Garantías para una mayor inclusión

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La escuela estrenó este curso dos salones de edad temprana que funcionan como círculos infantiles para niños de dos a cinco años con necesidades educativas especiales.Foto: Rafael Martínez Arias
La escuela estrenó este curso dos salones de edad temprana que funcionan como círculos infantiles para niños de dos a cinco años con necesidades educativas especiales.Foto: Rafael Martínez Arias

BAYAMO, Granma- Sin obviar las necesidades educativas especiales de sus educandos, la escuela Ernesto Che Guevara, de la capital granmense,  se empeña en capacitar para la convivencia en sociedad, a infantes a los que la vida les ha jugado una mala pasada.

Desde su surgimiento en 1992, el centro ha devenido piedra angular para la inclusión social de los más de mil  educandos que han cursado estudio en sus aulas.

Actualmente, el plantel acoge a una matrícula de 111 niños entre ellos, sordos e hipoacúsicos, ciegos, con baja visión, estrabismo y ambliopía, sordociegos y retardo en el desarrollo psíquico,  de toda la provincia de Granma.

En sus inicios,  la escuela no  reunía a “principitos” con padecimientos tan disímiles, pero en consonancia con un proceso de integración de la enseñanza especial en el territorio se concentraron,  en esta institución, a partir del presente curso escolar, todos los estudiantes con necesidades educativas especiales con diversidad funcional auditiva, visual e intelectual. Entre esa diversidad destaca la sordoceguera, un padecimiento que en este territorio oriental tiene una alta prevalencia.

Ello tiene su mayor expresión en el municipio granmense de Río Cauto, donde se ha identificado la recurrente presencia de síndromes poco frecuentes como el de Usher y el de Norris, los cuales se relacionan con las causas genéticas de la sordoceguera y otros padecimientos.

No obstante, según especialistas el elevado número de personas con esa doble discapacidad diagnosticada en esa zona responde también al predominio de la consanguinidad, ya que no han sido pocos, allí,  los casamientos entre parientes cercanos.

En consonancia con esa realidad, el mencionado plantel se ha convertido en un centro de recurso y apoyo para la atención educativa a infantes con esas discapacidades.

Según precisó el MsC. Rafael Aguilar Tamayo, su director, en la “Che Guevara” se fundieron la escuela Antonio Guiteras, de estrabismo y ambliopía, que se ubicaba en Bayamo, y Mártires de Pino III, del municipio Bartolomé Masó, destinada a niños ciegos y con baja visión.

Este proceso favorece no solo la mejor atención especializada a los infantes, sino además la socialización entre ellos y el desarrollo de habilidades para su mejor inclusión en sociedad, resaltó.

Aguilar Tamayo considera que ello también redunda en un aumento de la calidad del proceso docente- educativo y la racionalización de recursos materiales, humanos y financieros.

Para asumir este nuevo reto la escuela, dijo,  ha recibido una reparación en sus áreas por un costo que supera los 175 mil pesos en moneda nacional, así como se ha beneficiado con una inyección tecnológica.

El joven profesor Yulvis Triguero López devuelve a los niños el cariño recibido por él antes en esta institución. Foto: Rafael Martínez Arias
El joven profesor Yulvis Triguero López devuelve a los niños el cariño recibido por él antes en esta institución. Foto: Rafael Martínez Arias

Por citar un ejemplo, se ha invertido más de un cuarto de millón de pesos en tecnología para adquirir  por terceros países,  debido al bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba,  las prótesis auditivas para estudiantes en la provincia que requieren  implante coclear, un equipo que unido a la operación le cuesta al país alrededor de 25 mil pesos, sin embargo es un servicio que se brinda, a los infantes que lo requieren,  de forma gratuita, agregó.

Esta unificación, añadió, también  ha beneficiado la economía de las familias que antes tenían que trasladarse desde los diferentes municipios de residencia a la capital provincial para que sus hijos asistieran a las consultas especializadas, y ahora ese servicio lo reciben en la propia institución, donde los niños que no pertenecen a Bayamo, permanecen de forma interna.

Ecos del cambio

Como todo cambio, esta unificación no está exenta de complejidades, pero la voluntad de su colectivo hace que el proceso navegue hacia puerto seguro.

El centro dispone de 122 trabajadores (91 docentes y 31 de apoyo a la docencia), entre los que se encuentran logopedas, psicopedagogos, especialista en educación auditiva, orientación y movilidad, instructores de lengua de señas cubanas, instructores de habilidades comunicativas, oftalmólogos, audiólogo, rehabilitador físico, instructores de artes, bibliotecaria, profesores de educación física, profesores de computación y auxiliares pedagógicas encargadas de la formación de hábitos.

En la institución, señaló Aguilar Tamayo,  se imparte la docencia correspondiente al nivel primario y luego los estudiantes transitan a la enseñanza Secundaria Básica o a las escuelas de oficio.

Sin embargo, niños como los de estrabismo y ambliopía,  luego de la rehabilitación,  en el menor tiempo posible se insertan  a la educación primaria tradicional, lo cual es muestra del trabajo arduo que se realiza en el plantel para lograr el máximo desarrollo integral posible en cualquier contexto, que les permita enfrentar, con independencia,  su inclusión educativa, destacó.

Entre las materias más atractivas para los pequeños  se alza la asignatura de computación, algo que sabe muy bien la profesora Lic. Yudelkis Perera Valdés, quien elogió la capacidad cognitiva de esos infantes.

En apoyo a las palabras de su maestra Glennis Gómez, estudiante ciega de 6to grado, tecleó con destreza, su nombre en una de las computadoras, y  comentó que le encanta la asignatura porque existen programas diseñados para niños con sus características, lo cual les permite trabajar con diferentes aplicaciones y hacer cartas, enviar mensajes y otras actividades que disfruta mucho.

Otra de las áreas preferidas por los niños es el taller de educación doméstica, un sitio especial donde van descubriendo un mundo de oportunidades para incluirse  en la sociedad.

Allí aprenden, de la mano de la instructora de taller MsC. Silvia Díaz Costa, a elaborar alimentos, montar una mesa, tender la cama, planchar, lavar y a realizar otras actividades que los preparan para enfrentar, con independencia,  su inclusión social.

Anhelos conquistados

Sin dudas uno de los logros que mayor satisfacción despierta en el colectivo de la “Ernesto Che Guevara” es la materialización, desde el curso escolar 2015-2016,  de dos salones de edad temprana, en los cuales se atienden a niños de dos a cinco  años.

En esas áreas los infantes reciben una atención similar a la de un círculo infantil, pero acorde a las características especiales de esos príncipes enanos.

Entre las que pueden dar fe  de la labor  maravillosa que se realiza en esos salones de edad temprana se encuentran Annie Pupo Castro, auxiliar pedagógica, y  la Lic. Juana García Tamayo, maestra de estrabismo y ambliopía.

La primera de ellas, describió en lenguaje de señas parte del trabajo educativo que realizan en esas áreas. Mientras, García Tamayo explicó que allí se conoce primero el diagnóstico de cada niño y luego son atendidas las diferencias individuales,  en consonancia con la edad.

Los salones de edad temprana, agregó,  cuentan con una matrícula de ocho niños, los cuales reciben lecciones de lengua materna, educación plástica, educación musical, educación física, así como los hábitos alimenticios y de cortesía.

“Este es un trabajo hermoso porque los niños saben reciprocar, como ningún otro ser humano,  el cariño que se les profesa”, resaltó García Tamayo.

Visiblemente emocionada,  Juana manifestó que también es un regocijo enorme poder presenciar cada avance que tienen esos pequeños en el aprendizaje, y recibir el agradecimiento de las familias.

Pero el desvelo de este colectivo y la materialización de salones de edad temprana no son los únicos motivos de la gratitud  de las familias.

Desde este curso,  padres y otros seres queridos de los infantes que cursan estudios en ese plantel también agradecen que la escuela cuente con un ómnibus para el traslado diario de los 60 alumnos semi-internos.

Amor con amor se paga

El amor ha sido una constante en las más de dos décadas de ininterrumpida labor pedagógica en esta institución, y de ello son testigos los más de mil educandos que han cursado estudios en la “Che Guevara”.

Por ello no es casual que el centro tenga en su claustro cinco trabajadores que pasaron por sus aulas, quienes ahora devuelven a otros niños el cariño que antes recibieron en este plantel.

Entre ellos se encuentra el joven profesor  Lic. Yulvis Triguero López, quien agradece a la escuela las habilidades adquiridas desde edades tempranas, las cuales le servirían para luego formarse en la especialidad de Informática.

Con el apoyo de una traductora expuso que hace dos años es profesor de lengua de señas cubanas en la “Che Guevara”, algo que le satisface mucho porque ha sido una oportunidad para demostrarles a los niños que es posible la plena inclusión en la sociedad.

“El ser sordo me facilita la comunicación con los infantes porque domino a la  perfección el lenguaje de señas”, señaló.

Con la seguridad de quien tiene las metas claras,  expresó que los infantes  han visto en él un ejemplo de superación,  lo cual, dijo, le llena de orgullo y da fuerzas para seguir superándose.

Precisamente ese espíritu de crecimiento espiritual y profesional caracteriza a este centro educativo, que hace más de dos décadas se empeña en brindar una atención de calidad,  al servicio de esos a los que el Apóstol denominara: la esperanza del mundo.

Darelia Díaz Borrero

Darelia Díaz Borrero

Licenciada en Periodismo Darelia Díaz Borrero, egresada de la Universidad Oscar Lucero Moya, de Holguín, en el 2012. Trabajó como redactora reportera de prensa en la Agencia de Información Nacional (AIN) entre 2012 y 2015, cuando comienza a laborar en la televisora CNC, de la provincia de Granma. Sus trabajos han sido replicados en disímiles medios provinciales y nacionales de prensa. Actualmente colabora con el periódico Granma.

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