Ojos siempre hacia el mar

Por: Darelia Díaz Borrero

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Quienes habitamos en esta Isla conocemos de los encantos del mar, y sus bondades como escenario ideal para el romance, y  vía de sustento familiar. Sin embargo, los que viven más cerca de él, lo asumen, además, como un tesoro a velar celosamente, porque bien saben que de este gran manto azul pueden emerger también muchos peligros.

De ello son testigo los integrantes de los dos Destacamentos Mirando al Mar que operan en el poblado de Cabo Cruz, en el municipio granmense de Niquero.

Ambos grupos   reúnen a más de medio centenar de cubanas y cubanos, que a diario cuidan,  junto a las Tropas Guardafronteras, ese pedazo de litoral, y coleccionan historias.

Nelsa Viltres recuerda la primera vez que encontró un paquete de droga. Fue en una de sus guardias.

“Allí mismo, entre dos piedras, cercanas a la playa”, dice señalando hacia la orilla.

“Rápidamente  lo entregué en el puesto de mando de las Tropas Guardafronteras y se hicieron los procedimientos pertinentes en estos casos”.

Así recuerda aquella jornada, en la que interceptó por vez primera un recalo,  esta cubana de 57 años, integrante del Destacamento Mirando al Mar número 2 Mariana Grajales.

Cuenta que integrar el Destacamento es un orgullo, por la importancia de su labor en el enfrentamiento a posibles recalos de droga en la zona y a otras ilegalidades, en conjunto con Guardafronteras.

Según explica el capitán Alexander Verdecia, jefe del puesto de Guardafronteras de Cabo Cruz, la misión fundamental en ese sector de responsabilidad es el enfrentamiento al narcotráfico así como el tráfico de personas.

“En la localidad existen dos destacamentos Mirando al Mar que nos apoyan en esta tarea, y están organizados en una patrulla marítima y terrestre”.

El destacamento 1 Celia Sánchez Manduley es marítimo y está integrado por 22 cubanas y cubanos.

Bajo el nombre Mariana Grajales, el Destacamento 2 lo componen más de 30 pobladores de esa zona costera.

Esta tarea es voluntaria. Muchos de ellos, la alternan con su vida profesional, y lo hacen sin recibir remuneración.

Vigías incansables de las costas

Velar hasta el cansancio la costa y el horizonte, vigilar cada día y noche cualquier hecho o movimiento extraño, es parte de la cotidianidad de más de medio centenar de cubanas y cubanos que habitan en el poblado de Cabo Cruz.

Realizamos el enfrentamiento a la droga y salidas ilegales del país, y estamos atentos a personajes desconocidos que aparezcan por el barrio- explica Inés Meriño, jefa del destacamento uno.

Esta tarea es voluntaria. Muchos de ellos, la alternan con su vida profesional, y lo hacen sin recibir remuneración, lo cual demuestra el alto sentido de pertenencia con su comunidad.

En este sentido Adrián González, coordinador municipal de los CDR en Niquero explicó que los Destacamentos Mirando al Mar se rigen por los principios de la voluntariedad y la selectividad.

“Voluntariamente las personas manifiestan su deseo de integrar los destacamentos, pero no basta solo la voluntad, es preciso que el accionar de ese individuo se corresponda con los principios éticos de la Revolución cubana, por eso también es selectivo”, insistió.

“La función de los destacamentos  es proteger el litoral y evitar el recalo de drogas, las salidas ilegales, la destrucción de la flora y la fauna y las posibles infiltraciones”, agregó.

Esta es una terea complicada porque exige abandonar la comodidad de las sábanas temprano en la madrugada y si es necesario volver a abrazarlas bien tarde en la noche. Pero no importa, porque al amanecer se nota el resultado.

Así lo confirman una y otra vez cada uno de los integrantes de estos destacamentos.

Según comenta Nelsa Hernández lo más importante es servir a la Patria y mantener la tranquilidad ciudadana, sin importar los esfuerzos.

Al decir de estos celosos guardianes de mayo a septiembre es el período de mayor recalos. Y es que elementos inescrupulosos aprovechan esta etapa, cuando aumenta el ir y venir de gente en busca de los encantos de la playa,para tratar de burlar la vigilancia.

“En este tiempo llega el extranjero y el movimiento de gente es mayor, por eso la vigilancia aumenta”, refirió Inés Meriño.

Así lo confirmó el joven RoilánHernández,también  integrante del destacamento  uno, quien  destacó :

“A veces no dormimos, estamos atentos por si hay alguna anormalidad, una salida ilegal o recalo de drogas. Siempre nos mantenemos mirando al mar”.

“Esta es una comunidad aguerrida”, dice alguien y no caben dudas.

A diario  continuarán estos hombres y mujeres de estirpe revolucionaria,  como celosos vigías de las costas, y transmitiendo, a las nuevas generaciones, una tradición que les ha permitido vivir tranquilos día y noche.

Acerca del Autor

Darelia Díaz Borrero
Darelia Díaz Borrero

Licenciada en Periodismo Darelia Díaz Borrero, egresada de la Universidad Oscar Lucero Moya, de Holguín, en el 2012. Trabajó como redactora reportera de prensa en la Agencia de Información Nacional (AIN) entre 2012 y 2015, cuando comienza a laborar en la televisora CNC, de la provincia de Granma. Sus trabajos han sido replicados en disímiles medios provinciales y nacionales de prensa. Actualmente colabora con el periódico Granma.

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