Al pan, pan o vivir del cuento

Comparte

 

Un tema acapara una y otra vez los debates de la población.  Y es que la mala calidad del pan nuestro de cada día, pese a las recurrentes críticas, aún no es un problema resuelto.

Lamentablemente el pan normado, comúnmente conocido como el pan de bodega, ese alimento tan demandado y que el Estado ha mantenido siempre subsidiado, ha perdido la ruta de la calidad.

Ello ha sido un asunto recurrente de conversación en nuestros hogares, en los procesos de rendiciones de cuenta del delegado a los electores, tema de trabajos periodísticos y hasta motivo de inspiración para no pocos humoristas, como el ingenioso Pánfilo, protagónico del programa Vivir del Cuento, el espacio más popular que transmite en la actualidad  la Televisión Cubana.

Como alerta constantemente este jocoso personaje del audiovisual, muchas son las deudas que en materia de calidad tiene el pan normado con la población, es decir, de aquellos que forman parte de todos los eslabones de la cadena productiva encargada de poner el alimento bendito en manos del pueblo.

Frases como “el pan parece de antier” o “no hay quien le meta el diente” se repiten una y otra vez por nuestras calles.

Al parecer este alimento “quiere” seguir recordándonos aquellos duros momentos del inicio del Período Especial en la década de 1990, en que lo mismo daba si era  de harina de boniato, de yuca o de… no se sabía qué.

A 28 años de aquella cruda etapa, la mala calidad del pan persiste y muchos culpan de ello,  solo a las materias primas.

Y sí, sería descabellado dejar de reconocer que en no pocas ocasiones la harina y levadura que llegan a nuestras panaderías no son  las  mejores, a causa de un duro bloqueo económico, financiero y comercial, impuesto por más de cinco décadas y que lacera.

Pero también pecaríamos de ingenuos si creyéramos que toda la culpa de la mala calidad del pan es de la harina o la levadura.

Surgen entonces las interrogantes: ¿Por qué generalmente en días posteriores a visitas de inspección de autoridades políticas y gubernamentales mejora en las panaderías la calidad del pan, aún con la misma harina utilizada hasta el momento?

¿Por qué varía el tamaño del pan si se supone que el gramaje debe ser el mismo todos los días? ¿Por qué el pan se elabora tan reseco y duro si entre sus componentes incluye aceite?  ¿A dónde van a parar el aceite, la harina, la levadura y otros componentes que se sabe debe llevar el alimento pero que no se le suministra en la cantidad establecida?

¿Acaso salen de esas panaderías parte de la harina, la levadura y demás ingredientes que utilizan los trabajadores por cuenta propia que ejercen como elaboradores de pan y dulces?

Sin dudas,  se trata de un tema con muchas aristas, que van desde la falta de control y el incumplimiento de la disciplina tecnológica, hasta la poca o nula exigencia de las administraciones ante el permanente reclamo de la población de que se mejore la oferta.

Revertir esta realidad requiere impedir que la indolencia y la impunidad sigan ganando terreno y cayendo en saco roto.

Este, por supuesto, no es un comentario acabado. Mientras existan el pan normado, harinas de mala calidad, hornos defectuosos, buenos y malos panaderos, y administradores que se hacen los de la vista gorda,  habrá tela por donde cortar y tendremos que seguir poniendo el dedo en la llaga,  hasta sanarla.   

Por el momento Pánfilo y su equipo tendrán material suficiente para hacernos reír y reflexionar con la vilipendiada calidad del pan.

Ojalá, que en esos eslabones de la cadena productiva muchos dejen de vivir del cuento, y  que en un futuro no muy lejano,  logremos dar un giro de 180 grados en esta cuestión para que el proceso de ir a comprar el pan de cada día, lejos de convertirse en una molestia,  se traduzca en satisfacción.

Darelia Díaz Borrero

Darelia Díaz Borrero

Licenciada en Periodismo Darelia Díaz Borrero, egresada de la Universidad Oscar Lucero Moya, de Holguín, en el 2012. Trabajó como redactora reportera de prensa en la Agencia de Información Nacional (AIN) entre 2012 y 2015, cuando comienza a laborar en la televisora CNC, de la provincia de Granma. Sus trabajos han sido replicados en disímiles medios provinciales y nacionales de prensa. Actualmente colabora con el periódico Granma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *