Todavía podemos enamorar a los jóvenes de la historia

Aunque hoy existe la creencia de que a los jóvenes no les interesa la historia, sí es posible captarlos y hacer que se enamoren de ella, pero no con un discurso antiguo, sino con un lenguaje seductor.
Estas reflexiones las hizo en Bayamo el doctor Eduardo Torres Cuevas, presidente de la Academia de historia de Cuba, al intercambiar con asistentes a una conferencia dictada por él en vísperas del cumpleaños 200 de Pedro Figueredo Cisneros (Perucho).
“No solo a Cuba, a todos los países del mundo, ha llegado la corriente de que lo importante es el entretenimiento y no el conocimiento, por eso debemos desoxidar nuestras herramientas, cambiarlas y enseñarles a las nuevas generaciones el rostro bello de lo pasado”, expuso el destacado intelectual en el Parque Museo Ñico López.
En ese sentido, el también director de la Biblioteca Nacional José Martí comentó que deberíamos llevar al cine vidas como las de Perucho Figueredo (18 de febrero de 1818-17 de agosto de 1870), una figura que seduce desde el principio hasta el final, o de Carlos Manuel de Céspedes, el padre de la patria.
“Leyendo y revisando documentos sobre Perucho he viajado a aquella época, lo he visto y me ha fascinado su personalidad. Eso hay que lograrlo con los pinos nuevos”, sentenció.
“Hace un tiempo se realizó la serie Duaba, que gustó mucho a los jóvenes, pero nos hace falta un segundo Duaba y otras propuestas parecidas que retraten las virtudes y conflictos de nuestros patriotas”, afirmó Torres Cuevas.
Además, se refirió al empleo de las nuevas tecnologías para sentenciar que “no creo que haya dejado de leerse en Cuba; el problema no es si se lee, sino qué se lee”.
En ese hilo de pensamiento, enfatizó que no solo los jóvenes, también muchos adultos han hecho dependencia absoluta de los dispositivos móviles o los videojuegos.
“No podemos tenerlo miedo al uso de la internet, un arma espléndida que nos evita viajar cientos o miles de kilómetros para buscar una información; lo que debemos hacer es generar una actitud crítica ante la información que consumimos”, acotó.
El catedrático habló del sistemático desmontaje que se pretende hacer con la historia, una idea que trató de transmitir Barack Obama cuando, como presidente de los Estados Unidos, visitó Cuba y habló de olvidar el pasado.
Esa filosofía de “no pierdas el tiempo y vive el presente” es la que no podemos implantar aquí, porque nada parte de cero; el alzamiento de 1868 no resultó algo fortuito sino la maduración de una idea independentista, aspiración de cientos cubanos a lo largo de la Isla, precisó el historiador.
