Las alas para volar hacia el futuro

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Proyecto Alas de mariposa. / Foto: Diana Iglesias

En el reparto Los Cocos del municipio de Guisa empezaron a escasear los promotores culturales y los instructores de arte, los padres preocupados acudieron a Rosy, una experimentada en las lides de descubrir e impulsar aptitudes y actitudes artísticas en los niños y niñas. Se hace necesaria una respuesta contundente ante la pobreza de las ofertas culturales del entorno y algunos males que se venían adhiriendo a las comunidades circundantes y podían influir de manera negativas en los más jóvenes.

Surge entonces en agosto de 2011 el proyecto cultural para la prevención de riesgos Alas de Mariposa, un lugar más que físico emocional, en el que todos y todas pueden emprender el vuelo hacia el futuro próspero y certero que deseamos para nuestros adolescentes y jóvenes.

Narra Rosa Montes de Oca Pérez, Rosy, que poco a poco su casa se hizo pequeña, de siete niños que acudieron a la primera semana, al mes ya sumaban decenas y en el 2012 el Consejo de la Administración Municipal de Guisa les dio un local amplio, antes taller de los discapacitados del territorio, al que había que hacerle duras reparaciones.

Algo ha avanzado, confiesa, tienen baño sanitario, recibidor, zona de exposición permanente, local para ensayo, jardín, custodio nocturno, muebles, les falta un buen reproductor de audio para las clases de música y canto, y el techo todavía no se concluye. Montado a la usanza criolla a dos aguas de tejas de zinc, es vulnerable al viento y a las precipitaciones.

Lo más importante es lo que hacemos aquí dentro, me dice Aylen del Carmen Rodríguez, una espigada adolescente de 15 años fundadora del proyecto. Para ella Alas es más que un lugar, es una familia, hace algunos años perdió a su madre, víctima del cáncer y solo las artes y el afecto del proyecto pudieron devolverle la sonrisa ante la irreparable pérdida.

Tan pequeñas como Aitana Valdés Áreas de solo seis años de edad ingresan a la gran familia que tiene niñas y niños por igual. Aitana sufrió desde bebé la separación de su madre Mariulis Áreas Áreas, colaboradora de la salud, y el entorno creativo logró devolver la armonía entre ellas al regreso materno.

Aquí no hay descanso durante todo el año, se trabaja para preparar a los pequeños y los no tanto en diversos tópicos, alejarlos del consumo familiar y social del alcohol, uno de los flagelos que ataca comunidades rurales o urbanas de vida cultural poco ajetreada.

Incidiendo en los niños y niñas, se llega hasta los adultos de casa. Bien lo sabe Rosy y el profesor Jorge Felipe Santos la acompaña en ese empeño. Él es ingeniero agrónomo y imparte talleres del cuidado del medio ambiente, de la siembra de especies necesarias y en peligro de extinción, promueve la conservación de la fauna y la flora local y no son pocas las acciones que realizan en los barrios, dirigidas por iniciativas de niños y niñas, en sus lugares de origen como consecuencia de los aprendizajes dentro del proyecto.

Migdalia Mendoza, escritora y artesana colabora hace un año con Alas de mariposa, la conmueve el altruismo de los profesionales que se acercan al gremio de los que aman y fundan sin recibir nada más que sonrisa y esa luz que emana dentro luego de hacer el bien a los demás.

En Alas de mariposa encontró Ariel Sánchez Sayas de 16 años, el cause al rio de aspiraciones escondidas desde su infancia, tiene una habilidad increíble para crear piezas de artesanía ya sean de barro, cosidas con hilo y aguja, con semillas o cualquier recurso recuperable. Enajenado por tabúes machistas no tenia un futuro luminoso hasta que en esta gran casa de todos pudo ser él mismo, tanto así que está matriculado en una escuela de oficios como artesano y espera ser un gran artista.

Horas y más horas lleva Alas de mariposa, minutos lentos de entrega, de paciencia, de perseverancia. Tiempo precioso que se retribuye con amor. De esta fórmula bien sabe Yunior Guerra Fonseca, artesano y promotor voluntario del proyecto. A este dedica sus escasas horas de descanso luego de dar clases en la enseñanza preuniversitaria, viene hasta el local de Alas para enseñar y aprender. Muchas personas comparten la creación que fluye entonces como un hilo que conduce a la vida.

Aquí se confeccionan los trajes y los adornos de estos de cada espectáculo artístico que ofrecen a la comunidad, tienen el apoyo, aunque no suficiente de las instituciones de cultura por asuntos financieros.

Ningún escollo es justificación para dejar de hacer, atender a los adultos mayores, visitar enfermos y llevarles canciones, poemas, danzas, celebrar efemérides patrióticas e históricas y ocupar el tiempo libre en algo verdaderamente edificante.

Nadie, absolutamente nadie queda excluido, Edis Luis Lora Corría de 13 años padece desde su infancia una parálisis cerebral infantil que afecta severamente su aparato motor, no así la capacidad para relacionarse y soñar. Él es el profesor de tectonik, un baile que solo tiene ritmo, no letras y que es su preferido. Alas es donde imparte talleres, donde baila y sueña junto a sus amigos.

Premio provincial de cultura comunitaria en 2014 y premio regional y nacional en el 2013 y 2014, del Centro de Intercambio de Iniciativas de referencias comunitarias, Alas de mariposa es un gran hangar donde cada quien puede proyectar su vuelo hacia la felicidad.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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