Guardián frente al mar, siempre alerta

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El joven Roilán Hernández Viltre tiene como mejor amigo al mar. Desde su nacimiento, hace 26 años, permanece cerca de ese gran manto de agua, a veces peligroso, en la comunidad de Cabo Cruz, en el municipio granmense de Niquero.

“Adoro el ambiente, el olor a salitre y el sonido de los barcos. A estos últimos los conozco por el ruido de los motores\”, expresa sonriente a la Agencia Cubana de Noticias, y añade que jamás se iría de esa comunidad costera con muchos encantos.

La pesca es para él un entretenimiento y forma de sustento. Desde niño, su abuelo lo llevaba por las olas en una pequeña embarcación. Asegura que le encanta hacerlo desde aquella etapa cuando su abuela también se sumaba a la aventura.

Hernández Viltre es, además, de los miembros más activos de uno de los dos destacamentos Mirando al Mar de ese lugar, iniciativa surgida a nivel de país en 1959 para incrementar la vigilancia en zonas de la costa.

Manifiesta que comenzó como guardián por cuenta propia, junto a un amigo, y luego lo incluyeron de forma oficial en el destacamento, apoyado por la unidad de Guardafronteras más cercana.

Según recuerda, la primera vez que encontró una paca de droga se puso nervioso, pero avisó con rapidez a las personas pertinentes.

“Siempre estoy alerta, sobre todo en los meses con más probabilidades de recalos. Jamás he pensado en utilizar la droga para cuestiones indebidas. Me enseñaron a ser un hombre de bien, honesto, buen pescador, buen padre, no dar preocupaciones a mi familia, y soy revolucionario de corazón\”, expresa con fuerza.

Agrega que las drogas ocasionan inmensos daños colectivos y para la salud personal, por eso todos deben rechazarla, lo cual resulta importante para vivir siempre en una sociedad limpia y buena.

Cuenta que durante algunas de sus aventuras de pesca ha estado cerca del peligro: “Hace algún tiempo, un tiburón se acercó a nuestro bote, pero no pasó nada malo, pues dio la vuelta y se fue. Parece que no le parecimos muy sabrosos\”, refirió en tono de broma.

\”En ocasiones, el mal tiempo también amenaza con lo peor”, dice, y hace un leve silencio, como si recordara aquella vez con un amigo de la escuela, cuando asustados pudieron volver a la orilla antes de la tormenta.

Añade que en el destacamento también están pendientes de posibles salidas ilegales, entradas de lanchas y de la pesca furtiva. Favorecen la protección del ecosistema, donan sangre y tienen un círculo de interés con niños, porque constituye algo muy importante prepararlos para el futuro.

A veces, señala hacia el gran río azul, a unos metros de nosotros, como definió el mar en una de sus obras el escritor Ernest Hemingway, y narra momentos de la infancia, habla de sus pequeños y la esposa.

”A mi hijo mayor, de nueve años, ya lo he llevado conmigo en un bote. Él formará parte de nuestro grupo\”, manifiesta con orgullo.
Casi al final del diálogo, dice que cuando se entera de jóvenes presos por cuestiones relacionadas con la marihuana u otras sustancias de ese tipo siente una tristeza tremenda.

“Cabo Cruz es un barrio de revolucionarios, seguiremos con los ojos bien abiertos y muy cerca de Guardafronteras, por el bien de la comunidad y del país”, expresó con entusiasmo.

Minutos después, se fue junto a sus hijos y esposa, y pasó cerca del faro, una torre de 32 metros de altura, levantada en ese sitio desde 1871, para iluminar las noches y guiar a los marineros.

Yasel Toledo Garnache

Yasel Toledo Garnache

Es egresado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y Mejor Graduado Integral de la Universidad de Holguín (2014). Periodista, ensayista y narrador. Miembro del ejecutivo de la UPEC en Granma. Ganador de la beca nacional de creación Caballo de coral, por el proyecto de libro de cuentos La Remodelación, y de otros concursos literarios. Corresponsal-Jefe de la Agencia Cubana de Noticias en Granma. Colaborador de las revistas Ventana Sur y Alma Máter, el suplemento La Campana y de sitios digitales como la AHS.cu, y CNC TV. Autor del blog Mira Joven.

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