, así como un acueducto que distribuye el agua por gravedad.

Se destaca de manera particular, la creación de un parque ecológico en un terreno baldío que había sido convertido en vertedero clandestino, cuya erradicación era una de las necesidades más sentidas de los lugareños, por el peligro que representaba para la salud de todos, y en particular de los niños, amén de la fetidez causada por animales muertos en él arrojados.

ANTECEDENTES

El colega Rodrigo Motas Tamayo, residente en Campechuela, asegura que los asentamientos iniciales en ese sitio datan de la década de los años 70 del pasado siglo, cuando al llamado potrero de Ariel llegaron los primeros pobladores, provenientes de distintas zonas rurales de ese costero municipio granmense.
“Allí solo existía un centro espiritual, de una señora que daba consultas. A su alrededor comenzaron a asentarse algunas personas, y por la peculiaridad con que lo hacían, el barrio fue nombrado Quitipón, y luego Barrio Seco, por la carencia de agua, lo que le impuso el sobrenombre de barrio la caca, en su acepción más grosera.

El incipiente caserío fue creciendo alrededor de la calle que unía la cabecera municipal con las comunidades de El Puntico y Palmarito.

UN LÍDER NATURAL

Un ferviente impulsor de las realizaciones señaladas es Félix Pedro Guillén, líder natural que aglutina las masas y emprenden juntos una transformación radical del asentamiento.

Félix Pedro Guillén, ambientalista por vocación / Foto del autor
Félix Pedro Guillén, ambientalista por vocación / Foto del autor

El paso de los años no mellan el espíritu trabajador y optimista de este hombre, combatiente de la lucha contra bandidos y corresponsal voluntario del periódico La Demajagua y las emisoras Radio Progreso, y Radio Granma, de Manzanillo, quien dice sentir todavía sobre sus espaldas los latigazos del capitalismo.

“Era campesino. Mi padre vivía en (el barrio) El Congo, Manzanillo. Se llamaba Pedro, igual que yo. Mis tíos tenían tierra en Cienaguilla (comunidad de Campechuela), allí sembraban café. Yo me mudé pa´la Sierra (Maestra) y allá me acabé de criar. Cogí la fuerza que tengo, en la agricultura, cultivando y sembrando caña.”

Por eso es comprensible que ni la más moderna tecnología despierte en él tanto asombro como el acto de cultivar una planta, pues asegura que no solo da frutos, sino vida a cuanto la rodea.

Guillén exhala gratitud por los poros. Las palabras le son insuficientes para expresar cuánto debe a la Revolución Cubana. “Antes de 1959, mi familia tenía que hacer carbón y otras faenas para vivir, comprarme ropa, zapatos y alimentarme.

“Yo padezco de estas cosas -dice señalando los oídos y la vista, afectada por estrabismo- porque en el pasado no tenía recursos para atenderme.

“Aunque en la actualidad continúo con estas limitaciones, me siento orgulloso de esta Revolución. Fíjense, dando yo la vida, no pago lo que ha hecho por mí.”

En Guillén, esto de “dar la vida”, no son meras palabras, sino hechos. Baste recordar que es delegado a la Asamblea municipal del Poder Popular, e Hijo Ilustre, de Campechuela, y que transformó un micro vertedero en un área socialmente útil, pues el parque ecológico Rosa Elena Simeón Negrín atesora más de 700 plantas de 128 especies maderables, medicinales, ornamentales y frutales. Algunas tienen más de un ejemplar; otras se consideran escasas, están incluidas en distintas categorías de amenaza, y muchas, aparecen citadas en la referencia que de la flora cubana hace José Martí en su Diario de campaña. Allí cada tronco narra una historia.

Organismos y personalidades colocan ofrendas florales ante la efigie de Rosa Elena Simeón Negrín, en el parque ecológico que lleva su nombre / Foto del autor
Organismos y personalidades colocan ofrendas florales ante la efigie de Rosa Elena Simeón Negrín, en el parque ecológico que lleva su nombre / Foto del autor

En ese acogedor entorno, funciona un Centro de Educación ambiental, atendido por Educación, en el que se fomenta la cultura de protección al medio ambiente.

Las 2,5 hectáreas de extensión del parque ecológico son atendidas por tres trabajadores de Servicios Comunales, quienes si es necesario, riegan a mano sus plantas, tarea a la cual se suman los vecinos, incluidos los pioneros.

“Primeros secretarios del Partido en esta provincia han sembrado un árbol aquí”, expone Guillén mientras señala con el índice derecho el único Caguairán del parque, plantado por Lázaro Expósito Canto, quien durante varios años se desempeñara como máximo dirigente político en Granma.

MERECIDOS PREMIOS

La comunidad Marcial Jiménez tiene una población de tres mil 227 árboles. Fue galardonada en 2015 con el Premio Provincial de Medio Ambiente, Nacional de Barrio, la Condición de Referencia Nacional en la agricultura urbana, al igual que su finca de árboles frutales.

Allí se respira tranquilidad, alto sentido de pertenencia y una sana disposición de enfrentar todos juntos los retos cotidianos, para que los hijos y generaciones del mañana tengan en la comunidad ese amor que solo las manos manchadas de barro y las frentes sudorosas prodigan al fruto de sus sueños y esperanzas.

Síganos en las redes sociales:

Orlando Fombellida Claro

Orlando Fombellida Claro. Licenciado en periodismo en Centro Universitario de Holguín. Trabajó en el Semanario Antorcha, de Banes, y el periódico Ahora, de Holguín, se desempeñó como corresponsal del periódico Granma, en la provincia de igual nombre. Es redactor-reportero del periódico La Demajagua. Colabora habitualmente con CNC Digital y Cubaperiodista

Deja un comentario

Facebook
Facebook
YouTube
YouTube
Instagram
RSS
Follow by Email