El profe Martí

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carlos-marti-santosEste jueves fue anunciada la designación de Carlos Martí como manager del equipo Cuba que intervendrá en el IV Clásico Mundial, lo cual encumbra aún más a un hombre de sobrados méritos deportivos, quien acaba de ganar el Campeonato Nacional y participará con su equipo Granma en la Serie del Caribe.

Sin dudas, Carlos Martí es el mentor cubano del momento y ojalá la gloria alcanzada no se disuelva rápidamente y perdure por mucho tiempo.

Aunque no soy un especialista en temas deportivos no puedo sustraerme de los comentarios elogiosos que en toda Cuba se vierten sobre este ilustre granmense.

Tras los últimos 6 juegos en los cuales brilló el conjunto de casa, se fue haciendo muy frecuente entre la prensa especializada y el público la costumbre de llamar profesor a Carlos Martí, lo cual apoyo categóricamente.

El timonel de los Alazanes ha dado muestra de valentía, seguridad, inteligencia, combatividad, disciplina y liderazgo, pues sus muchachos lo siguen y respetan como hacen los niños a quienes los forman y ayudan a dar los primeros pasos en el ámbito escolar.

Pedagogo no es solo aquel que está enclaustrado en el aula, sino toda persona que enseña algo o cultiva conocimientos en quienes lo rodean.

Quién duda de su maestría y su sapiencia, las cuales le han permitido convertir en campeón a un equipo sin aparentes grandes figuras y sin el favoritismo de muchos.

El manager granmense demostró con su actuación y la del conjunto, que en la pelota de nada valen los números y la balanza en contra cuando una novena está inspirada y bien dirigida.

Me alegró escuchar como muchos de los refuerzos le agradecían por la confianza depositada en ellos y por lo aprendido a su lado.

Varios aficionados resaltaron su capacidad para mantenerse ecuánime en los momentos más alegres y más tensos, demostrando que la serenidad es una de sus mejores armas para tomar acertadas decisiones en cada partido.

Es cierto que también se ha equivocado, pero quien no lo ha hecho. Dirigir fuera del terreno es fácil y quienes lo hacen no entienden que aunque existe un ABC en la pelota, a la hora de concretarlo resulta muy complejo porque en un juego influyen muchas cuestiones.

Sus detractores atribuyen su triunfo a los refuerzos, pero se olvidan que otros directores también tuvieron la misma posibilidad, lo cual demuestra su perspicacia y ojo clínico para saber donde está el talento.

Fue todo un caballero en los partidos y siempre reconoció el esfuerzo y la valía del rival, algo que muy pocos hacen cuando la victoria les sonríe.

Ahora está frente a dos grandes desafíos, pero espero sigamos recibiendo del profe Carlos Martí grandes clases de respeto, camaradería, nobleza, humildad, honor, sabiduría y bravura, porque en el béisbol como en la vida, lo cortés no quita lo valiente.

Yelandi Milanés

Licenciado en periodismo en la Universidad de Oriente. Labora en el semanario La Demajagua.

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