¿Qué le ha pasado a Cuba en los Juegos Olímpicos?

Dueño de tres títulos mundiales, La Cruz mostró toda su maestría deportiva para imponerse por decisión unánime de 3-0 (triple 29-28) al kazajo Adilbek Niyasymbetov
Dueño de tres títulos mundiales, La Cruz mostró toda su maestría deportiva para imponerse por decisión unánime de 3-0 (triple 29-28) al kazajo Adilbek Niyasymbetov

Escucho los comentarios en la calle con pena y con asombro. Algunos pretenden que en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, que concluyen este 21 de agosto, Cuba se iguale a las potencias deportivas del mundo: Estados Unidos, Reino Unido, China, Rusia…

“¿Viste como se dejaron ganar los del voleibol de playa?”, “No somos nada en el boxeo”, “¡Qué mal andamos en el atletismo!”, “¡Oye eso, lugar 22 en la tabla de medallas!”, son algunas de las frases salidas de los “entendidos” de estos días.

Entiendo el malestar de algunos. Cuba empezó a ascender en el deporte desde la cita estival de 1960 y llegó a convertirse en una potencia, como lo prueban sus 31 medallas en las Olimpiadas de Barcelona 1992 (14 de oro, 6 de plata y 11 de bronce), en las que conquistó un extraordinario quinto lugar.

Sin embargo, en esas oraciones de ciertos aficionados hay mucha irreflexión. Primero, ningún atleta de ningún país acude a la cita deportiva más grande del mundo con el ánimo de perder; cada uno va con el objetivo de triunfar aunque sepa que los rivales son superiores. Y los cubanos siempre pretenden ganar, pero la realidad supera todos los deseos.

Segundo, -que a mi juicio resulta lo más importante-, es preciso analizar con raciocinio el panorama en que se desarrolla el deporte cubano hoy.

Sin grandes instalaciones deportivas a lo largo del país, sin emplear la tecnología de punta en las disciplinas competitivas, sin el fogueo que requiere actualmente la alta competición, nuestros atletas escriben verdaderas proezas en cada uno de los escenarios de los Juegos Olímpicos.

Alguien podrá decir que esas mismas condiciones estaban cuando Cuba se ubicaba entre los diez mejores países del mundo en las Olimpiadas. Pero, en ese caso, habría que replicar algo: el deporte se ha ido profesionalizando cada día más, ha avanzado en todas las partes del mundo, mientras este pequeño archipiélago sigue trabajando con lo mismo.

Ramírez dominó el pleito que finalizó con tanteador de 30-27 a su favor. / Foto: Internet
Ramírez dominó el pleito que finalizó con tanteador de 30-27 a su favor. / Foto: Internet

Ya no se puede aspirar, por ejemplo, al deporte de laboratorio, como se hizo con el voleibol en ambas ramas. Es preciso insertarse en las ligas foráneas, algo que se ha venido haciendo pero no como muchos esperaban.

No pretendo justificar las derrotas. El propio Fidel, en una de sus reflexiones luego de la cita de Beijing 2008, escribió que “nos hemos dormido en los laureles”, una sentencia que se refiere al estancamiento de muchos técnicos, métodos de entrenamiento y otras prácticas.

Pero también es cierto que, pese ciertos retrocesos que mucho duelen, Cuba sigue siendo una estrella entre los pobres del mundo. Ahora se han sumado países de África como Kenya y naciones sin gran desarrollo como Jamaica, pero esos territorios siguen apostando a un solo deporte: el atletismo.

¿Alguien vio, por ejemplo, algún africano llegar a dos finales de aparatos en la gimnasia artística como lo hizo el cubano Manrique Larduet, quien por cierto mereció mejor suerte en las calificaciones?

¿Alguien vio a algún latinoamericano en las finales de la lucha grecorromana, que no fueran Mijaín López, Ismael Borrero o Yasmani Lugo?

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Mijaín López alza la bandera de Cuba en Río

Naciones como Chile, Malasia, Arabia Saudita o hasta Bélgica retornarán seguramente terminarán por debajo de la Mayor de las Antillas en el medallero.

Cuba está recogiendo en las Olimpiadas la cosecha, casi al límite, de sus posibilidades; eso es lo cierto. Fue a Río con más de 100 atletas de 18 deportes, cifras que muchas naciones del mundo envidian.

No pasemos, por alto el éxodo de atletas, un fenómeno que golpea a este país, como a pocos. Orlando Ortega, ahora español, ganó la plata en los 110 metros con vallas, Lorenzo Sotomayor, representando a Azerbaijan, eliminó a Yasnier Toledo por el bronce en el boxeo. Yamani Copello, compitiendo por Turquía, fue tercero en los 400 metros con vallas. Son solo ejemplos de tres medallas posibles, pero hay más.

El refranero popular contiene una máxima, que encaja perfectamente en estas líneas: No se le puede pedir peras al olmo.

No se le puede pedir a Cuba que desbanque a Japón, Corea del Sur o Reino Unido, como hizo en otros Juegos Olímpicos.

Se les puede pedir a nuestros atletas combatividad, entrega, patriotismo, pero esos ingredientes no necesariamente dan medallas.

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Osviel Castro

Licenciado en Periodismo, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba (1995). Corresponsal del periódico Juventud Rebelde en Granma. Colaborador en temas de deportivos de la CNC TV Granma.

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