Fidel y La Demajagua

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la-demajagua-(2)El repique de la campana del otrora ingenio “Demajagua” anunció, durante años, cada cuarto de hora a la dotación de esclavos.

Su existencia parecía destinada a ese fin hasta que el 10 de octubre de 1868, el patriota de cuna bayamesa Carlos Manuel de Céspedes, dueño de esas tierras, le estampó el simbolismo que aún conserva.

El bronce épico no siempre permaneció en dichos predios. Durante algunos años fue colocada en el antiguo Ayuntamiento de la Ciudad de Manzanillo y fue centro de un conflicto en la sociedad local debido a las intenciones politiqueras del gobierno auténtico de trasladarla hacia la Habana, pretensión frustrada por los lugareños.

EL VIAJE

El joven Fidel Castro Ruz conocía bien la historia del símbolo de redención para los cubanos. Era entonces Vicepresidente de la Asociación de alumnos de la Escuela de Derecho de la Universidad de la Habana cuando no dudó en solicitar la campana al Ayuntamiento de Manzanillo el 2 de noviembre de 1947 para protagonizar una marcha estudiantil, petición que no encontró reparos entre los habitantes de la urbe.

Una vez llegada la campana a La Habana es depositada en la Sala de los Mártires de la Universidad, lugar de donde fue robada en horas de la madrugada por el gánster Eufemio Fernández, bajo las órdenes del presidente de la República.

Tras el hurto, Fidel y los manzanilleros que custodiaban la campana establecieron la denuncia, noticia que provocó gran revuelo en todo el país. Al cabo de los tres días aparecería el símbolo en el portal de casa de Enrique Loynaz del Castillo, quien la entregó por accidente al entonces Presidente Ramón Grau San Martín.

El gobernante quiso apropiarse de la campana y Manzanillo, al conocer del suceso, se autoproclamó ciudad muerta lo que obligó al presidente a devolverla a su lugar de origen, vía aérea, con todos los honores dados a un Mayor General.

Fidel toca la campana de La Demajagua
Fidel toca la campana de La Demajagua

Tras estos hechos comenzaría la conexión histórica de Fidel con Manzanillo. La campana nunca más salió del Ayuntamiento hasta el año 1968, fecha en la que el líder revolucionario regresa a la Ciudad del Golfo y se reencuentra con la insignia libertaria, en ocasión de conmemorarse el centenario del Inicio de la única Revolución que ha existido en Cuba.

El 7 de noviembre de 1976 fue la segunda vez que el Comandante en Jefe caminó por el sendero. Regresaba al Altar de la Patria para dejar constituidas oficialmente las cinco provincias orientales.

En su discurso plantea con satisfacción que esta región no se dividió, sino que se multiplicó. A partir de entonces Granma comenzaría a labrar su historia como provincia, con Fidel entre Nosotros.

Fidel en la Demajagua
Fidel en la Demajagua
Fidel en la Demajagua
Fidel en la Demajagua

 

Valia Marquínez Sam

Periodista del Canal Golfovisión, Manzanillo, Granma.

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