María Barcaz: El microscopio tiene la última palabra

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Foto: Diana Iglesias

Dotada de pericia suficiente por la amplia experiencia profesional y la constancia en el trabajo diario, ella puede ser capaz de diagnosticar si un trastorno digestivo tiene origen en una infección por parásitos, pero prefiere que el microscopio de la última palabra.

Para María Barcaz técnica en gastroenterología del Hospital Universitario Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, 36 años de trabajo no es mucho y es algo, primero porque no se siente el paso del almanaque cuando la vida te ubica en el lugar de tu preferencia y en segundo lugar porque hace lo que ama.

Y lo que hace a diario, desde las siete de la mañana hasta que no quede nadie pendiente es ocuparse de la consulta de drenaje biliar, ubicada hace poco tiempo en el policlínico de especialidades de la institución sanitaria de la provincia Granma del sur oriente de la isla de Cuba,

Cuando se acaba la toma de muestra, que se hace directa, comienza entonces otra jornada, la de montar las láminas y sentarse al microscopio, ese que si dice lo que hay, y que es preciso conocer bien la anatomía fisiología de cada uno de los microorganismos a buscar para dar un informe certero que guíe al médico en la indicación del tratamiento a seguir por cada paciente.

Luego la higiene de los implementos: el lavado, cepillado y acarreo para esterilización de los utensilios y por último hasta del pequeño local que dispone la consulta, dotado ahora solo con dos sillas y una camilla. Para ella casi nada, cuando estaba acostumbrada a atender hasta diez y doce pacientes a la vez, cuando la consulta se encontraba en la sala de Gastroenterología en el edificio principal del hospital.

Con absoluta seguridad otorgada por la práctica, prepara psicológicamente al paciente para tomarle la muestra directo del tubo digestivo, algo incómodo a lo que ella ya se acostumbró pero entiende las náuseas y las arqueadas, comprensiva da voces de mando que animan a continuar con el examen.

Se concentra, pero atiende a un lado y otro cada vez, parece como hecha para estos avatares difíciles de la vida. Le pregunto por qué estudió Laboratorio, me cuenta que curso los cuatro años en el Politécnico de la salud Clodomira Acosta Ferrales de Bayamo, la carrera que quería estudiar siempre.

Ahora las cosas son distintas, me dice, en el último año del técnico trabajábamos en las unidades, y graduándose se incorporó de inmediato al servicio de Gastroenterología del Céspedes el primero de agosto de 1982.

Su especialidad es integral, por lo que se ha desempeñado en el apoyo médico para la realización de laparascopias, endoscopias y en drenaje biliar que es donde más tiempo ha permanecido, todas del mismo servicio.

Trabajó sola en el servicio técnico dos años y medio, pero ahora son hasta cuatro laboratoristas en un reducido espacio, donde está roto el aire acondicionado y el calor enrarece un podo el lugar y atienden la mitad de los pacientes que antes asistían, eso sí, de allí nadie sale sin su informe para el médico.

El microscopio habla, me espeta mientras escribe los últimos diagnósticos del día y mira hacia el aparato que cuida con celo, protegiéndolo del agua y el polvo, como si fuera un ídolo maravilloso.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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