Miradas con lupa al Campismo Las Coloradas

Abandono en las áreas de recreación
Abandono en las áreas de recreación del Campismo Las Coloradas

Llegar a la base de campismo  Las Coloradas en el municipio de Niquero, presupone diversión en familia con las opciones que la naturaleza y el Ministerio de Turismo ponen a disposición de los clientes, pero las ilusiones se desvanecen desde el momento mismo del arribo a la instalación.

La antigua recepción no tiene cubierta y la entrada oficial a la base  ha sido tomada por los Trabajadores por cuenta propia (TCP) y aunque prestan un servicio muy útil con ofertas de alimentos ligeros, frutas, dulces y comida criolla, las condiciones de higiene ambiental con charcos de agua, animales deambulando,  desechos sólidos y poco lugar a la belleza, causan mala impresión.

A esta también contribuye el archiconocido quiosco que expende ¨en divisas¨,  donde confluyen numerosos visitantes (no necesariamente campistas) a ingerir bebidas alcohólicas y escuchar música a altos decibeles, y dejar al descuido los embaces que afean mucho más el entorno de la actual puerta a Las coloradas, sesgada por un camino irregular, donde se acumula el agua pluvial y se hace intransitable hasta para los autos y los ómnibus.

Ya dentro usted puede tener otros dolores de cabeza, y no lo digo en el sentido metafórico. Si bien la estrategia acertada de recibir y registrar a los clientes según sus patologías, tomar la temperatura y otras medidas preventivas, se viene abajo con la persistencia y el peligro que encierran los múltiples charcos de agua pútrida por toda la instalación donde habitan mosquitos y otras especies.

La alimentación que es una de las mayores preocupantes del cubano no es una asignatura resuelta por campismo aún. Las ofertas si bien las balancean no tienen todos los recursos alimentarios dígase huevos suficientes, yogurt, helado, que aunque el carro de la Unidad Empresarial de Base Media Luna sirve estos dos lácteos a la Cafetería Monumento dos kilómetros después del campismo, en este no deja estos productos, y los directivos del campismo consultados no saben por qué.

Igual o peor sucede con el pescado, donde se  supone sea el plato base de las elaboraciones, este es asignado y acarreado desde Bayamo, a  más de 250 kilómetros ida y vuelta y gastar combustibles con el consiguiente deterioro del parque automotor, cuando en lo alrededores existen cooperativas pesqueras que pueden situar ese alimento.

A este sinsentido en el suministro de productos del mar tampoco tienen explicaciones Amaury Fajardo Herrera  subdirector de los servicios y Ludmila Figueredo Díaz jefa de brigada de alojamiento de Las Coloradas con quienes conversé y los que se mostraron suspicaces  ante la posible reacción que provocara este reportaje, porque la soga siempre revienta por el eslabón más débil y los entiendo a la perfección pero también obedezco a mi conciencia ciudadana y a mi rol profesional de látigo con cascabel en punta, como dijera el Maestro, señalar para arreglar lo mal hecho.

Aunque como alternativa alimentaria hay dos nuevos establecimientos ligeros pertenecientes a la base, uno dentro de la instalación y otro en la playa no tienen una gama de productos variada y cuando tienen refresco no tienen vasos, además de estar ausentes los jugos y las frutas naturales que pudieran llegar igual que el pescado,  frescos procedentes del propio municipio.

En cuanto al confort de la instalación deja mucho que desear desde afuera hasta el interior de las cabañas. El deterioro de las paredes dentro y fuera de las habitaciones,  de la cerca perimetral, la falta de pintura, el resquebrajamiento de aceras, las áreas deportivas, ameritan una pronta intervención.

Mucho más agudo es el problema en las habitaciones, de 28 existentes se usan 24 para la población en este momento, de ellas un gran porciento con manchas y paredes desconchadas por la humedad dentro y fuera de las mismas, con roturas en la cerradura (cabaña 19) muchas sin puertas en los baños, aunque han puesto cortinas como solución, sin funcionar o incompletos los muebles sanitarios (lavamanos, duchas y  tasas), estas últimas con tupiciones en algunas oportunidades.

Del grupo que se hospedó del 13 al 17 de julio último, entrevistamos algunos campistas. Para Nelfi Dajaruch trabajadora de la empresa municipal de comercio en Guisa, hospedada en la cabaña 17 fue decepcionante la tupición en la taza sanitaria y el mal olor que despedía el baño, aunque el problema fue resuelto al segundo día de alojamiento, persistió la pobre entrada de agua y el deficiente funcionamiento del aire acondicionado con poca potencia para enfriar y mucho ruido, y el televisor sin imágenes.

La experiencia de Rafaela, trabajadora del departamento económico de CMKX Radio Bayamo, similar a la anterior fue mucho más contundente y ocasionó entre otros factores que decidiera regresar antes del límite de la fecha de hospedaje contratada. El baño también presentaba tupición y el mal olor no la dejó dormir, además de que no  pudo disfrutar de la televisión y señala lentitud en el servicio del restaurante y pobreza en las ofertas.

Yunior González, trabajador de Geocuba en Bayamo, prefirió pasar algunos de sus días  de vacaciones cerca del mar con su madre, hijos y esposa, y se fue con sinsabores originados por problemas con el funcionamiento de  la taza sanitaria, muy mala señal del televisor en la cabaña 7 donde se hospedaron y uno de los colchones en mal estado con muelles rotos en el que fue imposible dormir.

Mientras que la familia del joven Doctor Javier Guerra, estomatólogo de Bayamo, ubicados en la cabaña 10 se lamentaron de la ineficiencia del servicio gastronómico, la mala calidad del aire acondicionado que no enfrió nunca, la imposibilidad de usar el lavamanos por tener la llave rota, la taza sanitaria sin descargar como debe ser, colchones rotos y la televisión sin señal, a pesar de que le aseguraron directivos de la base  que en las primeras cabañas ese problema no existía.

La vecina del Doctor  Javier,  hospedada en la cabaña 11, Clara Arjona, asesora de programas radiales de CMKX Radio Bayamo, manifestó que el baño es el principal problema en este  inmueble, con dificultades  en el curso del agua negra, la llave del lavamanos  y la ducha rotas, así como el televisor sin señal, sin embargo del aire acondicionado no tiene quejas.

En la habitación número 21, Miriela, empleada de la Oficina Nacional de Inspección del Trabajo, ONIT y su esposo Elio Sánchez, técnico de Radio Bayamo, se quejan del servicio gastronómico, para su valoración pobre en ofertas, lento e incómodo por la falta de ventilación del restaurante y la existencia de una sola caja dispensadora de agua fría que se encuentra en la cocina de la instalación, con lo que priva de tomar el preciado líquido a los clientes a libre demanda.

Para Yusleidis La O, trabajadora por cuenta propia radicada en Bayamo, muchas acciones se pueden ejecutar para mejorar el ambiente de esta instalación preferida por la familia, ella en compañía de la suya, sufrió la ausencia de luz en el baño de la cabaña 23, no pudo disfrutar de la televisión en horario nocturno (ni diurno) y encuentra ineficiencias en el servicio gastronómico que son superables. Aunque el aire acondicionado está regular, el ruido es molesto y la humedad de las paredes afea la cabaña y causa mala impresión.

La cabaña 19, además de la inseguridad que genera en el cliente por la rotura del llavín y el deterioro de la puerta, tiene las paredes con marcas de humedad, y el aire acondicionado asemeja a un tractor en plena faena, alejando el sueño reparador  y la tv fue casi imposible de ver por muy mala señal, conspirando además la obsolescencia de los televisores en este caso.

El sol, la arena y la playa son disfrutables en un horario razonable, pero para ingerir alimentos usted necesita comodidad y buenas atenciones, si bien las elaboraciones son perfectibles aún, el cumplimiento de los horarios, la eficiencia en el servicio gastronómico y sobretodo, la ventilación en el restaurante son necesidades elementales para que brille Las Coloradas.

Cuatro bases de campismo tiene Granma, la ubicada en el costero municipio de Niquero es la única con playa, se ubica entre las preferidas de la familia granmense y es de las pocas opciones para el pueblo trabajador para disfrutar de los elementos que más distinguen al verano.

Si el campismo Las Coloradas reporta altos ingresos por concepto de alojamiento y  servicios incluidos, ¿por qué está tan deteriorada la instalación? ¿Por qué no fue preparada debidamente para la etapa de verano?

Y no se trata solo de mejorar las condiciones para la estancia a los campistas, sino además las condiciones de trabajo de los que allí laboran  y se dote al área de cocina comedor de herramientas como mesas tijeras y bandejas pues carecer de estos dos implementos enlentece el servicio del restaurante, como también lo hace engorroso la falta de ventilación.

Los problemas en Las Coloradas si bien pertenecen al mundo objetivo, también la subjetividad juega su papel, entrenar y superar a los empleados del lugar para que ofrezcan mejor atención al pueblo, con mayor cortesía y amabilidad, y que se sientan ambos a gusto en la instalación. Así como resolver numerosos problemas locales con esfuerzo y trabajo, sin que la directiva empresarial esté de espaldas a las necesidades de sus trabajadores, en definitiva pertenecen a la industria del ocio, esa que en el mundo es líder de las economías y recibe grandes inversiones.

En diálogo con directivos de la base, de acuerdo con las sugerencias y las dificultades antes mencionadas, explican que el monto para mantenimiento asignado mensualmente si bien es en CUC y CUP no siempre alcanza para concluir una habitación con todas las necesidades.

Por ejemplo, a mediados de julio contaban en los almacenes de la unidad juegos de baño y herrajes, espejos y otros enseres, sin embargo con el cambio de dos espejos al mes agotan lo indicado en el presupuesto para el mantenimiento, cuando espejos no es lo que  necesitan los campistas, sino mejores condiciones para pasar las vacaciones dignas que los trabajadores merecen.

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Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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