Iniciativas hacia el progreso

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Acopio de café. Buey Arriba, Granma. / Foto: Diana Iglesias

Con 23 puntos de acopio del café, casi todos con despulpadoras (19) para el beneficio del grano y su próxima preparación para ser exportado, impulsan el progreso de campesinos y sus familias en las montañas del municipio de Buey Arriba, de la suroriental provincia cubana de Granma.

Iniciativa con más de tres lustros de creada, permite el acopio del grano maduro y en condiciones óptimas para su beneficio y comercialización en tiempo con empresas procesadoras y exportadoras.

El mayor impacto se encuentra en la cercanía al caficultor y la brevedad del pago del producto, asegura Yoslainer Leyva Corrales, joven al frente del punto de compra ubicado en el barrio de Severiana, cercano a la cabecera municipal.

Acopio de café. Buey Arriba, Granma. / Foto: Diana Iglesias

Hasta allí acuden decenas de campesinos, parceleros o individuales, representados otros por la unidad básica de producción cooperativa, y otras formas de agrupación, procedentes desde lugares intrincados en el firme de las lomas, esas mismas que un día fueron testigos de la valentía de los guerrilleros y de la sed de justicia que impulsó la lucha por la Revolución.

Arrias de mulo, carretones en sus variantes de carretas, arañitas, quitrines y otros, acuden o desfilan más bien al filo del mediodía, en que se caldea la jornada, cuenta Yoslainer, hasta pasadas las seis de la tarde de cada día, contando sábados y domingos mientras dura la cosecha del grano rojo que se convertirá luego en nectar de dioses.

A más de cien pesos moneda nacional paga se paga la lata del producto, que debe estar en óptima calidad. Tres personas laboran en el punto de compra, dos de ellos encargados del acarreo y estiba de los sacos de café, donde se compran a diario entre 300 y 400 latas.

Acerca de la estabilidad en la recogida, manifiesta Yoslainer que es diaria dos veces en la tarde, que no falla, sobre las tres y luego a las seis para dar tiempo a los que viven más lejos del punto y se ven más afectados por las persistentes lluvias del último mes en la región.

Vinculados salarialmente a la tarea, los tres trabajadores perciben un salario por encima de dos mil pesos en tiempo de cosecha y el resto del año lo dedican al cuidado de viveros donde luego adquieren los campesinos las posturas para sembrar nuevos espacios o reponer las áreas.

Café de las variedades arábigo y robusta acopia cada día el punto de Severiana, explica Reinier Leyva, obrero miembro de la junta directiva de la Unidad básica de producción cooperativa Protesta de Baraguá. Aunque muy joven reconoce el beneficio de esta modalidad, ahorra recursos en el traslado de la cosecha, y no hay que esperar acopiar grandes volúmenes, con el riesgo de pérdida, cada día pueden traer lo que recojan, asegura.

Hasta seis mil esos devengan en general como salario los tres obreros del punto de compra de café en Severiana, la vinculación les motiva a prestar un mejor servicio, cuentan con báscula en buen estado, sacos y espacio para el acopio de 400 sacos, que no se juntan por la recogida diaria.

Un cambio ostensible se ve en el entorno desde que a los caficultores le reevaluaron el producto, se ven nuevas zonas de cultivo, las montañas se tiñen por los últimos meses del año de salpicaduras rojas que alegran a las familias.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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