Café amargo o la Cuba del interior

Por: Juan Ramírez Martínez

Si hacer una película en La Habana, fue vida y milagros para Fernando Pérez, es de imaginar lo que haya sido llevar a feliz término una obra como Café Amargo al experimentado documentalista Rigoberto Jiménez. Más que café, supongo, haya sido un buen trago amargo. No obstante, aquí está la obra que fuera estrenada en la noche del jueves 25 de febrero en el cine Céspedes de la capital granmense.

Café amargo es una película de esas que considero de ruptura por cuanto rompe con códigos contextuales y temas trillados en el cine cubano contemporáneo. Este café está colado con la mayoría de los rigores del verdadero cine, desde lo que en la capital de Cuba llaman “el interior del país”, con artistas desconocidas en su mayoría ya que son, por supuesto, del “interior”. Uno de los grandes retos de Jiménez y que sorteó con pericia fue el de llevar a sus actrices, novatas en el cine, a personajes creíbles y desvestidos de los arquetipos del teatro, medio en que ellas generalmente se desenvuelven. Impresionantes las muchachas, especialmente Ilietis Batista (Pepa), Yudexi de la Torre (Lola) y Yunia Jeréz (Gelacia), sin demeritar al resto del elenco que se muestra decoroso. Y cuando hablo del equipo refiero a todas aquellas personas que conformaron el staff técnico artístico procedentes de diversos lugares, pero sobre todo, del oriente cubano.

Hacer una película de ficción que tiene un documental como Cuatro hermanas en su idea original y antecedente más cercano es un terrible compromiso. Todos salimos a buscar el referente, sobre todo los de acá del “interior” que lo conocemos al dedillo. El guión toma elementos del documental que la puesta en pantalla logra presentar en parte. A partir de una historia anecdótica de la gesta insurreccional de los años finales del 50 en el pasado siglo XX, el realizador trata de entrar en el espíritu de estas mujeres que según el documental han llevado una vida que las convierte en una especie de amazonas o ermitañas. Se logra dibujar una atmósfera momentánea en la que podemos verlas por dentro en el luto espiritual que se habían sumido. Es difícil poder encontrar el documental en la película, mas no el estilo de realización documental del cual el director no logra desprenderse del todo. Esto no lastra en nada la historia pero le resta riqueza de ficción.

Como toda obra, perfectible, algunos deslices pudieron haberse limado, como las manos muy bien cuidadas de algunas de esas mujeres curtidas en el trabajo agrícola (eso si se ve en el documental) o una bodega vacía en pleno año 58, con un almacén más depauperado aun… ummmm. El filme pudo haber explotado más la exuberancia paisajística de la Sierra Maestra, mostrar esos productos naturales únicos en el país, ese contexto que podría haberle dado mucho más rigor a la identificación del modo de vida de esas cuatro mujeres que luchan contra su interior, sus deseos, sus prejuicios, su ideología machista y la agresividad de una exótica y aparentemente dulce naturaleza.

Es lamentable que ni un cuarto de filme haya sido dedicado a la vida de esas mujeres en la soledad del tiempo de los años 90. Excelentes actrices que a juicio de este cronista fueron desperdiciadas en lo que pudo haber tenido un montaje paralelo de flash backs o retrospectivas y hacer más rica y cinematográfica la historia. No hablo de lo que me hubiese gustado, sino de lo que pide a gritos la película, ya que se hizo el esfuerzo. El director y los guionistas dirán que eso no era lo que pretendían, pero póngase la mano en el corazón y diga si no lo pide la historia.

No obstante los deslices, esta es una cinta de muchos méritos; es la oportunidad de dar a conocer la Cuba interior con su gente interior e historias interiores que muchos espectadores reclamamos. Hace solo unos días, un amigo aficionado a los caballos y la ganadería me decía que le gustaría ver una película o una novela cubana donde esos elementos fueran el centro del argumento y no un pretexto. Luis Rojas, creo que Rigoberto, oriundo de la Sierra, le ha escuchado y decidió dar el primer paso hacia esas ambiciones y le propone a todos que bebamos un trago de Café Amargo, o mejor dicho, de café cubano, del que se bebe en la Cuba otra.

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Sinopsis:
Cuba, años 50. Lola, Gelacia, Pepa y Cira Garlobo son cuatro hermanas jóvenes que viven solas en una finca cafetalera en medio de las montañas de la Sierra Maestra. No quieren a ningún hombre en la casa pero el paso por la finca de un joven citadino que va camino de alzarse con los ¨rebeldes¨ cambiará sus vidas de golpe.

Director: Rigoberto Jiménez
Guionistas: Arturo Arango y Xenia Rivery
Fotografía: José Manuel Riera
Montaje: Ilka M. Valdés
Sonido directo: Juan Manuel López
Postproducción de sonido: Heidy Carrazana
Productores: Rigoberto Jiménez, Jorge Luis Barber, Gustavo Sánchez
Casting: Adela Legrá, Coralia Veloz, Oneida Hernández, Mirelis Echenique, Yudexi de la Torre, Yunia Jerez, Ilietys Batista y Carlos Alberto Méndez

Género: Drama

Producción: Cazabe, Minafilms, EICTV Producciones, Centro Memorial Martin Luther King, Muestra Joven ICAIC, COSUDE, TV Serrana.

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