Un móvil asombroso

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El carrito tiene tres metros y medio de largo por dos de ancho. / Foto: Diana Iglesias

El móvil multipropósito para el trabajo comunitario en Río Cauto es iniciativa de Rolky Reyes Morales, promotor-instructor de música en el consejo popular de Cauto Embarcadero.

Dicho así parece algo formal, pero cuando hablas del Carrito de la Salá, la gente de los distantes barrios del municipio más extenso de la provincia Granma, se alegran con la más contundente de las razones: no fallará la actividad cultural prevista.

Motivado por la inexistencia de transporte o las dificultades otrora frecuentes para cumplir con la programación artística en el municipio, por no tener en qué trasladar a los artistas, Rolky echó mano a recursos en desuso y construyó el móvil que hoy lo llena de orgullo y tanta utilidad presta a los creadores y al pueblo.

El carrito tiene tres metros y medio de largo por dos de ancho y su aspecto externo, aunque pintado de atractivo amarillo y coloridos letreros, no predispone a la imaginación para lo que encontrará en el interior y las posibilidades que ofrece.

Rolky muestra orgulloso el interior del carro. / Foto: Diana Iglesias

Está dotado de televisor, equipo de audio y cuantas luces, cables o dispositivos se puedan necesitar en un espectáculo, además de dos ventiladores y espejos. Funciona como camerino y en él pueden viajar cómodamente hasta 15 personas sentadas en los bancos forrados de vinil blanco.

Con modestia, me dice el locuaz promotor cultural, que todo lo que allí ven mis ojos es del pueblo, aunque lo adquirió con sus propios recursos. No piensa en lucrativo negocio, sino en prestar un servicio a personas que viven alejadas del centro municipal en sitios a los que se llega por caminos fangosos apenas transitables.

¿Cómo llevas el móvil?, le pregunto. Y por antesala de la respuesta recibo una sonrisa: lo halan tractores o lo que sea, de las cooperativas o empresas que están en las comunidades donde se hará la actividad o lo presta alguien, lo importante es llegar con los artistas y que estos vayan cómodos y bien atendidos.

Pero eso no es todo, no es hora de cerrar la boca aún para los curiosos que entramos al móvil husmeando cada rincón. La pared derecha del carrito es totalmente plegable, en una esquina están las patas de lo que se convierte en una tarima improvisada, por si faltara el escenario adecuado a donde vayan.

No salgo de la sorpresa, me detengo a observar el mecanismo de grandes tornillos que sostienen la pared de metal que sube y baja. Cuando esto sucede el interior no queda al descubierto, una cortina mantiene a discreción a quiénes se alistan para salir al escenario. Aquí está todo pensado, digo, y no imagino que me quede algo por ver.

Sí, el techo, otro escenario utilizable en situaciones complejas. Se llega por la escalera externa del móvil. Allá arriba, también desmontables, hay un sistema de barandas de un metro de alto, para dar seguridad a los artistas y está reforzado para bailar y desplazarse sin peligros.

Es grande el ingenio de este hombre, pienso, aplaudo la creatividad, y más allá la solución para llevar música, magia, danza, teatro y otras manifestaciones a los barrios de Vado del Yeso, Cayama, Las mil 9 y sus muchos números, Grito de Yara y tantos otros donde viven campesinos y sus familias.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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