Bayamo tuvo su 30 de noviembre

El 30 de noviembre es una fecha importante para la historia Patria. En el año 1956 se produjo en Santiago de Cuba el alzamiento de los jóvenes que formaban las células del movimiento 26 de julio, organizados por el maestro Frank País García. El objetivo era desvirtuar la atención de las fuerzas de la tiranía y que el Yate Granma, procedente de México y repleto de hombres dispuestos a luchar por Cuba, arribara a las costas del sur oriente de la isla sin dificultad.
Un año antes de que aquellos valientes santiagueros usaran por primera vez el uniforme verde con los brazaletes rojinegros, demostrándoles a la dictadura que el pueblo estaba en pie de guerra, estudiantes de segunda enseñanza, toman la Escuela del Hogar de Bayamo, se enfrentan con piedras a las hordas represivas y prenden la llama de la libertad.
Aunque en Bayamo se recuerda este hecho cada año, y en la hoy escuela primaria Nguyễn Văn Trỗi hay una tarja que rememora este pasaje glorioso de la historia, no es suficiente, es preciso que los niños y jóvenes conozcan el valor de aquellos que con solo entre 14 y 19 años, demostraron que cuando se trata de defender la Patria, con la juventud hay que contar.
Fue un suceso encadenado a otros este que aconteció en Bayamo. El 27 de noviembre de 1955 los alumnos de la Universidad de La Habana rinden tributo a los estudiantes de medicina fusilados durante el régimen colonial en 1871. La policía reprime a los manifestantes, unos presos, otros heridos, reciben por toda la isla el apoyo de sus homólogos.
En Oriente, los alumnos de la Escuela Normal de Santiago de Cuba reclaman con un entierro simbólico, a uno de sus compañeros desaparecido desde junio. También son reprimidos por la policía a golpes de porras, tiros e insultos. Como consecuencia se paralizan las clases, el tráfico por las calles en torno a la escuela es detenido y los estudiantes de la escuela del Hogar, de Oficios y universitarios se unen al paro.
En Holguín y Camagüey los educandos de segunda enseñanza alzan sus voces para reclamar el cese de atropellos hacia sus compañeros. Así lo refleja la prensa. Pero las noticias no corren tan rápido como en estos días, la radio es la de mayor inmediatez.
Frank País jefe de acción y sabotaje del movimiento 26 de julio, organización revolucionaria fundada en junio de 1955, envía un emisario a Bayamo, con la indicación de realizar acciones de protesta. La Ciudad Monumento se estremecerá una vez más.

Rafael Lapinell Rivero, uno de los protagonistas de aquella hazaña local, cumplía años el miércoles 30 de noviembre, cuando recibe la noticia de la indicación emitida por Frank País. Robusto y de pequeño tamaño es uno de los más inquietos estudiantes de la Escuela Técnica Industrial de Bayamo, plantel que está ubicado en el edificio que hoy alberga a la Biblioteca Provincial 1868.
Lapinell, junto a otro compañero realizan un mitin en el Parque Maceo Osorio, y arengan a los estudiantes de la escuela José Antonio Saco y al pueblo que por allí transita a protestar en contra de los abusos hacia los estudiantes.
En la tarde-noche, decididos a apoyar a sus compañeros en el resto del país y demostrar que en Bayamo se respira la rebeldía que heredamos de los patriotas del 68, se reúnen en la casa de Orlando Lara y allí determinan que será la Escuela del Hogar el lugar apropiado para demostrar de lo que son capaces.
En la Escuela del Hogar solo estudian muchachas, de procedencia social humilde, la presidenta del plantel es Ana Marina Rodríguez, ya fallecida, entonces novia del valiente Iván Leyva Casamor, presidente de los estudiantes de la Escuela Profesional de Comercio, a quién Frank País había enviado la arenga.
Adria Muñoz Maceo, Enma Selva, Xiomara Martínez, Juana Vargas, Elisa Veranes, Josefina Alcina, Julita Guevara Casate, Juana Vargas son algunas de las muchachas que servirán de barrera humana en el primer piso de la escuela piso aquella larga noche.
Ellas acarrean cientos de piedras desde la cercana margen del río Bayamo, luego cierran puertas y ventanas para evitar los policías penetren a la escuela y defienden con gritos y manotazos a sus compañeros de lucha para que no se los lleven detenidos ni sean abusados.
A las ocho de la noche el locutor de CMKX Ercilio Navarro Cuello anuncia que la Escuela del Hogar de Bayamo ha sido tomada por estudiantes y se pone en pie de guerra a la ciudad.
El Capitán Jefe de la Sección Local de la Policía Nacional Gerardo Merás Chirino se persona junto a numerosos uniformados en la Avenida Fernández de Castro. A gritos conmina a rendirse a los muchachos acuartelados en la Escuela del Hogar. La respuesta es una y otra vez fuegos cerrados de piedras y palos.
Los policías hacen disparos, primero al aire y luego a las paredes de la escuela, tratan de intimidar a los jóvenes. El pueblo se congrega en masa, enardecidos gritan a los policías para que no disparen, un cable del tendido eléctrico se cae, hay peligro para la vida de los que se aglomeran en defensa de los muchachos.

Algunos adolescentes, casi niños como Francis Velázquez, Indalecio Guillén, Manuel Atocha y otros se encuentran por curiosidad frente a la Escuela del Hogar, ellos simpatizan con los estudiantes, y contribuyen con insultos y piedras que tiran a los guardias.
Ya en la madrugada, cuando reciben el apoyo de una compañía de Holguín, los policías bayameses logran entrar a la escuela y llevar presos a Bilbaín Milán, Rafael Lapinell Rivero, Iván Leyva Casamor, Wilian Selva Álvarez, Pablo Olivera Acosta, José Mendoza Licea, Manuel Joa y Luis E. Milán Torres.
Varios días permanecerán en el vivac de Bayamo, en una celda estrecha que no les permite acostarse si quiera. Reciben la visita del periodista Rubén Castillo Ramos y el fotorreportero Rolando Avello, acción más que noticiosa tiene como fin dejar constancia de que están vivos y protegerlos.
La Asociación Cívica de Bayamo interviene en pro de la excarcelación. Los jóvenes serán juzgados y absueltos en Santiago de Cuba, donde comparten con Frank País lo que ya es un indiscutible triunfo.
El pueblo de la Ciudad Monumento y en especial la juventud, toma conciencia de la lucha contra la dictadura. De este grupo de jóvenes saldrán los núcleos del movimiento 26 de julio, los refuerzos al Ejército Rebelde que trece meses después estará dando quehacer en la Sierra Maestra. Bayamo será un bastión de coraje como ya lo fue desde 1868.
