Coches de Bayamo: simbiosis de lo clásico y la modernidad

Comparte
Piquera de coches del ferrocarril, o "El Ferro", así se conoce entre los bayameses esta parada de la ruta de los coches. / Foto: Internet
Piquera de coches del ferrocarril, o “El Ferro”, así se conoce entre los bayameses esta parada de la ruta de los coches. / Foto: Internet

Cómplices de serenatas y noches bohemias, los coches, constituyen uno de los símbolos identitarios de la capital granmense.

De modelos Duquesa y Milord, algunos de esos vehículos eran importados de Francia en la primera década del siglo XX.        

Todo indica, no obstante, que desde inicios del siglo XIX este medio de trasporte adornaba las calles de Bayamo, pues protocolos notariales de la época lo ubican entre los bienes dejados en herencia, explicó a este sitio Ludín Fonseca, historiador de la urbe.

El sonido de sus ruedas y las pisadas acompasadas del corcel se convirtieron, desde entonces, en música para los oídos de los hijos de esta tierra y sus visitantes.

 Según los conocedores, el coche de Bayamo se distingue en el país por su originalidad, pues es un carruaje de esbelta apariencia, de techo alto y los salientes de su caja unidos en el estribo, a diferencia de sus parientes de la Isla, que tienen capota más alargada y son más bajos.

 La autenticidad de los de la Ciudad Monumento Nacional responde al respeto de sus fabricantes por las formas y medidas de los elementos que lo conforman. 

Refieren los entendidos que los genuinos poseen 143 piezas desde la base hasta el pescante, donde va el cochero; las ruedas traseras son de 40 pulgadas y media, mientras las delanteras miden 30, y los arcos que forman la capota tienen 81 centímetros de alto.

La cubierta cae en la mitad de la caja, esta última confeccionada de maderas preciosas como el cedro o la majagua, que son livianas y así el potro puede halar sin dificultad.

 Además de trasladar cada día a numerosos pasajeros, esos transportes constituyen escenarios de socialización, y es que sus reducidos espacios conducen al contacto físico y convidan al saludo, la conversación y la ayuda solidaria entre viajeros.

Se les ve también a los coches matizando las fiestas de las jóvenes que cumplen 15 años, quienes visten de reina y pasean sobre estos vehículos por las principales arterias de la localidad, secundadas por familiares y amigos en similares carruajes tirados por caballos.

Como muestra de su arraigo, existe en estos dominios orientales la Asociación de Cocheros, única de su tipo en Cuba,  y una fábrica donde se confeccionan estos medios de transporte a tamaño natural y en miniatura.

Testigo también de historias de amor, el coche ha servido de inspiración a creadores de diversas manifestaciones del arte.

No pocos han bailado con la canción A Bayamo en coche, pieza del cantautor Adalberto Álvarez, popularizada por el grupo Son 14.

A pesar del paso del tiempo, el coche vence el reto que impone la modernidad, para instaurarse con fuerza y encanto en la urbe oriental cubana.

Darelia Díaz Borrero

Darelia Díaz Borrero

Licenciada en Periodismo Darelia Díaz Borrero, egresada de la Universidad Oscar Lucero Moya, de Holguín, en el 2012. Trabajó como redactora reportera de prensa en la Agencia de Información Nacional (AIN) entre 2012 y 2015, cuando comienza a laborar en la televisora CNC, de la provincia de Granma. Sus trabajos han sido replicados en disímiles medios provinciales y nacionales de prensa. Actualmente colabora con el periódico Granma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *