El escabroso camino de Avilés para llegar al Cuba y su sólida respuesta

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Tigres Avileños derrotan a los Leones del Escogido, en extra-inning del 4to. choque clasificatorio, y pasan a semifinales de la 58 Serie del Caribe de Béisbol, en el Estadio de Quisqueya Juan Marichal, en Santo Domingo, República Dominicana, el 6 de febrero de 2016.    ACN  FOTO/ Ricardo LÓPEZ HEVIA/ Periódico Granma/ rrcc

Antes de partir para la Serie del Caribe el talentoso granmense Guillermo Avilés Difurnó declaró a la prensa que se había preparando desde hacía tiempo para cuando le dieran la oportunidad de hacer el equipo Cuba. Él –más que ningún otro-  sabía que pese a su gran proyección en el béisbol cubano era primordial rendir en un evento internacional de nivel, pues le había sido bastante difícil llegar hasta aquí.

Avilés Difurnó no pudo enrolarse en el 2015 a ninguno de los tres torneos convocados.  Realmente debió ir al Premier 12, pero el director Víctor Mesa Martínez dijo que no cabía dentro su esquema táctico, bajo el argumento tajante de que con él no haría equipo mientras en Granma no jugara primera base, su posición natural. Para esa ocasión el directivo optó por los servicios de los inicialistas Alexander Malleta Kers y Yasiel Santoya Zulueta y los jardineros Alfredo  Despaigne Rodríguez y  Lourdes Yunieskis Gurriel Castillo.

Mesa Martínez también había dejado fuera a Avilés para el Interpuertos de Rótterdam y lo mismo le sucedió en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, evento para el cual el manager Roger Machado Morales tampoco lo tuvo en cuenta. Se llegó a pensar en círculos informales que sobre el prospecto granmense pesaba alguna condena oculta relacionada con “intento de salida ilegal del país”. Una teoría que nunca se confirmó y que hizo aguas ahora con su participación en la cita de Santo Domingo.

Por eso a muchos sorprendió el llamado que le hiciera Machado para reforzar a Los Tigres. No obstante, su presencia en las filas del campeón de Cuba parecía condicionada desde un primer momento (así fue). El granmense aparecía como el segundo hombre para defender la pradera izquierda (por detrás de Lourdes Gourriel Castillo) y el tercero en la inicial, precedido por los veteranos Yorelvis Charles Martínez y Ariel Borrero Alfonso.

Su condición de bateador siniestro con grandes potencialidades y poder cedió ante la obsoleta teoría de zurdo contra zurdo y quedó relegado a un segundo plano en la estrategia –y preferencias- de Machado, quien solo le dio la oportunidad de abrir de regular en juego (en el que nada más fue dos veces al bate) y luego lo utilizó de emergente (o bateador sustituto).

En seis veces al bate conectó tres imparables (500 AVE); además, negoció par de boletos y no se ponchó. Hizo buenos contactos con la bola en las ocasiones que falló. Si no tuvo mayor protagonismo en la Serie las causas no estuvieron relacionadas con su forma competitiva.

De esta manera dejó mejores números que los inicialista Charles Martínez (8-2, 1 SO, 1 CI) y Borrero Alfonso (8-1, 5 SO) y que el propio guardabosque Lourdes (11-2, 2 CI, 2 BB, 4 SO), a los que se les dio mayores posibilidades de juego.

Esta aparición de Avilés en el clásico caribeño sirvió como vitrina para que los evaluadores japoneses tengan una mejor percepción de su talento y potencialidades. Recordemos que los  Gigantes de Yomiuri, de la Liga Japonesa de Béisbol, andan tras sus pasos desde hace algún tiempo, intención que comparten con Liván Moinelo y José Adolis García (ambos también presentes en República Dominicana).

Pero más importante que esto, Avilés mandó un mensaje claro a los seleccionadores criollos de que está listo para asumir la titularidad del equipo Cuba. Él –y ningún otro- debe ser el dueño de la inicial en el Clásico Mundial de 2017, con grandes probabilidades de ocupar turnos de gran responsabilidad ofensiva dentro del line up. No verlo de esa manera es continuar cerrándoles las puertas a uno de los principales talentos del béisbol en Cuba.

Ibrahín Sánchez Carrillo

(Buey Arriba, Cuba, 1969)Licenciado en Periodismo, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba (1995). Reside en Bayamo, Cuba.

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