Flores en medio del cañaveral

Por: Darelia Díaz Borrero

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Ramona Cedeño./ Foto: Captura a video.

RÍO CAUTO, Granma- Cuando me comentaron sobre ellas, pensé encontrar a unas personas rudas, tal vez por esos patrones machistas, derivados de una educación patriarcal, a la que no escapamos ni las mujeres. No obstante, la realidad constatada dista mucho de aquello que mi imaginación dibujó.

Sin renunciar a la delicadeza y ternura características de las féminas, Ramona Cedeño e Iraida Rondón enfrentan a diario duras tareas para tributar toda la caña posible al ingenio Grito de Yara, del municipio granmense de Río Cauto.

Ellas, junto a otras 21 mujeres, forman parte del pelotón Primero de Mayo, también conformado por hombres y perteneciente a la Cooperativa de Producción Agropecuaria Boris Luis Santa Coloma.

Ramona es la jefa del pelotón y habla con orgullo de la entrega de cada una de sus compañeras, quienes laboran en turnos de 12 horas y no se dejan vencer por el cansancio de las largas jornadas.

“Todas las integrantes del pelotón han dado muestras de la estirpe guerrillera de las mujeres cubanas”, resaltó.

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Iraida Rondón. / Foto: Captura a Video de CNCTV

Para Iraida Rondón, operadora de combinada, no hay mejor sensación que la de someter a sus pies, con aquellas inmensas moles, los campos de la gramínea.

“Desde hace años conduzco tractor; y el año pasado me comentaron de un curso de capacitación para mujeres que aspiraban a manejar combinadas cañeras”.

“Más de 30 féminas nos inscribimos, pero solo terminamos poco más de una veintena, las más valientes”.

La voluntad por encima de los prejuicios

Aunque Ramona e Iraida ratifican a diario que a las mujeres cubanas ninguna tarea les queda grande, ellas no han escapado a prejuicios derivados de patrones machistas que aún afloran en nuestra sociedad.

“Muchos nos consideran mujeres atrevidas y algunos hasta nos discriminan, como si estuviéramos cruzando hacia una zona prohibida, comentó Ramona”.

“Pero las personas se van acostumbrando al cambio; y en ello ha sido fundamental nuestra disposición y resistencia en el trabajo, algo que nos ha permitido ganar terreno y merecer el respeto de los colegas del sexo masculino, agregó.”

En este sentido Iraida considera que lo más importante es sentirse a gusto en lo que se hace y poner todo el empeño posible para que la tarea salga con la calidad requerida.

“El resultado al final del día es el que cuenta y en función de eso es que tenemos que trabajar, insistió Iraida.

Ambas coinciden al afirmar que es el apoyo de la familia, un elemento clave para desempeñar este duro trabajo, reservado tradicionalmente para los hombres, pero que las mujeres pueden desempeñar con el mismo decoro.

“La ayuda de la familia es clave para equilibrar las responsabilidades del trabajo con las tareas del hogar, pues aunque en Cuba se ha ganado bastante en la igualdad de géneros y la emancipación de las féminas, seguimos siendo las mujeres las que llevamos a cuestas las labores de casa, destacó Ramona”.

De ello puede dar fe Iraida, quien tiene dos hijos adolescentes los cuales reciben los cuidados de sus abuelos maternos.

“Sin la comprensión y ayuda de mis padres e hijos no pudiera seguir adelante con esta tarea”, afirmó.

“Cuando llego a casa, luego de 12 largas horas de trabajo, la “gasolina” que me queda en el cuerpo es prácticamente para bañarme, comer y acostarme”, expresó Iraida, con el tono jocoso que la caracteriza.

Pero el duro trabajo no les ha restado belleza a estas mujeres. En su apretada agenda intentan siempre sacar un tiempo para retocar su feminidad, y lucir, cada día, más tiernas.

“Imagínese, somos mujeres y tenemos que velar por nuestro “loock”; no por pasar los días entre cañaverales nos vamos a dejar marchitar”, refirió Iraida.

Como ellas, miles de mujeres encauzan procesos desde diversos escenarios de la sociedad.

Andan por todos los lugares de la geografía: en el surco repleto de fango, en aulas, industrias, instituciones….

Todas sienten, aman, fundan, construyen, viven sus alegrías y también padecen los avatares de la vida, pero nunca detienen su paso, pues saben que como ningún otro ser, irradian esa sensibilidad que devienen hálito imprescindible para seguir adelante.

 

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Acerca del Autor

Darelia Díaz Borrero
Darelia Díaz Borrero

Licenciada en Periodismo Darelia Díaz Borrero, egresada de la Universidad Oscar Lucero Moya, de Holguín, en el 2012. Trabajó como redactora reportera de prensa en la Agencia de Información Nacional (AIN) entre 2012 y 2015, cuando comienza a laborar en la televisora CNC, de la provincia de Granma. Sus trabajos han sido replicados en disímiles medios provinciales y nacionales de prensa. Actualmente colabora con el periódico Granma.

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