De cascos, motorinas y otras cuestiones

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Las motos eléctricas o motorinas como popularmente se les llama, han adquirido un gran auje en Cuba en los últimos años.

Desde hace algún tiempo las motocicletas y ciclomotores han ido ganando terreno en nuestras calles. Nadie pone en duda que ellos han constituido una fuente de alivio para muchos, en medio de las dificultades que aún persisten en el país en el área del transporte.

Sin embargo, una preocupante realidad ha encendido las alarmas y urge de respuestas inmediatas y contundentes.

Resulta que no son pocos los conductores y pasajeros que circulan por nuestras vías, en motocicletas y ciclomotores sin usar el casco de protección. En ocasiones solo el conductor del vehículo es quien porta ese aditamento pero quienes le acompañan van a la deriva.

Ello va en contra de lo establecido por nuestras leyes. El desplazamiento de motocicletas y ciclomotores está sujeto a las disposiciones de la Ley 109 Código de Seguridad Vial y sus principales infracciones están relacionadas con no usar los cascos o hacerlo de manera incorrecta, solo por el que conduce los vehículos o no tenerlos con las características establecidas.

La exigencia del casco de protección no obedece a un capricho sino a estudios que han demostrado que estos aditamentos permiten disminuir la mortalidad y gravedad en casos de accidentes en la vía.

Ellos son imprescindibles, a fin de mi­nimizar el riesgo de traumatismo crá­­neo-encefálico por el impacto de una fuerte colisión en la cabeza.

Pero aún cuando es algo establecido, muchos andan por las vías sin ese aditamento, una actitud totalmente irresponsable que preocupa, no solo por constituir una violación a las leyes sino por el riesgo al que se exponen quienes incurren en tales infracciones.

Sin embargo es necesario reconocer que la culpa no recae solo en los que asumen una posición insensata al circular sin protección en esos vehículos.

Toca también parte de responsabilidad a las entidades estatales encargadas de la distribución y comercialización de ese aditamento tan importante para proteger la vida de conductores y pasajeros.

No es secreto para nadie que se torna una odisea encontrar los cascos de protección en las tiendas aprobadas para su comercialización en el país, y cuando “aparecen”, los precios no son los más asequibles al bolsillo del pueblo trabajador.

Por ello el uso del casco de protección es una finalidad que trasciende la voluntad humana. Las normas dictan lo socialmente establecido pero es difícil lograr que las personas las cumplan cuando no se han creado las condiciones para ello.

Urge, entonces, multiplicar la venta de estos aditamentos, evaluar los precios de esos artículos tan necesarios y lograr que se logre un mayor conocimiento y comprensión de las ventajas de su uso. Se trata de facilitar el acceso de las personas a un artículo que debería considerarse casi una prenda de vestir para aquellos que circulan, por nuestras vías, en motocicletas y ciclomotores, pues su uso, insisto, puede ser directamente proporcional a la protección de una vida, en caso de contingencias en la vía.

Darelia Díaz Borrero

Darelia Díaz Borrero

Licenciada en Periodismo Darelia Díaz Borrero, egresada de la Universidad Oscar Lucero Moya, de Holguín, en el 2012. Trabajó como redactora reportera de prensa en la Agencia de Información Nacional (AIN) entre 2012 y 2015, cuando comienza a laborar en la televisora CNC, de la provincia de Granma. Sus trabajos han sido replicados en disímiles medios provinciales y nacionales de prensa. Actualmente colabora con el periódico Granma.

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