Ser agente entraña responsabilidad y riesgos

Aleida Godínez junto a Ezequiel Morales, funcionario del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (Icap), en Granma
Aleida Godínez junto a Ezequiel Morales, funcionario del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (Icap), en Granma

El Héroe Nacional de Cuba, José Martí, sentenció: “Las campañas de los pueblos solo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible”.

Por eso en las filas de los Órganos de la Seguridad del Estado cubano no podían faltar las féminas. Una de ellas es Aleida de las Mercedes Godínez Soler, exagente Vilma, quien durante una visita a Bayamo, capital de la provincia de Granma, conversó con un grupo de extranjeros y bayameses.

El diálogo fue en una plazoleta entre edificios multifamiliares, en el reparto Jesús Menéndez, de la Ciudad Monumento Nacional, con un cielo estrellado por techo, durante una audiencia pública contra el terrorismo.

EPIDEMIA DE DENGUE

Aleida Godínez Soler fue presidenta de una supuesta organización sindical independiente, y directora de una de las llamadas “agencias de prensa independientes”, durante su misión encubierta, desde 1989 hasta el 2003.

Un jurista que intervino antes que ella en la audiencia, mencionó entre las acciones terroristas de las cuales Cuba ha sido víctima, la introducción, en 1981, del dengue hemorrágico, que se propagó con gran rapidez por toda la isla, miles de personas lo contrajeron y costó la vida a 158 cubanos, de ellos 101 niños.

“El autor de ese acto criminal, expuso Aleida, se llama Ramón Saúl Sánchez Rizo, quien tiene un amplio expediente de actos criminales contra nosotros.

“El terrorismo contra esta nación se institucionalizó en 1960, cuando el presidente de Estados Unidos (Dwight D.) Eisenhower, firmó el programa de acción encubierta contra Cuba, el cual abarcaba varios aspectos, entre ellos esto que estamos viendo, intentar crear una oposición interna”, prosiguió.

Lo anterior, subrayó, “deja bien claro que el terrorismo es política oficial del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba. Por tanto, nosotros nos hemos visto precisados durante todos estos años a enviar a Miami hombres y mujeres que voluntariamente han decidido dejar atrás sus hogares, sus hijos, sus padres, su familia, prestigio de revolucionarios, de personas de bien, a ‘confraternizar’ con terroristas”.

METAMORFOSIS

Al concluir Aleida su exposición, una joven latinoamerica que estudiaba Medicina, en Granma, le pregunta:

-¿Quiénes pueden ser agentes de la Seguridad del Estado?

-Todos los que quieran defender a la patria y estén dispuestos a pagar el precio que sea necesario. Esa es la motivación -responde sin titubear.

-¿El -o la- agente de la Seguridad del Estado nace, o se hace? -Inquiere otra becaria extranjera.

-Se hace-, contesta.

Los hechos lo corroboran. Según la publicación digital La Jiribilla (LJ), Aleida Godínez, nacida en Ciego de Ávila, en la calle Independencia, entre 10 y 11, en el reparto Vista Alegre, es hija de obreros, y su madre fue fichada durante la dictadura de Batista por el Buró represivo de actividades anticomunistas (Brac).

Aleida trabajaba en la Empresa de Materiales de la Construcción de dicha provincia. Al dirigirse cada día a su centro, donde se desempeñaba como especialista en la Organización del Trabajo y los Salarios, saludaba a un señor ya jubilado, quien un día le habló de vincularse a un grupo contrarrevolucionario que había en territorio avileño.

Conocedora de cómo proceder en ese caso, pues cuando estudiaba Economía había tenido, el 21 de octubre de 1979, su primer contacto con la Seguridad del Estado, fue y habló con un oficial del Ministerio del Interior. A patir de ese momento comenzó a colaborar.

“Eso fue en 1991. Yo era joven, tenía 25 años y de repente me dicen que debo cambiar mi vida completamente y disfrazarme para infiltrarme en grupos contrarrevolucionarios y convivir con ellos.

“Resultó un proceso muy difícil. Tuve que ‘perder’ para   ganar. Perder amistades, familia, para cumplir la misión”.

Al respecto, en la referida entrevista aparecida en LJ, amplía que tuvo que mudarse para La Habana, “porque no podía continuar viviendo en Ciego de Ávila. Tenía problemas personales serios. Mi mamá no entendía mi conducta contrarrevolucionaria y me tuve que ir porque era infernal vivir allí.

“Como cubana -asevera a su auditorio en Bayamo- puedo decir que mi mayor riqueza es haber servido a mi patria, aun a riesgo del precio que tuve que pagar, y que de vez en cuando me queda ‘algún menudito’ por ahí que sigo pagando”.

Ser agente de la Seguridad “es una tarea muy hermosa, entraña mucha responsabilidad, riesgos; te obliga a prepararte en todos los órdenes, a estudiar…”.

SABOR AMARGO

-¿Puede contar alguna anécdota de algo que recuerda, digamos, de manera especial?, solicita otro de los presentes.

-Puedo decir que tragué muchos buches amargos cuando detuvieron a Los Cinco, en septiembre de 1998. Yo estaba en La Habana y tenía un teléfono celular, propiedad de la misión diplomática norteamericana en Cuba, al cual me llamaron para que me presentara urgentemente, porque tenían que darme una buena noticia, y esta consistía en que habían apresado a mis compañeros.

“No me quedó más remedio que salir de allí e ir a sentarme dentro de una funeraria que está cerca de la Sección de Intereses, a sufrir el dolor de saber que hermanos míos habían caído en una trampa.

A Gerardo, Fernando, Antonio, Ramón y René debían haberlos deportado a Cuba. Si acaso ponerles una sanción mínima por identidad falsa. No se podían inscribir como agentes extranjeros.

“¿Se me habría podido ocurrir a mí la idea de ir a Estados Unidos y decir: me llamo Aleida Godínez, soy la agente Vilma y vengo a buscar información para que esos que andan aquí campeando por sus respetos no invadan a mi país, no maten a mis conciudadanos, no introduzcan más virus, no maten más niños…?

Eso no se le ocurre a nadie. Del que lo haga nunca más se sabe”.

-¿Una elige ser agente (de la Seguridad del Estado) o la eligen? Indaga una joven extranjera.

-Te devuelvo la pregunta -manifiesta Aleida. ¿A ti te eligieron para estudiar Medicina o lo elegiste tú?

-Yo elegí la carrera.

-Yo también elegí lo que quería ser.

Como colofón del animado y franco diálogo, Aleida Godínez declaró ser “una eterna enamorada de Bayamo, lo adoro y siento una gran emoción cuando canto el Himno de Bayamo aquí”.

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Orlando Fombellida Claro

Orlando Fombellida Claro. Licenciado en periodismo en Centro Universitario de Holguín. Trabajó en el Semanario Antorcha, de Banes, y el periódico Ahora, de Holguín, se desempeñó como corresponsal del periódico Granma, en la provincia de igual nombre. Es redactor-reportero del periódico La Demajagua. Colabora habitualmente con CNC Digital y Cubaperiodista

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