La “eléctrica” vida de Víctor Jiménez Frómeta

Víctor Jiménez (a la derecha) con Lázaro Expósito Canto, en ese momento primer secretario del Partido en Granma, tras recibir el Premio por la Obra de toda la vida
Víctor Jiménez (a la derecha) con Lázaro Expósito Canto, en ese momento primer secretario del Partido en Granma, tras recibir el Premio por la Obra de toda la vida / Foto Ismael González González

En la actividad político-cultural realizada en Granma para festejar el aniversario 32 de la creación, el 3 de diciembre de 1983, de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (Unaicc), Víctor Jiménez Frómeta fue reconocido como uno de sus miembros que más aporte económico le hizo, con su quehacer, durante 2015.

Es que para este ingeniero eléctrico acogerse a la jubilación, a principios del año anterior, solo representa “un cambio de estatus laboral, pues sin hacer nada no puedo estar”, asegura.

Esa actitud ante el trabajo lo hicieron merecedor del premio nacional Vida y Obra en ingeniería mecánica, eléctrica e industrial, en el año 2006, otorgado por la Unaicc. En ese momento laboraba como ejecutor de obras de la Empresa de Servicios Ingenieros de Granma.

Durante recorridos por pequeñas centrales hidroélectricas granmenses, actividades de la Unaicc, por ejemplo, por el Día del Ingeniero Cubano, que se celebra el 11 de enero en homenaje a Francisco de Albear y Fernández, quien naciera ese día del año 1816 y es el autor del proyecto del acueducto que lleva su nombre, en La Habana, todavía en explotación, y entrevistas sostenidas con motivo de otorgársele reconocimientos, como el mencionado y el de Profesional de Alto Nivel, Jiménez Frómeta le ha contado, en síntesis, su vida a este periodista.

Se considera, asegura, granmense por naturalización, pues 40 de sus 70 años de edad los ha vivido en Bayamo, pero su lugar de nacimiento es Jobabo, en la actual provincia de Las Tunas, donde estudió Educación Primaria, en tanto el bachillerato lo inició en una especie de filial del instituto preuniversitario de Holguín “con mucho sacrificio por la distancia”, terminándolo becado en La Habana.

Vive la alegría del triunfo de la Revolución Cubana, el primero de enero de 1959, y no vacila un instante en incorporarse a las Milicias Nacionales Revolucionarias, creadas en octubre de ese año y de las cuales es fundador; tampoco en sumarse a la Campaña nacional de Alfabetización, en 1961, y llevar las luces del saber a campesinos de las montañas de Baracoa, en la ahora provincia de Guantánamo.

La estatuaria y hermosa mujer sentada frente a la Universidad de La Habana (UH) le extiende sus brazos en 1962, pero al desatarse la denominada Crisis de los Misiles, en octubre de ese año, es movilizado a pasar un curso de entrenamiento en el manejo de cañones y ocupa posición en trincheras frente al mar en Bahía Honda, Pinar del Río.

En abril del siguiente año, pasa un curso sobre el manejo de cañones soviéticos.

Estudia en la UH y al fundarse el instituto superior politécnico José Antonio Hecheverría (Cujae), en 1964, pasa para éste, en el que también imparte clases de Matemáticas, en el Plan de Becas Nacionales, primero, y luego, en el Laboratorio de Energía de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de dicho instituto, donde, una vez graduado, continúa como docente hasta 1976 en que se traslada a Bayamo.

A partir de ese momento es un “eléctrico” por su profesión y actuar, en el plan de obras del Ministerio de la Construcción en el norte de las provincias orientales, en el cual desempeña los cargos de especialista en montaje eléctrico, ejecutor y jefe de la agrupación del Combinado mecánico del níquel y planta de cobalto, en Moa, hasta la paralización de esa obra al venirse abajo el campo socialista de Europa del Este.

El de la termoeléctrica de Felton, en Holguín, es su nuevo escenario hasta 1995 que retorna a Bayamo, donde le asignan la obra Líquidos Orales (Medilip), en la cual realiza el montaje tecnológico.

Aburriría, dice sonriente, relacionar las demás obras en las que también laboró, por ejemplo, 24 joven club de computación y electrónica, nueva EIDE y otras de la Batalla de Ideas, en Granma.

CAMBIO DE APELLIDO

Al saludarlo, este periodista lo nombra Victor Copimera, debido a que representó a Cuba en el XXI Congreso Copimera (Confederación Panamericana de Ingeniería Mecánica Eléctrica y Ramas Afines), realizado en octubre de 2007, en Perú.

En ese foro presentó un trabajo titulado “Construcción y explotación de pequeñas centrales hidroeléctricas”, campo en el que tiene vasta experiencia.

Los temas ejes del encuentro de Copimera fueron energía y agua; ecología y medio ambiente; ciencia, tecnología e innovación tecnológica; calidad y normalización; certificación y acreditación; transporte; electrónica y telecomunicaciones.

Lo presidió el lema Ingeniería, con una visión integradora, “porque tuvo como objetivo principal la búsqueda de la integración de los países de América, convencidos de que una visión integradora nos fortalecerá como continente y que la ingeniería contribuirá al desarrollo de nuestros países”, declaró entonces Víctor Jiménez Frómeta.

Al visitarlo ayer, 10 de enero, en su casa, en el bayamés reparto Antonio Guiteras, para actualizarme en cuanto a datos recientes, por ejemplo, el de su jubilación, no se molestó por interrumpirle el disfrute de ver, por televisión, el juego de béisbol entre los equipos Industriales y Matanzas.

Todo lo contrarió, se alegró de que lo hiciera y poder mostrarme la hermosa cruz azul de la Orden al Mérito de ingeniería, a él conferida por Copimera en 2012, “en reconocimiento por su calidad profesional, su invaluable aporte en beneficio de la ingeniería nacional y panamericana contribuyendo a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos”, dice el correspondiente certificado acreditativo de ese reconocimiento, firmado en Lima, Perú, el 6 de junio de 2012.

En la misma carpeta con cubierta de piel marrón, están diplomas que hacen constar su sobresaliente desempeño durante el trienio 2010-2012 en Venezuela, en el proyecto emblemático de Ciudad Caribia y Corpoelec.

Este 11 de enero, Víctor Jiménez Frómeta festeja el Día del Ingeniero Cubano junto a sus compañeros de la Sociedad de Ingenierías de la Unaic en Granma, de la cual es presidente.

Orlando Fombellida Claro

Orlando Fombellida Claro. Licenciado en periodismo en Centro Universitario de Holguín. Trabajó en el Semanario Antorcha, de Banes, y el periódico Ahora, de Holguín, se desempeñó como corresponsal del periódico Granma, en la provincia de igual nombre. Es redactor-reportero del periódico La Demajagua. Colabora habitualmente con CNC Digital y Cubaperiodista

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