Otro hombre así, no nace

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El campesino Edy Fontela, siente profunda admiración y respeto por Fidel. / Foto: Diana Iglesias

Así dice de Fidel Castro Ruz el campesino Edy Fontela Soa de 75 años y habitante del barrio de Severiana en el municipio montañoso de Buey Arriba en la provincia de Granma.

“Como él no nace otro, de eso estoy claro” resalta, “él nació con una gracia en la vida y lo demostró bien, y esa historia de Fidel jamás en la vida se podrá olvidar”

Me confiesa mientras los ojos se le humedecen y me pide disculpas porque con los años los nervios lo sacuden.

Edy no pudo estudiar de pequeño, escuelas en su Severiana natal no había, mucho menos para un niño que nació con discapacidad motora en un brazo y una pierna, tuvo que coger temprano en su vida la guataca y el machete, y sembrar y cosechar loma arriba para subsistir y ayudar a la familia.

“Agradecidos estamos”, me dice rotundo, este barrio estuvo olvidado, la gente optó por irse, ahora tenemos electricidad en cada una de las casas, y eso que están alejadas unas de otras, la sala de televisión, lo que viene a ser el centro social del barrio dispone de espacio para la rehabilitación física, el desarrollo cultural y deportivo y un alivio para los que todavía no tienen televison en sus casas.

Severiana fue el escenario en abril de 1958 del enfrentamiento de la columna del Che con fuerzas de Sánchez Mosquera, sanguinario oficial batistiano que dirigió la ofensiva de verano conocida como Fin de Fidel, en la que robaban o sacrificaban el ganado a los campesinos.

En aras de apoyar al campesinado, me explica Edy, el Che, Camilo y muchos otros ayudaban a los labriegos a evacuar las reses hasta zonas más intrincadas. En una operación de trasiego de vacas y toros, el Che fue sorprendido por una escuadra enemiga y perdió su arma, recuperándola luego.

En esta zona perdió en combate la vida el joven Idael Manso, a quién se recuerda y rinde homenaje. También son obligados en las conversaciones el Comandante Guillermo García y otros muchos campesinos que se sumaron a las filas del ejército.

Narra Edy que él mismo ordeñaba numerosas vacas para llevar, con mucho sacrificio, un cubo de leche fresca cada mañana al campamento ubicado en las cercanías de Severiana, donde las lomas se erigen tan verticales y tan cerca que parecen cortinas naturales.

“Tengo dos hijos y varios nietos, ellos sí pudieron y pueden estudiar cuanto quieran, me dice contento” y se coloca los espejuelos recién comprados gracias al proyecto comunitario Mi familia en Antena de Radio Bayamo que visita la comunidad.

Me mira satisfecho y dice “ahora las veo más bonitas y eso es gracias a Fidel” Asentimos todos. Estamos allí gracias a ese hombre grande que predicó con su ejemplo la solidaridad y el amor, la atención individualizada a los más necesitados y humildes, al pueblo para el que se hizo la Revolución: verdad que hombre como ese, no vuelve a nacer.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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