El guajiro Félix Trujillo sigue junto a Fidel

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 Hace un año desde que vi por primera vez a Félix Trujillo Núñez, hombre delgado y de estatura baja, quien a simple vista me pareció un anciano indefenso como un niño. ¡Tremendo error!

   Lo conocí horas después de la noticia de la desaparición física de Fidel Castro, y bastaron dos palabras para percibir que con el Comandante en Jefe se iba también parte de aquel guajiro, que combatió junto a él en la Sierra Maestra.

   “Perdimos a Fidel” fue lo único que pudo decir durante un rato.

   Félix Trujillo Núñez tuvo una vida como la de muchos cubanos nacidos antes del triunfo de La Revolución: familia pobre, 13 hermanos, miseria y un oficio tan habitual entre los desamparados de entonces como lo fue limpiar botas. Pero el destino quiso que un día conociera a Fidel.

   Según narró, fue una mañana de marzo de 1958, cuando los Rebeldes estaban de paso cerca de la finca de su papá, en la Sierra Maestra, sitio a donde Félix se había mudado hacía unos años, en el municipio de Buey Arriba.

   La primera vez que vio aquel barbudo fue cuando se acercó al improvisado campamento de los revolucionarios, donde preguntó a modo de presentación “si allí no brindaban café”.

   Ante la respuesta: “guajiro aquí no hay café, no hay comida, no hay nada”, Trujillo hizo lo que suele hacer la gente de campo, ofrecer un pedazo de pan y el corazón.

   Cuando volvió a presentarse ante los Rebeldes llevaba consigo un puerco de más de 150 libras, y luego volvió con dos sacos de malanga, suficiente sal, y una petición para incorporarse a la columna, desde ese momento Fidel lo bautizó como el guajirito, seudónimo que llevó orgulloso durante toda la guerra.

   Félix Trujillo fue Primer Teniente de la columna número uno José Martí, comandada por Fidel Castro, participó en batallas decisivas como la de Guisa, se incorporó después del triunfo revolucionario a la lucha contra bandidos y fue por más de 30 años miembro de la seguridad del Estado.

   Ostentaba varias medallas Desembarco del Granma, de Liberación, de Lucha contra bandidos y una acreditativa de la Columna José Martí.

   “Fidel es la mayor autoridad, es lo máximo, cuando él llegó se acabó la pobreza y aprendimos a quererlo porque nos dio amor”, me dijo aquel día reafirmando un criterio compartido por millones de cubanos.

   Al evocar el tiempo en que convivieron durante la lucha, cuando tuvo también la oportunidad de conocer al Che Guevara y Camilo Cienfuegos, Félix recordó que el Comandante en Jefe era un hombre de bien, era el último en comer, el más diligente y siempre pensaba primero en los demás, “él lo hizo todo por Cuba”.

   En esa ocasión, Trujillo me contó sus planes de enviarle una carta a Fidel “le iba a escribir para decirle que si le hacía falta un corazón, yo le donaba el mío, porque él es más necesario aquí en la tierra…”, pero las lágrimas no le permitieron continuar.

   El pasado 25 de noviembre cuando se cumplió el primer aniversario de la desaparición física del líder histórico de la Revolución cubana, Félix no estuvo. Se fue a seguir los pasos del Comandante en Jefe y probablemente hoy esté orgulloso junto a quien consideraba como un padre.   

Maité Rizo Cedeño

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Holguín (2016). Actual corresponsal de la Agencia Cubana de Noticias en la provincia Granma. Colaboradora de nuestro sitio web.

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