ONU contra bloqueo de EE.UU. a Cuba: la votación 25

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Foto: Internet
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El amplio rechazo que suscita en la comunidad internacional la persistencia del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba quedará plasmado hoy en la ONU, cuando el mundo exprese por vigesimoquinta ocasión su respaldo a la isla caribeña.

Desde su presentación por primera vez en 1992 ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el proyecto de resolución cubano recibe el apoyo casi unánime de los Estados miembros que exigen el levantamiento de las sanciones unilaterales de Washington.

En 2015 contó con 191 de los 193 votos posibles, confirmando el fracaso -admitido por sus ejecutores- de una política que mantiene su esencia y efectos pese al proceso hacia la normalización de relaciones emprendido por ambos gobiernos.

La administración estadounidense aprobó recientemente una Directiva Presidencial de Política sobre Cuba (PPD-43) y estableció las directrices para conducir su política de acercamiento con la isla caribeña.

Pese a que el documento reconoce -o dice reconocer- el derecho de la mayor de Las Antillas a su independencia, soberanía y autodeterminación, y pretende asegurar la continuidad de los diálogos, no esconde las intenciones de subvertir el proyecto social y político que defiende Cuba hace más de medio siglo.

La maniobra de la administración estadounidense no pasó inadvertida para el Gobierno y la sociedad cubanas, quienes expresaron su repudio.

Hablar de normalización de relaciones y reconocer la obsolescencia del bloqueo, y al mismo tiempo condicionar el levantamiento del mismo a cambios políticos en Cuba es considerado al menos una incongruencia en un país que cifra los daños económicos en 753 mil 688 millones de dólares, considerando la depreciación de esa moneda frente al valor del oro.

Además, el documento deja claro que Estados Unidos no renunciará al territorio ilegalmente ocupado por la base naval en Guantánamo (en el oriente cubano), ni eliminará sus programas subversivos contra la Revolución, lo cual es calificado aquí como un irrespeto a la soberanía.

Por esos motivos, la juventud de la isla encabezó movilizaciones de apoyo al acercamiento sin condicionamientos entre dos naciones con diferencias irreconciliables y un diferendo que es anterior al triunfo revolucionario de enero de 1959, pero necesitadas en virtud de su cercanía geográfica de tener relaciones normales.

Esos actos, efectuados en centros estudiantiles de todos los niveles, fueron secundados por organizaciones femeninas y otros grupos sociales, así como instituciones, organismos y sectores de la sociedad civil cubana.

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