Cuba libre: la profecía de Jorge Luis Sánchez

Por: Juan Ramírez Martínez

Filmación-de-Cuba-LibreCon el lúgubre silencio de los créditos finales crece la incertidumbre que una película como Cuba libre lleva a cualquier espectador de origen cubano que haya seguido los pasos de la historia patria con la pasión que nos legaran, tanto los próceres de la Guerra de independencia, como los humildes soldados y clases que bien pudieran haber sido nuestros bisabuelos, como aquel al que Jorge le dedica su filme.

Cuando en diciembre del año pasado se presentaba la película en el Festival de cine de La Habana fueron muchas las críticas que pude escuchar en los pasillos por algunos colegas de la crítica en torno a la presentación estética de Cuba libre. Otros se afianzaban en el cerrado espacio empleado para desarrollar los hechos. Poco nos queda de los escenarios de aquella Cuba. Osado Jorge con la dirección de arte. No pude ver el filme y por ello debí callar hasta hoy. Ninguna fecha más oportuna para su estreno que esta: 24 de febrero de 2016.

Propongo, que en esta oportunidad, pasemos por alto el inglés poco convincente de algunos de los personajes, el desbalance de algunas actuaciones o cualquier otro aspecto propio del análisis de la estética cinematográfica para centrarnos en un elemento que no me dejó ir a la cama: el argumento.

Cuba libre se comenzó a gestar con otro título de producción y fue una historia filmada totalmente antes de los hechos del 17 de diciembre de 2014, dijo Jorge Luis en una entrevista de prensa.

Sorprende mucho más, entonces, un argumento que viene a ser como una especie de profecía o alerta de que los hechos se repiten cada cierto tiempo. Este homenaje de Jorge Luis a su bisabuelo se convierte en una proclama patriótica digna de verse en ese sentido.

Es la ocupación norteamericana vista en gran parte desde los ojos de dos adolescentes confusos y llenos de intrigas personales; es la visión de los mambises que fueron ofendidos, la vieja historia (que no por vieja deja de ser actual) de la fruta madura.

Un extraordinario trabajo en la dirección de arte nos lleva a la recreación de una portentosa investigación en la cual nos encontramos con prácticas culturales que no deben ser olvidadas, aquellas que nos remarcan y recuerdan que somos cubanos y por qué somos cubanos.

Jorge Luis Sánchez, el muchacho de El fanguito, el hombre del Benny y de Cuba libre, tal vez no pase a la historia de la cinematografía cubana como el impecable esteticista de la pantalla, pero de lo que si estoy seguro es de que será punto de referencia en nuestro cine del realizador que puso su obra en momentos oportunos para recordarnos quienes somos, que debemos buscar y hacia dónde vamos. Es indudable que su obra guarda mucho de profecías y de auto reconocimientos: ¿A dónde ha ido a parar el cine musical cubano con tantas figuras como Benny Moré que poseemos? ¿Qué pasa o pasará con los avatares de nuestra patria mirándola desde la historia en un modo diacrónico y no con la sincronía que muchos abordan hoy?

No sé si será una fabula el nacimiento del trago (ron con cola) nombrado Cuba libre, pero de lo que sí doy fe es de que la cinta se ha hecho pensando en mantener la dignidad de Cubanos libres. Por eso, amén de los deslices ¡Viva Cuba Libre!

 

Sinopsis:
Samuel y Simón son dos niños que en 1898 viven intensamente el momento en que los norteamericanos se comportan como un Ejército de ocupación, tras la derrota de España en alianza con los mambises cubanos.

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