Medio siglo del Hospital Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, momento para un recuento necesario

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En el cuerpo de guardia del hospital Céspedes se amplió la unidad de cuidados intensivos, y se habilitó un salón de operaciones para los servicios de urgencia. / Foto de archivo. CNC TV

Cuando faltan apenas dos meses para la celebración de los 50 años de fundado del Hospital General Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, se impone un recuento de la significación de la institución en el desarrollo poblacional, la disminución de la mortalidad de la población en toda la provincia de Granma y especialmente en la zona del Río Cauto.

Erigido mucho antes de la división político administrativa realizada por el gobierno revolucionario en 1976, el hospital es un símbolo en el proceso de concreción de los sueños expuestos por la Generación del Centenario, plasmados en el alegato de defensa de Fidel en el juicio por el ataque al cuartel Moncada: salud para todos, e incremento de la calidad de la atención médica, gratuidad en el sistema sanitario sin distinción de sexo, raza, edad o credo.

Bayamo contaba entonces con el Hospital General Milanés, edificado con el peculio de la familia Milanés García, benefactores de la región y ascendientes de la poetisa bayamesa Liana de Lux. Pero el ahora hospital infantil quedó pequeño con su única planta y se hicieron estrechos sus otrora amplios pabellones.

El ¨Céspedes¨ inició la cadena de edificaciones dedicadas a la atención secundaria de salud en Granma. Levantándose en cada municipio montañoso, costero o del interior del territorio hospitales con servicios básicos diagnósticos y tratamientos quirúrgicos. Hasta enero de 1981 fecha en que se inaugura el Hospital Celia Sánchez Manduley en Manzanillo, el centro bayamés es el más grande y de mayor cantidad de servicios.

Mucho ha evolucionado este gigante salvador en cinco décadas, inaugurado en la patriótica fecha del 10 de octubre de 1967. En sus inicios se podían contar con los dedos de las manos los servicios clínicos y quirúrgicos, que ahora se triplican con las consultas externas y los diagnósticos especializados.

También han crecido las áreas físicas, a la par de la población aunque la capital de Granma demanda un hospital con mucha más capacidad para ingresos, en las últimas tres décadas se le sumaron edificios para consultas externas y aplicar diversas terapias, entre ellos el Centro para la Educación y Atención al paciente diabético y la Clínica de Genética Médica, ambas ubicadas en la calle Osvaldo Herrera del reparto Jesús Menéndes, muy cerca de la institución madre.

Antes se construyó el edificio del policlínico de especialidades, la casa del nefrótico adjunta a la institución, y la sala para el tratamiento y la asistencia a pacientes con padecimientos oncológicos, el bloque materno infantil donde se protagonizan hazañas día a día en este indicador tan sensible para evaluar la calidad de vida en la isla caribeña.

Entre las perspectivas de crecimiento hospitalaria en la capital de Granma, hace poco más de tres décadas se inició la construcción de un materno-infantil que quedó trunco por razones económicas del que se aprovecha hoy el área de consulta externa y es una de las clínicas más hermosas y modernas del Oriente del país.

La Clínica de Especialidades médicas, como se le conoce a esta edificación algo distante para personal sanitario y enfermos, ubicada en la carretera hacia Santiago de Cuba, es hoy el orgullo de la comunidad médico-científica del territorio donde se agrupan servicios altamente especializados de oftalmología, hematología y el equipo diagnóstico del SUMA (sistema ultramicroanalítico) con kits cubanos, banco de leche humana, consultas de infertilidad, neurociencias y ginecología de alto impacto para el programa de cáncer cérvico uterino, salud mental y otras no menos importantes.

Crece el ¨Céspedes¨ hacia lo interno, porque crece su gente, este año se aproximará a una decena de Doctores en Ciencias, varias con especialistas en segundo grado en varios servicios y una alta especialización en materia asistencial de médicos, enfermeras y técnicos.

De los fundacionales y básicos servicios de obstetricia, rayos x, cirugía, hoy cuenta la institución con modernas salas para caumatología, cirugía endoscópica, gastroenterología, negfrología, neurocirugía, ictus, cardiología, dotados de equipamientos y personal altamente calificado.

Pioneras en el oriente cubano son las salas de terapia intensiva e intermedia, donde laboran prestigiosos profesionales con reconocimientos a nivel nacional y resultados loables en los parámetros de morbimortalidad institucional. Salas que fueron impulsadas por Fidel cuando el pueblo cubano en la década de 1980 fue atacado con la guerra biológica y el dengue se ensañaba con niños y adultos, perdiendo más de un centenar de vidas en todo el país.

Distinguen al principal hospital de la zona del Cauto, la capacidad para recibir gran cantidad de público en urgencias y emergencias, responder con prontitud y eficacia al flujo eventual de pacientes en situaciones cotidianas o momentos críticos, con un alto grado de satisfacción entre los familiares y los enfermos.

Hace alrededor de un lustro la entidad sanitaria se somete a mantenimiento y transformaciones constructivas profundas, frutos de las cuales ya cuentan con áreas como la sala de observaciones, la unidad de cuidados de emergencia, el cuerpo de guardia, los quirófanos generales, la sala de medicina y cirugía prácticamente nuevos y con mobiliario mucho más confortable, incluido telefonía y televisores.

De unos 20 mil habitantes que tenía Bayamo en la década de 1920 a los más de 83 mil que hoy transitan por la capital de Granma, y sus alrededores, además de los que viven en municipios cercanos que tributan al Hospital Carlos Manuel de Céspedes, mucha es la diferencia en los métodos y capacidades de asistencia médica, de recursos técnicos y humanos, logrados a través de cinco décadas.

Ese reservado recinto, rodeado de árboles hermosos, ubicado en el céntrico reparto Jesús Menéndez, con la imagen en su pared frontal del Padre de todos los cubanos y en rojo el nombre del hombre que lo dio todo por la independencia, es motivo de orgullo para los nacidos o aplatanados aquí.

Entre los que me incluyo, amén de que también tengo mis recuerdos amargos por la pérdida de familiares o amigos, por algún desliz de alguien, pero reconozco que mantenerlo abierto y funcionando, salvando vidas es un gran reto, porque es un lugar donde se vuelve o se llega a la vida diariamente, amén de los que por fuerza mayor se van se lucha allí para que vivan, en medio del esfuerzo de miles de héroes cotidianos y anónimos que son sus trabajadores, para los que se hace también este necesario recuento.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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