Se transforman en Granma casas de abuelos y hogares de ancianos

Por: Lizet Márquez Gómez

Foto: Captura de video

Foto: Captura de video

La singularidad de la evolución socio demográfica de Cuba, con muy bajos niveles de fecundidad y mortalidad, decrecimientos poblacionales e intenso envejecimiento hace que el estado tome precauciones para preservar aún más a las personas de la tercera edad.

Aunque la provincia de Granma no se ubica entre las más envejecidas del país (17.7 %), aquí se presta especial atención a las condiciones materiales, y a la espiritualidad y salud general del adulto mayor.

“Realmente es un trabajo en equipo. Integrado.  Nosotros tenemos contratos con el INDER, con Cultura, donde no solo se le va a dar atención en el aspecto de su alimentación, sino también de la parte espiritual, cultural, y ellos realmente lo aceptan”, explica María Dolores Figueredo Batista, Jefa de Asistencia médica y social del municipio de Jiguaní, el de mayor índice de envejecimiento junto a Manzanillo en la provincia de Granma. 

Tan es así que las 15 casas de abuelos, y los 7 hogares de ancianos forman parte de las prioridades.  Especialistas de salud mental, y terapia ocupacional, trabajadores sociales, y el grupo básico de salud en la comunidad se ocupan de que los ancianos asuman esta etapa de su vida tal como corresponde.

“Logré convencer a mi mamá para venir aquí, porque al principio ella no quería, decía que mientras ella se valiera no venía a un hogar de ancianos.  Pero bueno, después vino, y hoy en día aquí se encuentra, no quiere irse, así mismo me comenta cuando yo le digo que ya está muy viejita que vaya para la casa para cuidarla mejor, y me dice que no, que aquí le dan mucho amor y cariño y nunca está sola”, comenta Carmen Martínez, madre de una de las abuelas del hogar de ancianos del municipio de Guisa.

Recientemente varios centros de este tipo en Granma comenzaron con un programa de reparación y acondicionamiento, requisitos que se exigen para la implementación de las nuevas tarifas de cobro en dichas instituciones.

“El subión fue tan alto, que nos impresionó a todos, pero lo vale porque aquí hay un trato muy bueno, buena alimentación, muy buena conducción de los procesos.  Antes eran en esta Casa de abuelos sólo 25 pesos, y ahora son 180, pero se pasa el día aquí y participa en disímiles actividades, ella misma se lo puede pagar con su chequera.”, nos dice Ángel Rubén Licea, hijo de Violanta Bello, otra abuela, esta vez de la Casa de Abuelos de Jiguaní.

Ella nos asegura que “aquí me siento tranquila, las personas mayores nos llevamos bien, me siento como en mi propia casa”.

Según fuentes oficiales entre el año 2009 y el 2025 la población de Cuba habrá disminuido en valores absolutos, en algo más de 107 mil personas, un 0,9 por ciento del total actual. Motivo más que suficiente para preservar la calidad de vida de los adultos mayores en la familia, etapa de la vida a la que todos debemos llegar.

Etiquetado con:

Acerca del Autor

Lizet Márquez Gómez
Lizet Márquez Gómez

Licenciada en Periodismo (1995), Universidad de Oriente, Cuba. Trabaja como corresponsal en la provincia de Granma del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

Artículos Relacionados

Escriba un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *