2 de enero de 1959: Fidel y Bayamo se estremecieron mutuamente

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Foto tomada de internet.

“Sujeté los micrófonos mientras el Comandante hablaba, lo escuché con atención… yo estaba estremecido, tiritando casi”. Así, con los latidos visibles, recordaba el ilustre bayamés Víctor Montero Mendoza aquella jornada.

Era el 2 de enero de 1959 y Fidel, al frente del legendario ejército de barbudos, entraba victorioso a la Ciudad Antorcha después de 25 meses de combate en nuestras sierras. En esa fecha el sonido creciente de la multitud fue tal que el ambiente de Bayamo se convirtió en “oración colectiva, en un verdadero rugido”, como comentaba Víctor, desparecido físicamente en julio de 2011.

Él, presentador coyuntural del Líder, nunca olvidó el estampido popular alrededor del entonces Ayuntamiento Municipal ni los gestos de cariño hacia el guía principal del Ejército Rebelde, tampoco la “alegría inenarrable” prendida en cada persona.

“Yo estaba trabajando de nuevo en la emisora local  y me buscaron para presentarlo antes de que él le hablara al pueblo. Fue algo casual.  Era ya de noche y en la lejanía podían escucharse los petardos. Se paró en el balcón del Ayuntamiento y discursó con una pasión difícil de borrar”, contó en cierta ocasión Montero, un pedagogo brillante, además de locutor y conductor de programas radiales.

Por desdicha, esas palabras de Fidel en la Cuna del Himno no fueron transcritas; pero en la oralidad de la gente sí viven fragmentos de aquella alocución.  Pocos de los que vivieron el suceso han desdibujado las frases dedicadas a sus compañeros caídos, el recuento de lo vivido desde el ataque al Moncada y al Céspedes, o a la nueva etapa que se avecinaba, compleja por demás.

“Golpe militar no, Revolución sí”, dijo enfático en Bayamo, donde, según varios testigos, se congregaron “miles y miles” de personas. Esa misma consigna la había lanzado en Santiago de Cuba y Palma Soriano.

“Pocos conocen que antes del Comandante Fidel Castro hablaron Luis Orlando Rodríguez, director de Radio Rebelde, el capitán Juan Nuiry, presidente de la FEU, y el comandante Delio Gómez Ochoa, luego lo hizo el jefe rebelde quien en enardecidas palabras exhortó a continuar la huelga general hasta que todo el régimen fuera derrotado, entre otros aspectos referidos a la tranquilidad y a no tomarse la justicia por su cuenta”, escribió sobre aquella noche el veterano periodista bayamés Manuel Lauredo Román.

Cuando alguien escriba sobre el acontecimiento, con la emoción sincera, no puede dejar de mencionar que la llegada a este pedazo de Cuba resultó uno de los momentos cumbres en la vida del Comandante en Jefe. Jamás pasemos por alto que los poblados por los cuales pasó la Caravana de la Victoria antes ya eran libres desde finales de diciembre de1958: Palma, Contramaestre, Baire, Jiguaní… De modo que aquella entrada fue símbolo de luz para  la Ciudad Monumento, la misma por la que Fidel había pasado cinco años, cinco meses y siete días antes, cuando se  ultimaban los detalles para el ataque al otrora cuartel Carlos Manuel de Céspedes.

Tampoco obviemos que en Bayamo se encontraba el conocido Puesto de Mando de operaciones contra la Sierra; por eso, en horas de la tarde del 2 de enero, Fidel tuvo que pactar con oficiales del Ejército la rendición de la urbe en el Cautillo Club, a unos 14 kilómetros del lugar del que luego hablaría enardecido.

El 3 se produciría por estas tierras su primer encuentro con Camilo Cienfuegos después de la victoria.  Hablaron sobre la situación en la capital cubana y los pasos para consolidar el triunfo revolucionario. Ese día prosiguió la ruta de la Caravana hacia Holguín.

El 8 de enero, como se sabe, los barbudos llegaron a La Habana. El Comandante repitió algunas de las ideas que expresó en Bayamo. “Creo –dijo- que estamos en un momento decisivo de nuestra historia. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será más fácil, Quizá en lo adelante todo será más difícil”. Proféticas palabras. Aguijones para la lucha de hoy, cuando él no está físicamente, aunque nos sigue iluminando.

 

Osviel Castro

Licenciado en Periodismo, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba (1995). Corresponsal del periódico Juventud Rebelde en Granma. Colaborador en temas de deportivos de la CNC TV Granma.

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