Ariagne Quintana: guardiana del bienestar

Foto: Diana Iglesias

“Periodista, quédese conmigo un día y verá que aquí no hay tiempo ni para pestañar. Me dice entre buenos días y sonrisas prodigados a padres y estudiantes a los que recibe desde antes de las siete de la mañana cada día en el Seminternado 4 de abril de la ciudad de Bayamo, Capital de la provincia de Granma.

Con la recepción de los mil trescientos catorce niños y niñas de la enseñanza primaria comienza la jornada laboral para la Licenciada en Enfermería Ariagne Quintana Hernández, graduada desde 1998 y con amplia experiencia en los menesteres sanitarios.

Ella es la guardiana del bienestar no solo de los pequeños, también vela por la salud de los cientos de trabajadores de la institución entre maestros, instructores de arte, auxiliares generales, pedagógicos, cocineros y personal de apoyo a la docencia.

Ineludible de lunes a viernes el recorrido por toda la instalación, la de mayor matrícula en la provincia, para supervisar el cuadro higiénico-epidemiológico y prevenir indisciplinas en este orden y por ende enfermedades que se trasmiten por vía digestiva. Recorrido que ocupa buena parte del horario matutino.

El paso por las áreas de cocina comedor y almacenes incluyen la exigencia de estricta higiene en los locales, la adecuada protección de los elaboradores de alimentos, la correcta conservación de estos últimos y la toma de muestras testigos que luego conserva por 48 horas para estudio microbiológico si fuera necesario.

También pasa por las aulas, pregunta por síntomas febriles, respiratorios, u otros, asalta los servicios sanitarios y verifica que estén limpios, circule el agua por las llaves, se disponga del preparado con hipoclorito, agua jabonosa y agua clara para el correcto lavado de las manos.

El seminternado 4 de abril es uno de los seis centros seminternos con que cuenta Bayamo, en el resto también hay garantía de servicios de enfermería, además de recibir atención de estomatología por los convenios educación-salud que conciben desde la prevención con educación y tratamientos hasta la intervención en presencia de dolencias.

Al filo del mediodía corre Ariagne al comedor para observar el proceso de alimentación, que los maestros ayuden en la ingestión de todos los alimentos a sus niños, que se laven las manos antes de entrar, para ello ya garantizó el agua necesaria en los frascos. Ubicada cerca de la mesa caliente, exige a los ayudantes de cocina usen gorros y tapabocas para servir el almuerzo, se laven también las manos y cumplan con el chequeo médico que se le indica cada tres meses que incluye pesquisa de numerosas enfermedades.

De regreso al local de enfermería, meticulosamente limpio y ordenado, lista las historias clínicas para citar a los niños con enfermedades crónicas a los que entrevista cada tres meses y a los supuestamente sanos una vez al año. Entre pregunta y pregunta les explica la necesidad de cuidados, la dieta si la llevan, advierte medidas para evitar accidentes dentro del centro escolar.

Apenas ha tenido tiempo de almorzar. Cada día es así, no hay chance de aburrimiento, me dice. Sin nostalgias comenta que pudo estudiar otra carrera de las ciencias médicas, pero estar cerca del paciente siempre le atrajo más. La enfermera cumple las medidas que indican los médicos y está mayor tiempo con los que necesitan no solo medicamentos, sino apoyo emocional, cuidados, consejos.

Foto: Diana Iglesias

A la enfermería también acuden padres, saben que Ariagne está presta a brindar los primeros auxilios a sus hijos. Hoy a Jorgito fue necesario hacerle la extracción de una muelita, su papá lo lleva para notificar a la enfermera y pedir una torunda para evitar el sangrado de más.

Luego una mamá le explica que su niño está en estudio, padece una enfermedad neurológica aún no confirmada, la “seño” como llaman a la enfermera los niños, ya está al tanto de los exámenes médicos que se le realizan al menor y pide a la mamá le traiga el diagnóstico una vez confirmado para darle seguimiento.

Diagnosticar, tratar, observar y derivar al cuerpo de guardia del policlínico más cercano, si hay una urgencia, son tareas de primera línea. Se tratan afecciones sencillas: cefaleas, fiebres, trastornos digestivos, diarreas, para los que se cuenta con reserva de medicamentos. Entre los más frecuentes están los estados gripales, para los que se localiza urgente a los padres y así se evitan epidemias.

Entre una tarea y otra, Ariagne confiesa que le encanta trabajar con niños, por varios años fue instructora en el Palacio de Pioneros Raquel González de la ciudad, donde tenía varios Círculos de Interés de la especialidad de enfermería.

Me asegura haber pasado por diversas tareas como enfermera, desde el trabajo administrativo, lo ejerció recién graduada en el Hospital Carlos Manuel de Céspedes, de la capital provincial, luego salió a cumplir colaboración médica en la vecina isla de Jamaica, donde trabajó en salas de cirugía pediátrica y obstetricia, al regreso asumió el Departamento de Hospitales en la dirección provincial de salud y de ahí a la sala de diálisis y hemodiálisis de la institución provincial donde iniciara la vida laboral.

Ya en la tarde aún no recoge sus cosas personales. Un último vistazo a los niños que van saliendo la ocupa. Aconseja a los que solos van hacia sus casas tener cuidado al cruzar calles y avenidas. Conversa con algunos padres sobre medidas a tomar en los hogares para evitar pediculosis, insiste en el cepillado de los dientes, en la alimentación sana con vegetales y en respetar el horario del sueño.

Se asegura, antes de cerrar las puertas del día, que hay agua suficiente para el abastecimiento del próximo amanecer, combustible para la cocción de los alimentos, suficientes suministros y que todo quede limpio y ordenado en lo que respecta al área de cocina comedor. Elementos estos imprescindibles para la marcha del proceso normal de la escuela cada día.

“Se me cansa la voz de tanto hablar”, me dice con signos de cansancio. Pero sus ojos brillan y más allá de las múltiples y consecutivas tareas, ella se confiesa feliz y me explica los motivos: se cumplen las medidas higiénicas, no hay epidemias, ni accidentes, los niños y niñas están sanos y aprenden los cuidados sanitarios y esa es mi mayor alegría.

Cayendo la tarde, que por estos días refresca con la llovizna anunciando primavera, se va la guardiana de la salud escolar del seminternado 4 de abril de Bayamo. Mañana tendrá otro día lleno de pesquisas, exigencias, pero también de repartir cariño y buenos consejos para la vida.

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Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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