Los Picachos hacia el futuro

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Foto de archivo, cortesía del Proyecto Picacho

Picacho es una elevación elegante, que sobresale entre las otras, llamando la atención, y sobre ellos hacen girar la mirada de públicos y realizadores los niños, niñas y adolescentes del proyecto que lleva el nombre de montaña, dedicado a la de creación audiovisual, en la comunidad serrana de Victorino, perteneciente al municipio de Guisa en la provincia de Granma.

Comenzó en 2008 un poco más arriba en la Sierra Maestra, en la comunidad de Canarias, con la intención de estimular la apreciación cinematográfica por iniciativa del promotor cultural Pedro Rodríguez Mecías, apasionado del séptimo arte y de la realización audiovisual.

No era suficiente disfrutar buen cine y conversar sobre directores, actores y el resto de los equipos de productoras foráneas o la cubana, se impuso contar historias cercanas de los campesinos que hacen producir a las lomas.

Con teléfonos móviles y ayuda de amigos lograron hacer sus primeros cortometrajes y documentales, hasta que a fines de 2012, reciben un donativo de equipamiento y ahí si no han parado de producir.

Marlen Álvarez Bárzaga, de 13 años, es una avispada jovencita que funge como directora de los proyectos que acometen. Tiene alrededor de 3 años en Picacho, pero su soltura para hablar y convencer le da el mérito del liderazgo. Ella habla de la realización de un cortometraje animado en la técnica de stop motion, algo bien difícil de hacer que lograron con la ayuda de los amigos del Club cinematográfico Arenas, de Matanzas.

Muchos participaron en este proyecto, en el que no se atreverían, incluso, estudiados en academias de arte, sin embargo Marcos Daniel Carrazana Almenares, de 13 años, en pocas palaras explica cómo hicieron los animalitos del corto y la escenografía, destrezas adquiridas en un taller previo impartido por los mismos amigos de la ciudad de los parques.

Luego el asunto fue de los camarógrafos Yardenis Morales López de 13 años, quien ha crecido en el proyecto y casi es uno de los fundadores, junto a su hermana mayor, egresada de esta escuela que es Picacho. Y Alberto Fajardo Bárzaga, de 12 años, quienes comentan lo agotador que es filmar el stop motion, pero lo emocionante que es el producto final.

Así los pequeños van contando historias hilvanadas por la realidad, Adis Miriam Leyva Díaz de 10 años, vive en Las Canarias, el lugar fundacional distante más de 3 kilómetros de Victorino, loma arriba, ella es la guionista y le gusta contar sobre lo que les rodea, la vida sencilla y a la vez difícil e interesante de la gente de montaña.

Varios festivales entre los que se encuentran el internacional de Gibara, Hieroscopia en Nuevitas, Camagüey, El almacén de la imagen de esa propia provincia, y el Itinerante de Montaña en Granma, han visitado los picachos llevando sus creaciones.

Antes son expuestas en la sala de exhibición de la localidad, en escuelas rurales, la casa de Cultura municipal y otras instalaciones, llevando el arte realizado por los niños que expresa la manera de ser de la gente de la campiña.

En sus documentales han reflejado las inquietudes de los campesinos cultivadores de café, cómo evoluciona el caserío y se modifican costumbres y aspiraciones con el desarrollo, también la tristeza y desesperanza con al pérdida de los logros que proporciona la Revolución pues en Victorino ya no funciona el flamante hospital serrano mandado a hacer por el Comandante en Jefe.

Algo preocupa a los niños y su promotor, es el mantenimiento del proyecto, recién beneficiado con el premio del Centro de Intercambio e Iniciativas de Referencias Comunitarias que lo dotó de equipamiento para el set de edición, que incluye monitores, computadoras especializadas para el procesamiento de audiovisuales y otros equipos.

Lamentable aún hoy no pueden instalar este equipamiento por falta de local.

Dura ha sido la tarea desde la llegada de los equipos hace varios meses, guardados con celo y bajo vigilancia, pues son varios y costosos que esperan por un espacio adecuado para ser usados por los niños, niñas y adolescentes de Picacho a los que se abrirá otro universo creativo y de aprendizajes.

En Victorino existe un hospital, el Juan Manuel Márquez, otrora brillante instalación sanitaria que por el reordenamiento de los servicios funciona como consultorio médico y presta servicios de estomatología. Allí hay varios locales que están siendo víctimas del tiempo y de inescrupulosos que sustraen materiales como persianas, marcos, cristales, puertas.

Los Picachos sueñan despiertos con un rinconcito entre los espacios del antiguo hospital, han tocado varias puertas pero ninguna con la sensibilidad suficiente para decidir que los niños serranos instalen el set de edición que tanto beneficio proporcionará a la comunidad, el destino en definitiva de las múltiples producciones cinematográficas y de otras actividades artísticas que ellos protagonizan.

El futuro se dibuja, se sueña, se construye bajo un techo seguro, y es lo que necesitan los niños, niñas y adolescentes del Proyecto Picacho.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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