Mi trabajo es usted

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Foto: Luis Carlos Palacios.

Cuán difícil resulta que muchas personas dedicadas a la prestación de servicios y a la comercialización de productos, entiendan que lo más importante de su trabajo es el cliente.  

Reflexiono sobre el tema porque en días recientes un grupo de personas, en el cual me encontraba, tuvo que esperar largo tiempo para disfrutar de un batido, porque la dependienta estaba poniéndose al día con una amiga, sin percatarse que su función era servirnos con la mayor calidad y rapidez posible.

Pero hasta ofendida se sintió la cuentapropista cuando le exigí la devolución del dinero para ingerir el batido en otro lugar, porque según ella no había motivos para desesperarse en la vida, pero desgraciadamente el tiempo no estaba a mi favor.

Ejemplos como este pueden ocurrir en el sector estatal o privado, aunque no debiera suceder en ninguno. 

En un inicio miré con buenos ojos muchos negocios que florecían en lugares donde el estado no tuvo buenos resultados, pero desafortunadamente con el paso del tiempo cayeron en los mismos vicios y defectos iniciales.

Cuánto quisiera escuchar a un dependiente decirme a veces buenos días, o recordarme que su trabajo soy yo, pues con solo estos principios me sentiría complacido y muy a gusto de gastar mi dinero en el lugar donde reciba estas atenciones.

Ojalá este comentario invite a muchos lugares de comercialización y prestación de servicios a mirarse por dentro, para evaluar las deficiencias y trabajar por atender cada vez mejor al usuario.

El hecho de vender bastante en un negocio, a veces no se debe a la calidad de la oferta, sino a la cruda realidad de que no existe otra alternativa, pero si la hubiera, seguramente los bolsillos del dueño lo sufrirían.

Hacer sentir cómodo al comprador y convertirlo en el centro de las atenciones del vendedor, poco cuesta y genera mucho, sobre todo en quienes buscan aumentar la clientela y el prestigio.

Mas esto no puede ser cuestión de consigna ni de hermosos carteles asegurando “usted tiene preferencia”. Lo importante es concientizarse de ello para obrar de esa manera.

Ojalá no se repita la situación antes mencionada y cada día sean mejores los servicios estatales y particulares, para sentirnos los verdaderos dueños de la última palabra, la cual hace entender a quien nos atiende, que bajo ese principio nosotros somos lo más importante.  

Yelandi Milanés

Licenciado en periodismo en la Universidad de Oriente. Labora en el semanario La Demajagua.

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