Ramón Labañino en Argentina: “nosotros sabíamos que el Granma volvería por nosotros, y hoy estamos en libertad”

Las palabras a veces sobran. Este fue un momento de esos. Una sonrisa y un fuerte abrazo fue su mensaje de agradecimiento inicial. Luego sí fluyeron las palabras. Ramón Labañino entró estrechándose a cada uno de los intelectuales y artistas que se acercaron a saludarle este viernes en Buenos Aires.

Un ambiente de emociones primó en un encuentro que se narró en versos y música, pero también en discurso apasionado, como todo cuanto se hizo desde el arte en solidaridad con cinco cubanos encarcelados por el odio a una Revolución. Y es que allí se congregaron exponentes argentinos de las más disímiles manifestaciones artísticas y culturales, artífices de iniciativas que dieron a conocer de este modo, el caso de los Cinco.

Con esa humildad propia de los grandes, y tras recalcar que vino a agradecer por tanto acompañamiento, Ramón aseguró que año y medio atrás habría sido un sueño compartir con figuras tan notables como las allí presentes, entre ellas, el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, a quien conocía por sus cartas a Obama pidiendo la libertad de él y sus compañeros. “Los verdaderos Premios Nobel de la Paz jamás nos abandonaron”.

Café por medio y cargado de energías, compartió numerosas reflexiones sobre la América Latina de hoy y los peligros que la acechan, pero también del futuro de la Patria. “Nosotros tenemos bien claro lo que ellos quieren con Cuba, pero no renunciaremos jamás a todo cuanto la Revolución ha conquistado”.

Junto a él estuvieron además, los intelectuales Stella Calloni y Vicente Batista, los trovadores Paula Ferré y Gabo Sequeira, la locutora y actriz Betty Reiter, el escritor y entrañable amigo de la infancia de Ernesto Guevara, Carlos “Calica” Ferrer, y el politólogo Jorge Kreyness, entre muchos otros. También los anfitriones. El Presidente de la Federación de Asociaciones Gallegas de Argentina, Francisco Lores, entregó a Ramón una fotocopia de la carta que les enviara el líder cubano, Fidel Castro, en 1958, por su apoyo a los esfuerzos del Ejército Rebelde. Desde siempre, fue esta una casa de Cuba y sus causas justas, como la de los Cinco, llevado a obras de artes y espectáculos múltiples que presentó en estas salas.

Propio de todo espacio bohemio, no tardó la música en llegar, con “Canciones Confidenciales” basadas en poemas de su compañero Antonio Guerrero, musicalizados por trovadores argentinos. Música de fondo que quedó para traslucir la nostalgia y el amor entre un héroe y su eterna compañera, Elizabeth Palmeiro, quien recostada en su hombro y con su mano entrelazada, le acompañó largo rato durante su recorrido por los duros años de encierro.

Del Comandante en Jefe también habló, casi al final. De mágico e inolvidable describió ese encuentro de ellos con Fidel, porque “es ese líder nuestro tan querido, esa persona única y especial”. Delineó cada recuerdo y sonrió. “Sabíamos que la Revolución no abandona a sus hijos, porque Fidel regresó en el Granma por un compañero caído en alta mar. Y nosotros sabíamos que el Granma volvería por nosotros, y hoy estamos en libertad”.

De nuevo agradeció. “No habría sido posible sin las voces y el arte de todos ustedes”. Pérez Esquivel, Vicente, Calica y Stella coincidieron en que fue la estirpe de una identidad negada a renunciar a los principios, y de la voluntad inquebrantable de Cinco dignos cubanos que hoy son un ejemplo al mundo. Se escuchó “El Necio” y emocionado cantó en voz baja. Como lo hacen los grandes, se despidió, “gracias hermanos” y antes de partir, nuevamente, los abrazó con humildad.

otra ramon argentina

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *